Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 

¿Que fue lo que sucedió con el pecado?
por Richard O'Ffill

Una persona que quiere entender lo que significa tener una relación con Dios, primero debe empezar entendiendo lo que es el pecado. De lo contrario esa persona no será capaz de entenderse correctamente con Dios.

Llegara tan lejos como para decir que el entendimiento correcto del pecado reside en la raíz de toda la salvación de la Cristiandad. Con eso quiero decir que una persona que quiere ser salva, o aún una persona que se considera a sí mismo como salvada, primero debe llegar a Cristo como un pecador. Dios esta en el negocio de hacer gente nueva y sacarla de ser pecadores. Él es, si ustedes me lo permiten, el reciclador original.

Una de las cosas más difíciles para una persona en estos días es el tener que confrontar el hecho de que son pecadores. Preferimos decir que somos una victima de alguna u otra cosa, o decimos que tenemos ciertos síntomas que indican que tiene algún tipo de disfunción. Por supuesto, que no somos responsables de nuestras disfunciones, alguien más es el responsable, por lo general nuestros padres o nuestro cónyuge. Me referiré a esto de nuevo más adelante.

Se ha dicho que la necesidad más grande de una persona es la necesidad de Jesús. A pesar de que esto es verdadero, la primera necesidad, inclusive antes de la necesidad de aceptar a Jesús, es la necesidad de entender lo que es el pecado y que somos pecadores. Si esto no sucede, aunque vengamos a Jesús estaremos haciéndolo por las razones incorrectas.

Las palabras pecado y pecador no están de boga en estos días. Estamos más enfocados en referirnos a los síntomas del pecado o los resultados del pecado, que llegar al punto de qué es lo que lo causa.

A menudo escuchamos la expresión que alguien esta ‘herido’. No hay duda de que hay bastantes personas heridas por allí. Hemos desarrollado seminarios, hemos escrito libros y hemos formado grupos de apoyo para la gente que esta herida entre nosotros. Supongo que no hay nada malo con eso. El problema aparece cuando nos enfocamos meramente en los síntomas y no en las causas reales. La causa del dolor que estamos sufriendo en estos días, el asunto que nos hace ser personas heridas, es el pecado. Si pusiéramos las primeras cosas primero y desarrolláramos un entendimiento claro de lo que es el pecado y admitiéramos que somos primero pecadores, esto daría buenos resultados para que las heridas se fueran -- o mejor aun, lo estaríamos previniendo.

No sé si usted ha pensado en eso de esa manera, pero el pecado no es el problema que puede existir entre usted y yo ni es el problema que yo tengo dentro de mí mismo. El pecado es un problema que tenemos con Dios.

¿Se han dado cuenta la forma en la que la gente se viste en estos días para ir a la iglesia? En cierta ocasión yo vi la fotografía en una revista de noticias nacionales de un hombre que va a la iglesia en shorts y en sandalias. No es del todo fuera de lo común ver a gente que va a la iglesia en shorts y pantalones de lona. Solo para contextualizar esta ilustración, debo enfatizar que estoy hablando de nuestra cultura en este país, no en algún lugar lejano con nombre extraño.

En estos días, para mucha gente, la iglesia es un lugar que sigue en aumento donde no se tiene que vestir muy adecuadamente para asistir. Usted puede estar pensando, “¿Qué hay de malo con esto pastor O’Ffill? ¿Qué hay de malo con una persona que venga a Jesús tal y como esta? ¿Es usted un fariseo o alguien que juzga a una persona por su apariencia exterior?

Un momento por favor. Aun no he llegado al punto fuerte. A lo que estoy apuntando es que sea adecuado y con respeto. La gente no va a un restaurante fino en shorts o con prendas rotas. En Florida donde yo vivo, hay letreros en las puertas de la mayoría de tiendas y restaurantes que dicen que no se admiten descalzos o en trajes de baño.

En cierta ocasión un amigo nos llevó a Betty y a mí a comer al club Cosmos en Washington D.C. Este es un club prestigioso para diplomáticos y gente de gobierno. Yo iba con pantalones y una camisa deportiva. El que nos recibió en la entrada del club me detuvo en la puerta y me informo que no podría entrar si no llevaba puesto un saco de vestir.

Le explique que estaba viajando y que no llevaba ninguno. Así que el encargado fue al clóset y consiguió uno para que yo me lo pusiera.

El punto de la historia es, que cuando le ponemos el valor alto a algo haremos un gran esfuerzo por acomodarnos a las reglas. Me gustaría que fuera de esa manera con nuestra relación con Dios. A menudo escuchamos en estos días que Dios nos acepta sencillamente así como estamos. Para mucha gente esto significa que ellos vendrán a Jesús ya que El les deja venir vestidos como ellos quieren y tocar la música que a ellos les gusta escuchar. Y si alguien les sugiere que ellos se deben vestir bien, por así decirlo, ellos se pondrán enojados y ya no vendrán más.

El pecado no es fundamentalmente un problema que tenemos con nuestra esposa o con nuestros hijos. El pecado no es ni siquiera fundamentalmente relacionado con fumar o beber. La raíz del pecado es que nacemos con una mala actitud hacia Dios. Esto significa que si vamos a parar este ciclo vicioso de lastimar, tenemos que ir directo con Dios.

Cuando el Salmista David finalmente llego a confesar su pecado de adulterio y asesinato, él lo confesó a Dios en Salmos 51. Vean lo que él dijo:

“Ten compasión de mi, OH Dios, conforme a tu amante bondad. Conforme a tu inmensa ternura, borra mis transgresiones.”

“Lávame a fondo de mi maldad, y límpiame de mi pecado.”

“Porque reconozco mis transgresiones, y mi pecado esta siempre delante de mi.”

“Contra ti, contra ti solo he pecado, e hice lo malo ante tus ojos, pues tú eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas.”

En cambio, en maldad nací yo, y en pecado me concibió mi madre.”

“Pero tú amas la vedad en lo intimo y en lo secreto me ayudas a reconocer la sabiduría.”

“Purifícame con hisopo y seré limpio. Lávame y seré más blanco que la nieve.”

“Hazme oír gozo y alegría, y se recrearan los huesos que abatiste.”

“Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.”

“Oh Dios, crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí”

“No me eches de tu presencia. Y no retires de mí tu Espíritu Santo.”

“Devuélveme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu dispuesto.”

“Entonces enseñare a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.”

“Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación y mi lengua cantara tu justicia.”

‘Señor, abre mis labios y mi boca publicará tu alabanza.”

Vean que él no dice de Betseba o Urías. A pesar que ciertamente el pecó contra ambos, él reconoció que la razón por la que el pecó contra ellos fue por la actitud hacia Dios que estaba equivocada. La confesión en Salmos 51 fue una confesión del pecado contra Dios. Todo pecado es contra Dios. Por eso es que cuando José fue tentado a cometer adulterio el dijo, ‘¿Cómo puedo cometer este gran pecado contra Dios?’

¿Qué es lo importante de todo esto? Para propósitos de ilustración, considere el pecado del adulterio. Por cierto, adulterio es una palabra que la gente ya no utiliza mucho. La palabra mayormente utilizada es relación o inclusive se habla de tener una relación con alguien. Y mientras yo estoy en eso, hay otro término utilizado más y más y es “la otra parte significativa”

La Biblia no utiliza el término “La otra parte significativa”. Sin embargo, dice que los hombres no debieran tener una relación sexual con otros hombres o mujeres con mujeres, y por supuesto prohíbe el adulterio y la fornicación por nombre.

No es realmente increíble lo que está sucediendo es estos días. Los mismos pecados viejos están allí; están allí ahora más que nunca. Pero hemos cambiado el vocabulario. Cámbielo o no, Sodoma con otro nombre sigue siendo Sodoma ante los ojos de Dios. Conviviendo con la esposa de alguien más o viviendo con una persona antes del matrimonio es aun adulterio y fornicación ante los ojos de Dios.

Hay gente que esta haciendo todo lo anterior y que profesa tener una relación con Dios. Debemos estar perfectamente claros en esto. Las relaciones sexuales no son algo entre una persona y otra. Una relación sexual de una persona tiene que ver con su relación con Dios. Esto es cierto porque Dios es el que en primer lugar nos hizo masculino y femenino. Si te preguntas quién eres, puedes verte al espejo. Nuestra anatomía nos dice las cosas como fueron originalmente diseñadas para nosotros.

En segundo lugar, fue Dios el que invento el matrimonio. Por esta razón, Las Escrituras nos dicen que lo que Dios unió no lo separe el hombre. Es increíble lo que esta generación está haciendo al idioma. El diablo está realmente tomando control sobre el idioma y haciendo difícil expresar los conceptos de justicia y santidad.

Las palabras “familia” y “matrimonio” son sus últimos hits. Creo que ustedes saben a lo que me refiero. Todo esto nos tiende a confundir. Mucha gente que se consideran buenos cristianos están confundidos por lo que es diablo esta haciendo a nuestra sociedad.

Hace un tiempo atrás cuando el congreso estaba considerando la Ley de Defensa del Matrimonio, uno de los senadores agregó un artículo que les dará los derechos civiles a los homosexuales. Esto significa que el comportamiento homosexual habría sido considerado de igual manera que la raza, género o de igualdad.

Yo le envié un memo a las personas de mi oficina alertándolos de lo que estaba sucediendo y sugerí que si ellos tenían algunas convicciones al respecto que deberían llamar a nuestros senadores de Florida. Yo creo que debiéramos dejarle saber a nuestros senadores lo que sentimos. Cuando usted no vota usted realmente está votando por el ganador.

Así que envié este memo a los de mi oficina. Al siguiente día un memo anónimo estaba en mi escritorio y me gustaría leerlo a ustedes.

“A: R.W. O’Ffill

Asunto: Ley de Derechos Civiles de Homosexuales

“Mientras que el proyecto de ley puede ‘proteger el matrimonio tradicional,’ este proyecto también le niega a un grupo de personas sus derechos. Si su hijo (o hermano) fueran homosexuales, ¿No sentiría usted lo mismo acerca de este asunto? [Por cierto que la respuesta a esa pregunta es Sí] Por el material ya estudiado, hay mucha evidencia de que los homosexuales ya nacen con ciertos genes o componentes químicos que les causa que sean homosexuales. ¿Podemos quitar sus derechos por causa de esto?

“No hay duda que usted dice que en la Biblia eso es pecado--- La Biblia también dice que el orgullo es un pecado bastante grande. ¿Le quitaría usted los derechos a la gente con orgullo? Tengo varios amigos que son homosexuales. Ellos son cariñosos, gente sensitiva luchando entre una sociedad que, por la mayor parte, no son sensitivos o cariñosos con ellos. Yo creo que Cristo sería cariñoso y sensitivo hacia ellos. El siempre fue cariñoso y sensitivo con los ‘pecadores’.

Siempre hay dos lados en una fina hoja de papel, y me pregunto si usted ha pensado en el otro lado de esta hoja de papel. No tengo deseos de discutir esto con usted, pero solo pregunto ¿ha pensado usted que puede haber otro lado en este asunto?

Hermanos y hermanas, hay dos lados para cada asunto. Pero nos arrepentiremos por siempre a menos que descubramos cuál es el lado de Dios y por la gracia de Cristo nos alineemos con él.

La cosa que hace el asunto de la homosexualidad tan amenazante a nuestra cultura y a nuestra vida eterna no es que es el único pecado y que no hay otro, o que una persona que está practicando el homosexualismo es un pecador sino que además también está orgulloso de serlo y se siente muy autosuficiente y egoísta. La verdad increíble es que el movimiento homosexual en el planeta está tratando de excluirse así mismos de ser pecadores junto con el resto de nosotros.

Encaramos un dilema. La palabra intolerante es lanzada bastante. Debemos se cuidadosos de no ser intimidados por la palabra. Sí, yo soy homo fóbico, pero también soy un mentiroso fóbico, un ladrón fóbico y adúltero fóbico, solo por nombrar algunos. No nos olvidemos que Jesús vino para salvar a los pecadores que quieren dejar de pecar. Cualquier persona, ya sea mentiroso, orgulloso, egoísta, homosexual, adicto a las drogas o lo que te hace no querer parar de hacerlo o el que no considera que esta haciendo algo equivocado, no puede ser salvado.

El argumento de que una persona ha nacido pecador, es bueno, porque es un hecho que las Escrituras nos enseñan que nacimos con una tendencia al pecado. No necesitamos aprender como pecar. Inclusive un bebe tiene la inclinación al pecado. Es cierto que aprendemos diferentes formas para expresar nuestra pecaminosidad e inclusive a perfeccionar nuestras inclinaciones al pecado. Pero el hecho es que somos pecadores desde el primer día. Una víbora de cascabel es venenosa aun antes de que haya mordido a alguien.

El pecado es algo primero y es algo que tenemos contra Dios. El es nuestro Creador Santo y cualquier cosa que este fuera de lo que fue hecho originalmente es pecado.

Es por eso que debemos entender y continuar con el uso de la palabra pecado. De vuelta al asunto del adulterio, ya no usamos mucho más la palabra. Hablamos de violación y abuso sexual. ¿Se dan cuenta lo que esto está haciendo? Esto en efecto esta diciendo que usted puede cometer adulterio y sodomía siempre y cuando este con el consentimiento de los adultos. Las palabras violación y abuso sexual tienen que ver con la otra persona que nos esta de acuerdo a seguir con esos planes. ¿Entienden eso?

En nuestra cultura siempre y cuando la sociedad lo condene o la otra persona esté de acuerdo con ello, está bien. La verdad, que nada podría ir más allá de la verdad. Lo que está correcto y lo que está equivocado no tiene nada que ver con las opiniones de la sociedad o los individuos que la comprenden, pero lo que esta correcto o equivocado tiene que ver con lo que Dios dice que esta correcto y equivocado.

Es por eso que debemos ver al pecado como algo que hacemos contra Dios. Puede ser ridículo decir esto, pero podría venir el tiempo en el cual no tendríamos que decir “Lo siento” a nadie por cualquier cosa siempre y cuando la persona nos permitió hacerlo o la sociedad decidió que no había nada malo con hacerlo.

Supongo que han notado que en estos días no hablo de algo siendo inmoral o moral. El término mejor utilizado en estos días es valores.

Decimos que una persona que esta viviendo con alguien antes del matrimonio sencillamente tiene diferente grupo de valores. En estos días sería políticamente incorrecto decir que una persona es inmoral. Al pensar en eso, ellos usan la palabra inmoral en estos días. Ellos dirán abiertamente que las personas que tildan al pecado como pecado es inmoral y que eso que creen que todo es permitido, son aceptables, compasivos y entendibles. Originalmente, hablar de valores era hablar de cosas. Hablar de moral era hablar de cosas que tienen que ver con el carácter. Pero ya no oímos mucho acerca del carácter en estos días. Oímos bastante de tipos de personalidades, tipos de aprendizaje, cerebro derecho y cerebro izquierdo y todo el resto de cosas.

Mi hermano y hermana, ¿Pueden ver lo que el diablo nos esta haciendo? El ha hecho un trabajo de taxidermia o de disecado en nosotros. El esta alterando lo más íntimo de nuestro ser. Pronto no quedara nada sino solo la cáscara. Es tal y como la Biblia lo explica, “...teniendo una forma de bondad pero negando el poder del mismo.”

Por doquiera que vamos oímos a la gente decir que tienen una relación con Jesús. Hoy todos se dicen ser espirituales. Un amigo mío dijo que vio un video acerca de Madona. Donde mostraba que ella estaba orando antes de salir a dar uno de sus conciertos. Allí esta otra vez, “...teniendo forma de bondad, pero negando el poder del mismo.”

Mientras nos vemos sostenidos de Cristo y llamando a la gente a tener una relación con El, estamos desgarrando el fundamento mismo sobre el cual el plan de salvación fue hecho, y es que somos pecadores. Y cuando la Biblia enseña que Jesús vino a salvar a los pecadores, no significa que ellos continúan pecando con impunidad pero para que ellos puedan ser libres del pecado.

El evangelio de Jesús no era con la intención de institucionalizar el pecado sino sacarlo, destruirlo. Las Escrituras claramente enseñan que aquellos que rehúsan tomar la cura serán eternamente perdidos. El asunto es no que nacimos de esa forma o de aquella, el asunto es de que si nos sometemos a nacer de nuevo.

A estas alturas puede ser que usted se este preguntando quien creo yo ser para estar haciendo estas declaraciones. La pregunta no es quién creo yo que soy sino quién creemos nosotros que es Dios. Quién creemos nosotros que somos. Fuimos hechos a la imagen de Dios y el plan completo de la salvación es restaurar la imagen que nos haga bien de nuevo.

Somos una generación lastimada. La mayor parte en este país no esta lastimada por falta de comida, sino por glotonería. La mayor parte en este país no esta lastimada por vivir en viviendas paupérrimas, sino lastimada porque muchos están aglomerándose con gente que no están casadas o con la esposa de alguien más o algo peor.

El hecho es que no es el rechazo de la sociedad lo que lastimara a aquellos que practiquen la homosexualidad. El SIDA no es causado por el rechazo de la sociedad pero por la violación del orden natural de las cosas.

El dolor es lo mejor que Dios podría hacer por los pecadores. En la realidad física, el dolor es el que nos mantiene sin matarnos a nosotros mismos. Es por eso que vemos cuadros de leprosos que están mutilados o desfigurados. Es por eso que ellos tienen la habilidad de moverse pero han perdido el sentido del dolor, por eso ellos pueden meter su mano al fuego y no lo sacan. El trauma físico y la infección cobraran su cuota ya sea que uno lo pueda sentir o no. El dolor es el regalo de Dios para esos de nosotros que debemos vivir en un mundo pecador y peligroso.

El crimen de esta generación es que se creen ser la generación que quita el dolor. La gente esta siendo invitada a venir a Jesús para que El les quite el dolor. Pero amigos, el dolor de nuestras vidas es causado por nuestros pecados, y Jesús no podrá quitar el dolor a menos que nosotros le permitamos que nos perdone y que nos limpie el pecado.

Aquí es donde la cosa se pone difícil. Queremos que Jesús nos perdone, pero no estamos seguros que queremos que El realmente nos quite lo que esta causando el dolor.

Hay gente cuyo matrimonio se esta desplomando. Están en tanto dolor. Van a un consejero que les dice que Jesús quiere que ellos sean felices, y aparte de que el abuso verbal es una violación de los votos matrimoniales, por lo tanto a Jesús no le importara si ellos lo rompen y encuentran alguien más que realmente llenara sus necesidades.

Muchos años atrás, mi esposa llevo a una de nuestras nietas a un taller de recuperación de divorcio. Había una clase para los niños y una clase para los adultos. Ella dejo a la pequeña en la clase para los niños y fue a visitar la clase para los adultos. Ella debía haberlo sabido mejor. No era justo para el resto, porque Betty no esta divorciada ni viene de un hogar divorciado. Pero ella dijo que seria interesante visitarla una vez, por aquellos que estaban allí y podían hacer un poquito más que pasar la tarde diciendo que felices fueron al deshacerse de sus parejas. Ella quedo sorprendida que ninguno en esa tarde, por lo menos, dijo algo de cómo ellos contribuyeron a que se rompiera el hogar.

¿Pero por qué deberían hacerlo? A pesar que esta es una generación golpeada, la conclusión es que al único para culpar es a mí mismo. Por lo que estoy pasando es culpa de alguien y si tengo alguna debilidad, por favor no me condene porque así nací. Pero Jesús me acepta de la forma en que soy, con rotos, sandalias y todo lo demás.

Me temo que si Jesús estuviera aquí con nosotros, una vez más El pronunciaría las palabras encontradas en Mateo 17:17: “Entonces Jesús contestó y dijo, Oh generación perversa y sin fe, ¿cuánto tiempo estaré con vosotros? ¿Cuánto tiempo los tolerare?

Ustedes quizás recuerdan la historia. Jesús y varios de sus discípulos habían estado en el monte de la Transfiguración. Cuando ellos bajaron, descubrieron que el hombre había traído a su hijo para ser sanado. Los discípulos habían tratado todas las formas que ellos sabían para curar al muchacho que tenía un espíritu malo, pero solo se puso peor.

La historia me hace pensar donde estamos hoy. Pareciera que aún el mejor de nosotros está afligido con un espíritu malo. Las Escrituras nos dicen en Jeremías 17:9 que el corazón es engañoso sobre todas las cosas y desesperadamente débil. Si eso es cierto, entonces está correcto que cantemos, “No es mi padre, no es mi madre, sino yo Señor, el que necesita orar.”

Los discípulos habían tratado de curar “por cantidades” pero no funcionó. Si hubiera habido tiempo, ellos podrían haber tenido un seminario sobre sanidad, pero de todas maneras no hubiera funcionado. Si hubieran tenido tiempo, ellos podrían haber formado pequeños grupos, pero aun el pequeño grupo ministerial, el grupo de apoyo, no hubiera sido lo que el muchacho hubiera necesitado.

Ellos podrían haber tratado de echar los demonios utilizando algún tipo de drama o inclusive poner las palabras musicales para echar a los demonios, la música que los demonios estaban acostumbrados a escuchar a fin de que ellos entendieran, pero eso tampoco hubiera sido efectivo.

Déjenme decirles algo aquí acerca de los grupos de apoyo. Yo creo en los pequeños grupos. Después de todo, la iglesia es un grupo. Ninguno es salvado como llanero solitario. Sin embargo debo decir que me preocupa la dirección que los pequeños grupos pueden llevar si no lo hacen correctamente.

Déjenme explicarle. Ustedes recordarán que uno de los pilares importantes sobre los que la Reforma está basada es el hecho que no tenemos que confesar nuestros pecados a ningún hombre. Ustedes recordaran también que la Iglesia Católica tiene lo que es llamado confesionario, en el cual una persona va al sacerdote y confiesa sus pecados, y el sacerdote por parte (supuestamente) de Dios los perdona. Esta práctica no sólo usurpa la prerrogativa que pertenece sólo a Dios, sino que se presta para toda clase de abusos y malas prácticas.

La Reforma nos libera, como protestantes, de todo eso. No necesitamos encontrar a un sacerdote en algún lado para confesar nuestros pecados; nosotros ya tenemos un Sacerdote y El no tiene un horario para confesiones, sino está dispuesto para recibirnos veinticuatro horas al día, siete días de la semana.

Sin embargo, aquí es donde yo veo que de verdad podemos ir para atrás en lugar de ir para adelante. Déjenme empezar diciendo que yo creo en compañerismo. Yo creo en compartir y en la inspiración maravillosa que viene a través de testimonios. Es más, la Biblia dice que los salvados vencerán al Diablo a través de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio. Pero hay una dinámica que puede ocurrir en un grupo pequeño que puede guiar a dar un paso atrás en lugar de uno para adelante.

El grupo pequeño a veces puede regresar a la idea del confesionario. Las Escrituras nos dan un consejo claro de cómo nos debemos relacionar con cada uno en el área de las relaciones interpersonales. Nos dice que deberíamos confesar nuestras faltas uno al otro. Por supuesto, también hay cientos de textos que nos dicen que debemos confesar nuestros pecados a Dios.

Lo que sucede es que empezamos a usar un pequeño grupo, o lo que importa es lo que se llama responsabilizar a alguien, como un vehículo para decirle a cada uno cosas que solo Dios debiera decirlas.

Una de las palabras en moda en estos días es “ser vulnerable”. No creo que haya algo malo con ser vulnerable por decirlo así; pero creo que ser vulnerable no significa que debiéramos permitir que otras personas intervengan en áreas de nuestras vidas que debiéramos nosotros conocer solo para nosotros mismos y para Dios.

Todo puedo haber empezado en nuestra edad moderna con el asunto acerca de psicoterapia, un proceso en el cual otra persona toma parte de nosotros como si fuera nosotros y luego nos pone de vuelta. Es verdad, debemos ser desarmados y puestos otra vez de vuelta.

Todos corremos el riesgo de no decir nada de la humillación que viene, de adoptar el “ser vulnerable o los que decimos todo” una actitud que está en boga en estos días. De alguna forma retornamos al confesionario, no importando el tipo de grupo confesional o si es confesional pagado.

Es cierto que nos lastimamos emocionalmente y en cierta forma quizás como nunca antes. Esto es bueno que sea así, porque el dolor es lo que nos dice que tenemos problemas el uno con el otro pero que nos hemos alejado de Dios.

¿Por que debiéramos confesar nuestros pecados el uno al otro? ¿Por qué debiéramos confesar nuestros pecados a gente que son tan pecadores como lo somos nosotros? Seguramente debemos confesar nuestras falta el uno al otro, pero lo más profundo de nuestros pecados del corazón son problemas que tenemos con Dios y debieran ser tomados sólo por El. Un problema de llevar nuestros pecados a otra persona es que a veces terminamos en darnos el uno al otro permiso para pecar.

Estaba sentado en una carpa de jóvenes en un campamento, no hace mucho tiempo. El que disertaba, uno de nuestros jóvenes ministros, estaba hablando esa noche del sexo premarital. Lo felicito por el valor de tocar asuntos reales con los jóvenes y simplemente decirles lo que ellos querían escoger. No solo eso, él estaba utilizando las Escrituras. En otras palabras, podríamos decir que estaba en la parte dura que declara que el sexo antes del matrimonio esta prohibido por la Palabra de Dios.

Después de que el dejó claro el punto, dijo, “Ahora en mi caso, Yo tuve relaciones sexuales antes de casarme, pero El Señor me ha perdonado y me ha dado una hermosa esposa.” En ese momento pensé, “¿Ay, por que dijo eso?”. El estaba en una carpa hablando a gente que se encontraba en el borde de la adolescencia. Estos jóvenes ni eran prostitutas ni jefes de prostitutas. El hizo lo correcto en levantar la Palabra de Dios y hablar la verdad, pero debió haber mantenido el énfasis de que todos deberíamos ser vulnerables, dejarlos estar como dicen ellos, pero en este caso no era apropiado hacer lo que hizo. Por cierto que esto era contra productivo.

El mensaje a la juventud era lo que la Biblia dice que debiéramos saber y es no tener sexo fuera del matrimonio, pero si sucediera lo contrario, el Señor nos perdonará y nos dará una esposa hermosa y podemos ser inclusive mejores ministros. El otro mensaje es que el ministro lo pudo haber evitado, posiblemente yo no podría.

Es importante que sepa que la Palabra de Dios lo psicoanaliza a usted. Permita que Jesús sea su consejero. Vamos, lleve todas sus penas a El. El se preocupa por usted. Usted pudo haber sido físicamente abusado cuando usted era niño. No tiene que decirle a todo el mundo acerca de eso. Eso sólo te humilla y confiesa el pecado de tu padre.

Al respecto del abuso físico, un problema grande es el resultado de amargura y resentimiento. Papi tuvo un problema, pero ahora usted tiene uno, y eso es amargura y odio hacia papi o mami. Podemos decirle al psicoanalista del grupo de apoyo, de cuan terribles eran sus padres, pero en realidad debiéramos estar hablando a Jesús acerca de cómo El puede sanar nuestros corazones de la amargura y del odio que ahora le podemos decir al psicoanalista o al grupo de apoyo, acerca de cuan terrible nuestros padres eran, pero en la realidad debiéramos estar hablando a Jesús acerca de cómo puede El sanar nuestros corazones de la amargura y odio que tenemos hacia nuestros padres. Recuerde, en el juicio no es asunto qué nos hizo la otra gente, sino como nosotros reaccionamos.

Puede ser que hayan habido miles de razones de por que nos desarrollamos; como egoístas, orgullosos, amargos, resentidos, perdidos y gente compulsiva u obsesiva, pero el hecho de que rehusamos que Jesús nos sane no es problema o culpa de alguien más sino de uno mismo.

Por eso Jesús dijo, “Oh generación sin fe y perversos, ¿Cuánto mas te soportaré?” Y luego Jesús le dijo al Padre, “Traedme a los jóvenes hacia mí”

Como ministro encuentro interesante escuchar a mucha gente pidiendo una oración especial. Nueve de cada diez, el pedido especial tiene que ver con la necesidad de sanamiento de alguna enfermedad, o ayudar a resolver algún problema financiero, o ayudar a mantenerse alejado de problemas a alguna persona que se ha metido en ellos.

En otra ocasión el pedido puede ser por una plegaria por un hijo o una hija, un esposo o una esposa, Cuando leemos del ministerio de Jesús, tendemos a verlo como los que estaban a su alrededor, y que daba cuidados médicos gratis así como la comida.

A Jesús no le importaba sanar al enfermo y alimentar al hambriento, sino lo que El estaba realmente tratando de enseñar era que no sólo puede curar el cáncer sino también el orgullo. El es el único que no sólo nos cura de la ceguera sino del egoísmo.

Pero aquí es donde el plan se pone duro e interesante. Unas personas admitirán que son ciegos o que ellos han sido diagnosticados con cáncer. Pero hay algunos que cuando la cosa se pone dura, admitirán que son egoístas, orgullosos, amargos, resentidos, perdidos o fuera de control. Si hay alguien aquí o por allí que no admitirá, por lo general van a decir, ¿Pero que hay de malo con eso? No podemos ser perfectos. Jesús lo hizo todo. Todo lo que debemos hacer es confiar en El.”

La pregunta es, ¿Confiar en El para hacer que? ¿Llevarnos al cielo de todas maneras? ¿Revisar nuestros pecados?

La respuesta verdadera es que El nos dará la victoria sobre los pecados que nos están causando todo el dolor. Y El nos dará la victoria sobre todas las cosas en nuestras vidas que nos provocan que lastimemos a otra gente.

Si es cierto, y por cierto que sí lo es, que Jesús salva, ¿entonces de qué nos tiene que salvar El?

Que diría usted de una persona si se estuviera ahogando en el océano y no puede nadar. Ellos están pidiendo ayuda y el salvavidas los mira. “Yo lo salvaré” grita el salvavidas al que se esta ahogando. Pero el salvavidas no hace el menor movimiento para dejar su torre de vigilancia. Cuando el que se esta ahogando cesa de batallar y sucumbe ante las olas, el salvavidas baja de su torre y dice, “Debo ir a traer su cuerpo, después de todo yo le prometí que lo iba a sacar”

Mis amigos, a veces es malo tener un salvavidas de ese tipo. Hay bastante gente herida por allí, y nosotros vamos a continuar hiriendo y siendo heridos hasta que hagamos como hizo el ciego que estaba sentado a la orilla de la carretera en Jericó. La verdad que el quedó en ridículo al decir: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”

No seremos sanados hasta que clamemos completamente con todo nuestros corazones, “Señor ten misericordia de mi, soy un pecador”. Cuando confesamos nuestros pecados el uno al otro, quizás nos sentimos mejor por un momento, porque uno es el que se conoce. Se empieza a sentir mejor porque se da cuenta que todos son tan malos como yo lo soy. Pero cuando venimos a Jesús como pecadores, no tenemos ese lujo. El es nuestro Dios puro y santo.

Nuestros compañeros pueden afirmarnos y decirnos que todo esta bien. Nosotros mismos podemos afirmar de que todo esta bien. Pero cuidado, porque las Escrituras nos dicen que los que se exalten serán humillados.

Cuando vienes a Jesús como un pecador no te sentirás bien contigo mismo o afirmado. Por cierto que cuando Job se vio a si mismo en la condición que estaba, el dijo: “Estoy acabado.” Cuando Isaías vio su condición ante la presencia del Espíritu de Dios, dijo: “Ay de mi.” Pero no se preocupe. La persona que viene a Dios en humildad, Dios mismo lo levanta. De hecho que la mejor forma de ser levantado, de acuerdo con las Escrituras, es primero humillarse a sí mismo. Eso no es exactamente lo que la gente está diciendo en estos días.

Las buenas nuevas es que Jesús vino a salvar a los pecadores. Las malas noticias es que no hay mucha gente alrededor que admitirá que son pecadores. ¿Disfuncional? Sí. ¿Estresado? Sí. ¿Abusado por otros?, Sí, Pecadores, No. Eso es porque una persona que admite que es pecador, es una persona que ha tomado responsabilidad por su condición.

¿Qué fue lo que sucedió con el pecado? El hecho es que esta vivo y bien vivo; sencillamente que muchos de nosotros hemos escogido no prestarle atención o no queremos verlo. Hemos escogido ponerle otro nombre con la esperanza de que el pecado mientras se llame de otra manera se convierta en algo más.

Sospecho que es un asunto de fe. Jesús le dijo a la gente que El sanó, que era su fe lo que les había sanado. He llegado a la conclusión que debemos tener mas fe. ¿Pero que quiero decir con eso?

Permítanme hacerles una pregunta: ¿Creen ustedes que Jesús sanó al ciego y al sordo? Ustedes dicen, “Por supuesto Pastor, yo creo que sí. Entonces con un poquito de más fe usted también puede creer que Jesús puede sanarlo de su orgullo, egoísmo, amargura, resentimiento y bajos deseos.

¿Cree usted que Jesús resucito de los muertos? Entonces con un poco de más fe usted también puede creer que Jesús le dará un corazón nuevo – no después de que las olas han lavado su pobre cuerpo mortal, sino ahora mismo que está escuchándome. Jesús es capaz de darnos un corazón nuevo si tan solo usted y yo decimos: “Señor, sálvame, sálvame ahora.” Por el poder del Señor crucificado y resucitado, El nos dará los frutos del Espíritu, amor verdadero, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, fe, mansedumbre y dominio propio.

 

 

 

 
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