Santidad - Nuestro Destino
por Richard O'Ffill
1ª de Pedro 1:15 y16 - ".así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta. Pues escrito está: "Sed santos, porque yo soy santo".
Hace algún tiempo yo estaba asistiendo a una clase de Escuela Sabática. El maestro ese día hablaba de las 27 doctrinas de la iglesia. Parecía que el consenso de la clase era que todos opinan que son demasiadas.
El maestro preguntó: "¿con cuáles nos quedamos?" "¿Cuáles son necesarias para la salvación?" Uno de los asistentes dijo: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo." Otro comentó: "¡Definitivamente no hace falta la del Juicio Investigador!"
El maestro aprovechó para dar su opinión y comentó que le parecía que había llegadoel momento de ya no creer en las mismas cosas que antes. El agregó que estaba feliz por la aceptación del pluralismo.
Creo que no necesito decirles que hoy en día más que nunca hay una tendencia en la iglesia de "aceptar lo inaceptable". Antes se podía decir que no importa adónde uno viajara en el mundo, toda Iglesia Adventista era igual a las demás, gracias a las creencias en común. Pero hoy en día ya eso no es necesariamente verdad.
Yo conozco una iglesia en una de las Conferencias, que dice existir para los Adventistas apagados.
Para algunos ésto quizás esté ok. "Nosotros vivimos en una democracia," dirían. ¡Pero espera un minuto! ¿Es la iglesia una democracia? Cristo es la cabeza de la iglesia. ¿Es Cristo la cabeza de la iglesia, igual como lo es un presidente o primer ministro de un país? ¿Acaso es escogido ÉL por votación?
Recordemos que la democracia está usualmente basada en una Constitución. La Constitución de una país asienta los parámetros de los límites, mediante los cuales los ciudadanos se relacionarán unos con otros. Pero aún una Constitución puede ser cambiada por una convención constitucional.
Volviendo al asunto de la iglesia, se puede decir que existe una iglesia visible y una invisible. Cualquier persona puede unirse a la iglesia visible, siempre y cuando los demás miembros están de acuerdo, y si la persona está dispuesta a cooperar con el grupo. Esto sería, si se quiere, un proceso democrático.
La iglesia invisible, sin embargo, no trabaja de ésta manera. Los miembros de esta iglesia no son gobernados por un proceso democrático. En la iglesia visible los líderes y la constitución puede ser cambiada. Pero en la invisible, los miembros se han puesto bajo el liderazgo del Dios del universo, quien nunca puede ser quitado por votación, y cuya Palabra existe por siempre y para siempre.
Mucha gente que es miembro de la iglesia visible se queja con frecuencia sobre las reglas, como por ejemplo: "¿qué está mal con esto?", o "¡o no estoy de acuerdo con eso!" Por otro lado, los miembros de la iglesia invisible no están tratando de ver cuánto pueden lograr o cómo pueden hacer las cosas según su opinión. Más bien desean saber más y más sobre los consejos y Leyes de su Eterno Dios. No tratan de salirse de las reglas o de buscarle la vuelta a las Leyes - más bien tratan de entrar en ellas, es decir, de cumplirlas cada vez mejor. Esto ocurre porque Dios escribe sus Leyes en sus corazones, y su mayor gozo es hacer SU voluntad.
De hecho, para los miembros de la iglesia invisible, el gozo más grande que ellos tienen es servirle. Mientras más comprenden lo que ÉL quiere, y mientras más le obedecen, de mayor libertad logran disfrutar.
Mientras tanto, sigue habiendo miembros en la iglesia visible que están estancados tratando de decidir cuánta doctrina (que por cierto, es o significa aprendizaje) es demasiado, y cuáles serían los requerimientos mínimos que se deban cumplir como para ser salvos.
Las perspectivas del futuro de la iglesia visible son un tanto preocupantes. La historia nos demuestra que las denominaciones tienden a desaparecer después de 150 años aproximadamente, y este es el tiempo que esta iglesia más o menos tiene en la actualidad.
Ahora bien, no piense que estoy diciendo que algún día ya no habrá ninguna iglesia visible. No se preocupe, puesto que mientras existan miembros de la iglesia invisible, vas a tener también una iglesia visible. Esto es, porque siempre que encuentres a dos o más miembros de la iglesia invisible, ellos siempre terminarán haciendo una iglesia visible.
Sin embargo, hay una posibilidad definida que aquellos que finalmente deciden no ser miembros de la iglesia invisible, reorganizarán la iglesia visible una vez que salgan de la primera. Me temo que habrá cierta anarquía espiritual, e inclusive cierto sabotaje espiritual. Las Escrituras se nos dice que habrá disidencia, y en otro versículo dice que habrá zarandeos. Aún así, la verdadera iglesia visible sobrevivirá por la simple razón de que está compuesta de un gran número de personas que son miembros de la iglesia invisible. Debemos comprender, empero, que así como todo esto está sucediendo, en la iglesia visible las cosas ya no serán iguales como antes.
Amigos, los sucesos que estamos experimentando en estos días fueron ya todos profetizados y están siendo cumplidos ante nuestros ojos. Fue profetizado que Judas traicionaría al Señor, y así lo hizo. Jesús, no obstante, no le dio ningún motivo a Judas para hacer lo que hizo, pero sí le dedicó mucho de su tiempo y sus oraciones para los otros, como por ejemplo para Pedro. Recordemos: Pedro casi se perdió durante los acontecimientos que rodearon la traición de Judas hacia su Señor.
Así, en los últimos días, la gente de la iglesia invisible que estén en la iglesia visible, serán distinguidos por el hecho de que no quieren dar ningún motivo de abandonar a aquellos que eventualmente se venderían, y tratarán más bien de ministrar e interceder a favor de los más débiles, los cuales posiblemente se perderían como consecuencia por todo lo que está sucediendo.
Usando unas palabras que se usan en la industria de los seguros - los hijos de Dios llevarán adelante cualquier esfuerzo con el poder del Espíritu Santo con tal de 'mitigar los daños'. Sin embargo no nos equivoquemos, pues mitigar los daños no significa comprometer la verdad.
El trigo crece en el mismo campo junto la cizaña, pero ¿podrán ambos lograr la polinización? Las ovejas pastan cerca de las cabras, pero podrían lograr cruzarse y reproducirse? De igual manera, nuestro deseo de reducir los daños no debe significar compromiso con el mundo.
Amigos, contrario a la creencia popular, el peligro para la igelsia visible hoy en día no es el legalismo. Lo que está sacudiendo la iglesia hasta sus fundamentos en estos tiempos es el mundanalismo. La historia nos enseña que la mundanalidad ha sido siempre la mayor amenaza para la pureza de la iglesia. Podríamos ahorrarnos muchísimos problemas si podríamos comprender con mayor plenitud lo que el Antiguo Testamento nos enseña acerca de Dios.
Repito: podríamos ahorrarnos muchísimos problemas si podríamos comprender más plenamente lo que el Antiguo Testamento nos enseña acerca de Dios. Una persona que no tenga un cuadro claro sobre Dios en el Antiguo Testamento, probablemente pierde la visión del significado del Nuevo Testamento; o dicho de otra manera, no captaría de dónde proviene el Nuevo Testamento.
El mensaje que nos da el Antiguo Testamento acerca de Dios, es que ÉL es Santo. Inclusive los atributos de Dios como por ejemplo: Su benevolencia o misericordia, Su Amor, Su justicia, Su gracia, Su omnipresencia, Su omnipotencia - todo proviene, y se debe al hecho de que Él es Santo. Si hubiera sólo una palabra para describirlo a ÉL, esta palabra sería Santo. Santidad es la verdadera esencia y naturaleza de Su Ser.
Por cierto, éste es el motivo del porqué las personas se desmayan o casi se mueren cuando ÉL se ha mostrado o develado a personas caídas, como sucedió en el caso de Daniel, o el Apóstol Pablo cuando iba camino a Damasco.
Cuando Isaías vió a Dios, dijo: "Pobre de mi". Cuando Job comprendió algo sobre la santidad de Dios, dijo: "Estoy arruinado (perdido)".
En Apocalipsis se describe el trono de Dios. Dice que hay seres allí, en ese imponente, emocionante e impresionante presencia, que dicen: "¡Santo, Santo, Santo!" durante 24 horas al dìa, 7 días a la semana. La Santidad de Dios es tan impactante y formidable que cuando los ángeles vienen a SU presencia, cubren sus caras.
Podrás estar pensando: "pero Jesús es Dios, y nada de eso ocurrió cuando ÉL estuvo aquí." Observa ahora lo siguiente. Aquí es donde podemos desviarnos hacia el camino equivocado, sino tenemos el cuidado suficiente.
Cuando Jesús dijo: "si Uds. me han visto a MI, han visto al Padre," no significaba que Dios sea en su esencia un joven hombre de 33 años de edad con barba, con capacidad de percibir los dulces olores de los días primaverales, y sentir escalofríos en las frías noches de invierno.
En su esencia, Jesús, no era de 33 años de edad. ÉL era eterno. El era el Santo quien nunca dormía y quien moraba desde la eternidad en luz inalcanzable.
Pero cuando ÉL vino aquí, EL depuso su esencia a un lado. Así como debemos proteger nuestros ojos cuando observamos un eclipse de sol, de igual manera cuando ÉL reveló su carácter a nosotros, ÉL tuvo que velar su divinidad al convertirse en uno de nosotros. Cuando ÉL dijo: "al verme a MI han visto al Padre," EL no estaba diciendo que el Padre se veía como EL, sino más bien: "a pesar de lo que Uds. están viendo, yo soy el Hijo de Dios."
El punto que en definitiva debemos captar es que Dios es Santo, y a partir de allí, ÉL es todo lo demás.
Nos gusta enfocarnos en la misericordia de Dios, en su perdón y en su Amor por nosotros. Pero la misericordia, perdón y Amor no tienen ningún significado a menos que tengamos una clara comprensión que la esencia esencial de la persona de Dios es su Santidad. Las Escrituras inclusive se refieren a la Santidad de Dios como a un fuego consumidor.
Por cierto, al hablar de la misericordia de Dios, podemos caer en el inmenso error de confundir esa misericordia de Dios hacia los pecadores, como si quisiera significar que Dios es tolerante con el pecado. Esto es imposible, ya que la Santidad y el pecado son opuestos. Pienso que no seremos capaces de entender qué es la salvación y para qué sirve, hasta que no entendamos lo que es la Santidad. Cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, lo primero que ÉL les enseñó es el significado de la Santidad.
La Santidad de Dios es el fundamento sobre el cual está establecido todo el plan de salvación. Si no comprendemos lo que significa Santidad, no podremos comprender lo que es el pecado y cómo Dios se relaciona con él. Por otro lado, a menos que entendamos lo horrible que es el pecado aún más pequeño, no podremos apreciar la majestuosidad y gloria de la Santidad de Dios.
Hoy en día escuchamos mucho que Dios odia el pecado pero ama al pecador. Y esto es verdad, pero el problema radica en que le damos más importancia a la segunda parte de la frase, que a la primera. Para poder valorar adecuadamente el hecho de que Dios ama al pecador, debemos primero entender cuánto EL odia el pecado. Desafortunadamente, nuestra actitud frente al pecado usualmente tiende a ser débil. Nuestra tendencia es jugar con el pecado, a racionalizarlo o querer disminuir su efecto.
Debemos comprendemos que cada vez que pecamos, hacemos algo que Dios aborrece. ¡Es necesario que lo entendamos a cabalidad! El odia nuestras concupiscencias, nuestro orgullo y envidia. Aborrece nuestros arrebatos de ira y nuestra mentalidad de ética a conveniencia.
El problema es que básicamente hemos aprendido a co-existir con el pecado, pero en el análisis final Dios y el pecado no pueden co-exisitr. Debemos orar, para que Dios ponga en nuestros corazones el mismo sentimiento de odio hacia el pecado que ÉL tiene. Aborrecer el pecado es el secreto y la condición para la verdadera santidad.
No le estamos dando la oportunidad a Jesús de ser nuestro completo y total Salvador hasta que pongamos el pecado al descubierto. El sólo nombre de Jesús muestra cómo Dios se relaciona con el pecado. El ángel dijo: "Uds. deberán llamarle Jesús, ya que ÉL salvará a SU gente de sus pecados". OJO ¿QUÉ VERSÍCULO ES, PARA TRADUCIRLO MEJOR? (NO ME SUENA TRADUCIDO ASÍ LITERALMENTE)!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
I have entitled this series of sermons: "The Pursuit of Holiness." The theme texts are Hebrews 12:14 "Follow peace with all men and Holiness without which no man may see the Lord"; and 1 Peter 15:16 "Just as He who has called you is Holy. So, be Holy in all you do, for it is written, be Holy because I am Holy."
OJO, AQUÍ DE NUEVO TIENEN EL ERROR DE 1ª DE PEDRO 15:16. ESE VERSÍCULO NO EXISTE. DEBE SER 1ª PEDRO 1:15 Y 16 (ver abajo).
El título de la serie de estos sermones es: "En Búsqueda de la Santidad". Los textos del tema son Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor"; y 1ª de Pedro 1:15 y16 - ".así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta. Pues escrito está: "Sed santos, porque yo soy santo".
En la medida que entendamos y apreciemos mejor lo que significa Santidad, podremos comprender mejor que el propósito del plan de salvación no es bajar a Dios a nuestro nivel, sino subirnos a nosotros al de ÉL. Amigos, nuestro destino es ser restaurados a ser santos.
Un texto en Hebreos (12:14) dice: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor". Quizás algunos se pregunten: ¿este versículo significará que somos salvos por obras, o será la santidad que nos salva?
Quizás suene exagerado, pero realmente algunos piensan así. Pareciera que cuando se habla de vivir una vida santa, obediencia, victoria sobre el pecado, o cosas que tengan que ver con devoción y piedad, siempre hubiera alguien que tiene que llevar la contraria, pisa el botón donde dice 'salvación por obra', y todos nos vamos a un mundo de fantasía donde podamos seguir comiendo, bebiendo y ser felices por el sólo hecho de que nos han dicho que la salvación es un regalo gratis.
Siempre que hablamos de salvación, aparecen aquellos que confunden el cómo con el qué de la salvación. ¡Es decir, el CÓMO somos salvos es una cosa, y el QUÉ hace o QUÉ es la salvación para una persona es otra cosa!
Básicamente casi siempre coincidimos en cómo somos salvos. Estamos de acuerdo por ejemplo que sólo Jesús salva. Jesús es el CÓMO de la salvación. EL es el autor y el ejecutor de nuestra fe. El es la A y la Z. El principio y el fin.
El problema real que necesita ser resuelto es: ¿qué significa tener la salvación? En otras palabras, ¿qué sucede a la persona que es salva?
Muchos comprenden que cuando una persona entrega su corazón a Jesús, ÉL ha perdonado sus pecados y le da la seguridad de la vida eterna.
Hasta aquí, en lo que a salvación concierne, la mayoría está clara y está de acuerdo. Pero, ésto apenas es una parte de lo que salvación significa. Lo que no se menciona en la mayoría de los casos, o lo que es acaloradamente debatido, es aquella parte que habla de los efectos que ocurren día a día en la persona que ha aceptado la salvación en o por Jesús.
Ésto es muy importante, porque todos vivimos una vida en el aquí y el ahora y en el día a día. Si la salvación ha de ser real para nosotros, entonces por lógica debe tener relación con mi vida diaria.
Déjenme ilustrarlo. Una enfermedad es real. Y por ser real, obviamente la cura para esa dolencia ha de ser real también. Un remedio para una persona desfalleciente hoy, no és una medicina que se descubrirá diez años más tarde. ¡Debe ser accesible hoy! Por ende, la salvación (si es que queremos que nos haga algún bien posterior) ha de ser algo que apliquemos todos los días a nuestras vidas - ¡o simplemente no será salvación sino perdición!
No sé cuántos de nosotros estemos conscientes, pero si queremos que la salvación sea parte de nosotros, deberá restaurarse la obediencia y la santidad en nuestras vidas, ya que el pecado es un hecho real de la vida. Si queremos ser salvos debemos permitir que la salvación nos aparte del pecado, tal y cual lo debe hacer el remedio (si es el correcto o es bueno) con la enfermedad.
La gran piedra de tropieza para llegar a ser obedientes y santos es el pecado. El hecho de permanecer en el pecado, no permite a las personas mantenerse en la lucha por alcanzar la santidad.
Lamentablemente, la mayoría desea ser salva por sus propios medios. Desean 'salvar su pellejo', por así decirlo. Por éso el énfasis hoy en día está en el perdón. Somos como la persona que ha sido descubierta manejando a una velocidad de aprox. 150 Km/H, pero no desea pagar su multa por exceso de velocidad.
Muchos se fascinan con la idea de ir al Cielo; sin embargo, pocos comprenden a cabalidad qué significa ir al Cielo. El común de las personas desean más bien mantenerse lejos del infierno, más que ir al Cielo. Ellos piensan que el Cielo es un lugar donde flotas por allí, andas sobre una nube tocando el arpa y vas a la iglesia 7 días a la semana, 24 horas al día. ¡Ese es un proyecto bien aburrido, pero es mejor que ir al infierno!
Probablemente sea un hecho que la gente esté interesada mayormente en canjear su salvación en un futuro, más que en permitir que influencie su vida diaria. Esto es porque tienden a aferrarse a la carne y a las personas que lo apoyan. Yo digo ésto, porque la experiencia me ha mostrado que cuando pregunto a las personas cuáles son sus peticiones para orar por ello, la mayoría se refieren a asuntos relacionados a la carne y a los grupos que lo apoyan o grupos de sostén. Es decir, las peticiones generalmente son problemas materiales o físicos. Un alto promedio de personas se preocupan mucho más del cómo pagar el siguiente giro del crédito de la casa, en vez de inquietarse de cómo están tratando a su esposa o a sus hijos.
Hoy por hoy conscientizo que cuando Jesús estuvo aquí se preocupó y ocupó mucho de los problemas físicos y materiales de la humanidad, pero lo hizo alcanzar un fin, una meta. Créalo o no, el verdadero propósito del ministerio de Cristo en la tierra era curar al ser humano del pecado y restaurarlo a una vida santa.
Podrías preguntarte: "¿pero acaso ÉL no se preocupó por sus problemas materiales y sus sufrimientos físicos?" ¡Claro, por supuesto que sí! Pero una persona que esté al tanto de que el gobierno va a tumbar su casa para construir una autopista, no se va a poner a remodelar su cocina esa semana. No olvidemos que todas aquellas personas que Jesús sanó, más adelante también enfermaron y finalmente murieron, y aquellos a quienes resucitó igualmente murieron. Inclusive las personas a quienes alimentó tuvieron hambre al siguiente día.
Lo que quiero decir, es que el propósito del ministerio de curación de Cristo era llegarle a la gente, mostrarles que ÉL era el Salvador del mundo, y que ÉL tenía el poder de perdonar sus pecados y restaurarlos a una vida santa. Recordemos que cuando los enfermos eran llevados a ÉL, frecuentemente les decía: "tus pecados te son perdonados", o: "vete y no peques más".
Cuando Jesús estuvo en la tierra, la gente de aquella época así como en la actualidad, quería ser sanada de sus dolencias físicas. Les encantaba la comida gratis y beber lo milagrosamente por ÉL fuera creado.
Pero cuando ÉL finalmente se paró ese día y dijo: "deberás comer mi carne y beber mi sangre", la mayoría de la multitud que le seguía contestó: "¡salgamos de aquí!" Amigos, cuando ÉL dijo: "coman mi carne" y "beban mi sangre", ÉL quería hablaba de abandonar el pecado y vivir una vida santa.
En una ocasión alguien comentó que en algunos casos un hombre' amará por sexo', y que una mujer 'tendrá sexo por amor'. Yo temo que hoy en día demasiadas veces muchas personas se aferran a las cosas espirituales y se anotan en este asunto de la salvación solamente para realzar la carne y a los grupos de sostén; y ésto es a su vez con la esperanza de mejorar su bienestar físico y material.
¿Cuándo comprenderemos lo que las Escirturas dicen?: "La carne y la sangre (ésto corruptible) no verán el Reino de Dios" - y éso incluye la nueva casa, el carro, el lindo cuerpo o la promoción en el trabajo.
¿Cuándo comprenderemos que el orgullo, egoísmo, la lujuria o codicia, glotonería, amargura y todo lo demás son nuestros verdaderos enemigos? ¿Cuándo entenderemos que lo que necesitamos no es un 'lifting' (corregir nuestras arrugas) o un nuevo empleo o dinero en el banco, sino que nuestra verdadera necesidad es tener amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (temperancia) en nuestro corazón? Damas y caballeros, estamos hablando de una vida santa.
Las sanidades físicas que Jesús efectuó eran para enfatizar que toda Su misión en este planeta era para libertarnos del dominio del pecado y restaurarnos a la santidad en esta vida. La inmortalidad (y todo lo demás) siempre ha sido parte del futuro. ¡Cortar con nuestro egoísmo y esforzarnos por tener el fruto del Espíritu es para AHORA!
Tratamos de conseguir una cura para las enfermedades mortales. Inclusive vamos a las clínicas más especializadas del mundo para salvar nuestros cuerpos. Sin embargo, cuándo comprenderemos que el orgullo, el egoísmo, la lujuria, el mal carácter y la falta de auto control o intemperancia, si no son tratados, nos ocasionará una pérdida permamente, a decir verdad, la muerte eterna. Debemos recordar las palabras de Jesús cuando dijo: "No temas al que es capaz de destruir el cuerpo, más bien teme al que es capaz de destruir el cuerpo y el alma y enviarlo al infierno". ¿???????? Cuál será el versículo para escribirlo según la Biblia. No me suena bien así.
Tu quizás digas a estas alturas: "Pastor, por favor no prediques sobre el pecado - eso me deprime y me hace sentir culpable. Y eso no es positivo ni mejora mi autoestima."
Amigos, Jesús no vino para salvar a las personas que se sienten bien consigo mismas. Él dijo que las personas que se sienten bien no necesitan doctor. También dijo: "Yo vine a sanar y a salvar lo que está perdido".
Ni tu y yo no nos sentimos desesperanzados e impotentes - si no tenemos terror de que el egoísmo, el orgullo, la lujuria, la crítica y la falta de auto-control nos van a destruir - entonces tendremos poco incentivo de hacer lo que hizo el ciego hizo en Jericó, quien no paraba de gritar: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi".
Hasta que no veamos y comprendamos la Santidad de Dios y hasta que no veamos nuestro estado desgraciado y miserable, no confesaremos nuestros pecados ni diremos como Jacob, quien luchó con el ángel: "no te soltaré hasta que me bendigas".
En un país en Centro América, hace unos años, 20.000 personas fueron tratadas de lepra. Ellos me dijeron que otras 20.000 personas también tenían la enfermedad, pero ese grupo no lo sabía. Usaban camisas de mangas largas para que no se les vieran los síntomas. De esta manera, en el grupo denegado la enfermedad continuaba su destrucción mortal de su sistema nervioso.
Lamentablemente, hablar de pecado hoy en día pareciera estar fuera de moda. Hemos reclasificado el pecado; tratamos de minimizarlo o disminuirlo, o de cubrirlo. Sin embargo, no necesitas ser un genio para darte cuenta que algo terrible está sucediéndonos.
No hay cura para la lepra, pero hay una medicina que la detiene. Aún así, la medicina no puede restaurar el daño ocasionado.
Pero escucha, la salvación que Jesús nos provée es algo real. Si reconocemos nuestra pecaminosidad, ÉL nos perdonará. Pero la mejor parte es que ÉL nos limpiará de manera contínua de toda injusticia. No estoy hablando de cuando ÉL venga en la nube de los cielos. ¡Estoy hablando de AHORA! Esta obra maravillosa del Espíritu Santo actuando en las vidas, tocando a las personas, es el resto de la historia de lo que significa la salvación. Se refiere a la restauración de la santidad en nuestras vidas en el presente.
Amigos, una vida santa es nuestro destino. Pero no olvidemos que el pecado hará que no sea posible.
La gente hoy en día desea sentirse segura de la salvación. Preguntan: "¿si uno muere hoy sería salvo?" Para mi éso no es tan importante como lo es la siguiente pregunta: "¿si tu estás aún vivo mañana, permitirás que el Espíritu Santo continúe quebrando tu orgullo, egoísmo, lujuria, amargura y todo el resto - y le permitirías injertarse en tu carácter deforme y hacer que de tu vida salga amor, gozo, paz, paciencia, misericordia, compasión y auto-control?"
Nuestro destino es alcanzar la santidad. Déjame preguntarte: "¿cuál es la esencia o cuáles son tus preocupaciones al orar?" Nuestras oraciones demuestran cuáles son nuestras prioridades.
Nosotros oramos: "Hágase tu Reino, tu Voluntad sea hecha en la tierra así como en el Cielo". Qué bien hace orar que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, en el Cielo, en la vida de nustros hijos, en la vida del esposo o esposa, si tu no haces SU Voluntad también.
SU Voluntad es la misma para tu vida como para la mía, es decir, que seamos conformes a SU imagen y semejanza. En otras palabras, que llevemos VIDAS SANTAS. EL dijo: "sé santo así como YO soy santo". Para poder cooperar con SU Voluntad al ir trás la santidad, debemos permitir al Espíritu Santo sacar de raíz y de lleno todo lo que sea pecaminoso en nuestras vidas. El pecado acariciado aleja la santidad. El arrepentimiento, en cambio, es la base de una vida santa.
En resumen:
- Una persona nunca puede apreciar lo que la misericordia, perdón, gracia e inclusive el Amor de Dios significan y son, hasta que no comprenda lo que es la santidad.
- Nunca podremos comprender cuán terrible es el pecado hasta que no vislumbremos lo que és la santidad. La contraparte es que si una persona se regodea o deleita en el pecado, no podrá visualizar lo que la santidad és.
- Cuando alguien habla de obediencia, la victoria y la santidad, otros intervienen para decir: "por favor... no hablemos de salvación por obras". Obediencia, victoria sobre el pecado, y una vida santa no son el CÓMO somos salvados, sino el QUÉ de la salvación, y comiencen a ver el fruto del Espíritu.
- Una persona no debería perder su tiempo hablando de asegurarse de la salvación, a menos que estén viendo el quebrantamiento del poder del pecado en sus vidas.
- La Salvación resucitará a las personas muertas, pero si resulta que Ud. está vivo, quebrará el dominio del pecado y nos guiará a la santidad.
- Algunas personas están más interesada en que Dios les ayude en lo material o en su salud física, más que de SU llamado para que vivamos una vida santa.
- ¿Si Jesús pudo curar problemas de salud, no crees que también pueda acabar con el egoísmo, el orgullo, la amargura, la lujuria, etc.?
- ¿Si ÉL pudo devolverle la vida a Lázaro, acaso no crees que pueda darnos el fruto del Espíritu?
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