Como Saber Cuando Tenemos El Espíritu Santo - I
por Richard O'Ffill
Dios dice, "Mis caminos no son tus caminos." ¿Por qué los 10 mandamientos están escritos de una forma negativa,? para hablarnos en nuestro vocabulario. El vocabulario del sermón del monte es diferente - 1 Cor 13. "Y mis pensamientos no son tus pensamientos." En otro lugar se nos dice: "Inescrutables son tus caminos". Desde que el pecado entró a este mundo Dios no nos ha hablado cara a cara. Mas bien, por medio de sus profetas, por medio de la naturaleza y, claro está, por medio de su hijo Jesús. Es casi increíble observar que aunque Jesús vivió aquí en la tierra más de 30 años y anduvo algunos años con sus discípulos, mucha de la comunicación que tuvo con ellos no fue apreciada, por la dureza de sus corazones. Hasta los mismos discípulos escogidos fueron sordos e insensatos a lo que Jesús hacía y les decía porque aún no estaban llenos del Espíritu.
Es verdaderamente sorprendente - que aunque Jesús compartió tres años y medio en un constante compañerismo con los discípulos, aunque estaba físicamente con ellos no fue sino hasta el Pentecostés que Jesús estuvo verdaderamente en sus vidas. Antes del Pentecostés el interés primordial de los discípulos era saber cual de ellos iba a tener mejor puesto en el cielo, tenían un espíritu de orgullo. Durante los tres años y medio no comprendieron las palabras de Cristo porque los discípulos no eran hombres espirituales todavía.
Saben, cualquier persona puede explicar la verdad, pero se necesita gente espiritual para poder comprenderla. Por esto fue que Jesús nos dijo que deberíamos nacer de nuevo por medio del Espíritu. La palabra de Dios no puede ser comprendida por una persona que no ha nacido de nuevo, nunca podremos experimentar el evangelio hasta que no seamos espirituales. No se trata de un asunto opcional para el remanente de la iglesia en los últimos días el orar para ser llenos del Espíritu y a la vez recibirlo.
Algunos creen que el problema de la vida cristiana es que no entendemos ciertas doctrinas y entonces nos ponemos a enseñar y a estudiar. Hemos reducido prácticamente todo a nivel de seminarios. Algunos creen que el problema es que no estamos lo suficientemente organizados y por lo tanto hemos instalado modernos sistemas de procesar información. Algunas iglesias parecen ya compañías de seguros con todas las computadoras y equipo que tienen instalados. Otros creen que el problema es que hemos perdido el espíritu de la adoración colectiva y que si pudiéramos revitalizar el culto de Sábado y la Escuela Sabática todos nuestros problemas desaparecerían.
Y hablando del culto de adoración, permítanme decir algo: el hecho de poder hacer una alabanza significativa no se trata de reformar el orden de servicio. Nos hemos olvidado que Jesús dijo que "Si traes una ofrenda al altar y tienes algo en contra de tu hermano, mejor es que dejes el regalo en el altar y vayas primero a reconciliarte con tu hermano." Si el culto de sábado aparentemente no tiene vida, es posible que la congregación necesite vida espiritual. Es muy cierto que el último mensaje para el mundo es un mensaje de alabanza: "Temed a Dios y dadle gloria y alabad al que hizo el cielo y la tierra. Pero también hay otro mensaje que será predicado en los últimos días:
"He aquí les envío al profeta Elías antes del Día del Señor, grande y tremendo." El último mensaje también incluye que dirijamos el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres antes que venga el Día del Señor, grande y terrible. De alguna forma, tenemos que entender que el culto de adoración es mucho más que lo que hacemos los sábados a las 11 de la mañana. Israel tendía a pensar que sólo se alababa en la iglesia, o sea en el templo, Dios les dijo: "Estoy harto de tus sacrificios de bueyes y corderos. Lo que desearía es que comprendieran que la alabanza no es algo que haces, mas bien es lo que eres. La adoración verdadera, hermanos, no es algo que hacemos con el cuerpo sino es algo que procede del corazón.
¿Qué tiene que ver esto con el Espíritu Santo? Todo. Porque el Espíritu Santo no es algo en el exterior, sino mas bien algo en el interior. Si tenemos problemas en el exterior de nuestras vidas, es porque necesitamos una reforma en el interior. He títulado esta serie de sermones: "Mas allá del Pentecostés," porque como les he explicado anteriormente, no creo que debemos regresar al Pentecostés del año 31 DC, pero creo que debemos tener una experiencia aún mayor que la del Pentecostés ahora en el 2000. Peor aún, algunas denominaciones tienen un interés especial en enfatizar una experiencia pre-pentecostal. Algunos de nosotros no sólo tenemos una obsesión por volver al Pentecostés, sino que también deseamos tener una experiencia al estilo del antiguo testamento. Algunos de nosotros estamos tratando, por lo que parece, de lucir como cristianos del antiguo testamento, si se le puede llamar así.
Estaba comiendo un día con algunos ministros y uno mencionó. "¿Qué estamos haciendo últimamente, que de repente estamos haciendo de David un modelo para la vida cristiana?" No hay duda de que David es un excelente ejemplo para el arrepentimiento, pero definitivamente no era un modelo para una vida cristiana victoriosa. Aunque David fue un hombre inspirado por el Espíritu Santo, no puedo concebir que creamos que estaba lleno del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo mora y llena nuestras vidas, ¡no salimos corriendo con las esposas de otras personas!
Noten la diferencia de actitud de David hacia sus enemigos y la actitud de Jesús y Pablo hacia sus enemigos, la diferencia es como de la tierra al cielo. David tuvo una experiencia pre-pentecostal con el Señor. Ustedes creerán que soy un hereje, no estoy diciendo que el Espíritu Santo no trabajó con la gente de Dios en el Antiguo Testamento, pero la realidad es que la nueva experiencia que está a nuestra disposición ahora, no estaba disponible para ellos porque Cristo aún no había sido glorificado.
De hecho, yo no quiero tampoco la experiencia de Pedro cuando se levantó y se fue de la cena que estaba compartiendo con un grupo de gentiles en vez de avergonzarse del prejuicio de sus colegas judíos. El corazón que yo quiero tener es uno que esté lleno del Espíritu Santo de un Cristo crucificado y glorificado que vaya más allá del racismo. Que no se confunda con la ley y la gracia. Yo quiero el Pentecostés que Dios tiene para su gente en el 2000. Una experiencia que purifique y santifique, una experiencia que nos permita dirigir a la gente a entregar sus vidas a Cristo.
Yo no quiero tener una experiencia con el Espíritu Santo que me tenga trepando paredes, desmayándome en los pasillos, saltando, o aplaudiendo como loco. Aunque Dios es el Dios del viento, no está en el viento, aunque Dios es el Dios del fuego, no está en el fuego, mas bien está en el susurro de una suave voz.
Yo no busco una experiencia en el Espíritu Santo que me hipnotice o me ponga en estado de histeria. Una cosa si quiero del Señor y esa buscaré hasta el final, "que pueda yo morar en la casa del Señor todos los días de mi vida." Contemplar la belleza del Señor y morar en su tabernáculo. (Por favor no me mal-interpreten, me voy a poner un poco grotesco en decir lo que quiero expresar.) Yo no deseo el Espíritu Santo en mi vida porque tenga ambiciones de poder. Yo quiero el Espíritu Santo en mi vida porque quiero al Señor Jesucristo con todo mi corazón. Y aunque Jesús nos dejó físicamente hace 2000 años, con el Espíritu Santo tenemos el más bello de los regalos - Cristo en nosotros, nuestra esperanza de gloria.
Vuelvo y repito, no quiero el Espíritu Santo porque quiera poder. Quiero el Espíritu Santo porque deseo su bendita presencia. Recuerdo cuando por primera vez conocí a mi esposa Betty y me enamoré de ella. Teníamos apenas 17 y 18 años cuando comenzamos a enamorarnos, me casé con ella hace 40 años. Este matrimonio tiene muchos beneficios. Compartimos gastos, nos hacemos compañía el uno al otro, compartimos nuestra vida íntima, tenemos cuatro hijos. Todos estos son beneficios de estar casado con Betty, pero lo mejor de todo es que nos amamos mutuamente y cuando tu amas a alguien, simplemente quieres estar con esa persona.
La bendición de tener al Espíritu Santo en mi vida se puede resumir con la palabra "Enmanuel, Dios con nosotros."
¿Pueden ver de lo que se trata? El Espíritu Santo es el don más maravilloso de todos los dones que Dios nos da. Creo que podemos decir que cuando el Espíritu Santo entra en tu vida 'Es Dios quien mora en tu ser'. Muchos problemas desaparecerán o perderán importancia cuando esto suceda. ¿Pueden verlo? Él es santo y cuando un Dios santo mora en tu vida, su santa presencia preparará, si podemos decirlo así, 'una cubierta protectora' en tu vida. Es por esta razón que las Escrituras dicen, "las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas." Cuando tú y yo tengamos el Espíritu Santo en nuestras vidas, odiaremos al mundo, como cuando cantamos que las cosas de este mundo misteriosamente desaparecerán a la luz de su gloria y gracia.
"Si tan solo el pueblo de Dios orara por el Espíritu Santo y verdaderamente lo sintiera; nosotros a veces oramos por el Espíritu como un joven apasionado ruega por una mujer en su vida. Aunque el matrimonio tiene un componente sexual, el matrimonio no se puede fundar en el sexo. La persona que busca al Espíritu Santo por la satisfacción de sus fantasías espirituales o para conseguir poder personal u obtener popularidad, probablemente reciba 'un espíritu' y exhiba esas características. Pero no serán del Espíritu Santo de Dios sino de otro espíritu. Nosotros no podemos manipular a Dios. El no es Dios por causa nuestra, nosotros fuimos creados por Él, para su gloria.
"Cuando el Espíritu Santo mora en su totalidad en nuestros corazones, entonces será cuando creceremos y experimentaremos lo que verdaderamente significa "la Palabra de Dios es válida por siempre en el cielo, y también, me deleito en hacer tu voluntad oh Dios y tu ley esta grabada en mi corazón." Nuestra mundanalidad y nuestra inestabilidad espiritual, son la mayor prueba de que muchos de nosotros estamos cediendo en la carne y al diablo y son la prueba directa de que no hemos pedido el Espíritu y por lo tanto no lo hemos recibido.
De una cosa podemos estar seguros y es que cuando tú y yo pidamos y experimentemos la presencia del Espíritu Santo:
- Todo pecado conocido desaparecerá.
- Buscaremos primero el reino de Dios y su justicia.
- El pecado no tendrá mas dominio sobre nosotros.
Nunca más volveremos a estar bajo la ley. Sabremos lo que quiere decir, 'no hay mas condenación para aquellos que están en Cristo Jesús que no caminan tras la carne pero mas bien tras el espíritu.
Escúchame bien, si tu vida esta dominada por un mal genio, si fomentas un espíritu de crítica, si te encanta tener lo que tienen tus amistades, si te gusta tener prácticas inmorales secretas. Si te deleitas en ver como la gente quebranta la ley de Dios en los programas de televisión y podría seguir y seguir con la lista, no estás bajo la gracia, estás bajo la ley.
El Espíritu de Dios en Cristo nos ha hecho libres de la ley del pecado y la muerte. Quizás estarás pensando, ¿Quiere decir que cuando el Espíritu Santo esté en nosotros, seremos perfectos? Que nunca más pecaremos? Yo no dije eso. Pero una cosa si sé, que a medida que el Espíritu de Dios more en nuestras vidas, comenzaremos a odiar las cosas que antes amábamos y comenzaremos a amar las cosas que odiábamos. A medida que el Espíritu Santo more en nuestros corazones, si se lo pides y cooperas con Él, te dará una vida de continua victoria sobre los pecados que tanto han arruinado la calidad de tu vida. La promesa dice que el pecado ya no tendrá dominio sobre ti.
Ahora, ¡ajústense los cinturones! Mientras más trabaje el Espíritu Santo en nuestras vidas, más miserables y pecadores nos encontraremos a nosotros mismos... Es la mala noticia..., pero hay también buenas noticias: Tu esposa e hijos, la gente que trabaja contigo, tus amistades todos ellos podrán notar la diferencia.
Algunos preguntan, ¿por qué la vida cristiana tiene que ser tan complicada? En los días del Pentecostés la verdad acerca del Espíritu Santo aún no había sido distorsionada ni erroneamente representada. Recuerden que el Espíritu trabaja al menos en dos niveles:
- Convenciendo de pecados, de justicia y del juicio.
- Entonces viene el 'bautismo del Espíritu Santo'. Y esto va mucho más allá de un mero trabajo de convicción.
Es una condición donde somos actualmente puestos en libertad del dominio del pecado y somos fundamental y totalmente transformados. Este es el trabajo de sellamiento del Espíritu Santo, aferrándonos a la verdad para nunca más ser removidos.
Cuando inicié esta serie, les advertí que cuando supieran para qué verdaderamente era el Espíritu Santo y lo que puede hacer por nosotros, muchos de nosotros decidiríamos que no nos conviene.
Algunos alegan que el Espíritu Santo esta siendo re-distribuído en estos días. Así es. Estamos en el 2000, estamos jugando pelota dura ahora. El mensaje de Laodicea estaba bien para los 70's, 80's, 90's; pero ya no nos parece muy gracioso. Siendo la iglesia de Laodicea pasó de moda, en el nuevo milenio tenemos que ser conocidos como la iglesia del Espíritu Santo; pero no podemos regresar al Pentecostés. -Llenos del Espíritu Santo, con Cristo morando en nuestras vidas debemos proseguir hacia la lluvia tardía.
Por mucho tiempo lo que se ha marcado por el término "lleno del Espíritu Santo", no ha sido nada de lo que verdaderamente esto implica. Es tiempo ya de que los Adventistas del Séptimo Día nos despertemos y comencemos a orar con todos nuestros corazones, que seamos llenos del Espíritu Santo como verdaderamente la palabra lo dicta.
Muchos de nosotros hemos experimentado lo que el diablo puede hacer con nuestras vidas. ¿Por qué no nos ponemos serios ahora y observamos el cambio que puede traer a nuestras vidas el poder sellador del Espíritu Santo?
Algunas personas me han preguntado, "¿Tienes tú el Espíritu Santo?" La pregunta me daba algo de vergüenza, no me sentía cómodo. Ahora yo le oro a Dios para que me llene con la totalidad de su Espíritu. Y El está contestando mis oraciones.
Hemos tenido la tendencia de ver la oración por el Espíritu Santo como un asunto asociado sólo al crecimiento de la iglesia, para la ganancia de almas, en vez de algo para crecimiento espiritual personal. A mí me parece que el fundamento para que un cristiano sea un buen testigo va más allá de poder explicar en lo que creemos. Tiene que ser mucho más. El fundamento de testificar como cristianos debe estar basado en la capacidad de poder decirles a otros lo que Jesús ha hecho y esta haciendo en nuestras propias vidas.
A mí me parece que el fundamento de testificar como cristianos es que nuestra familia y nuestros amigos puedan ver lo que Jesús esta haciendo y puede hacer en nuestras vidas. Quizas hemos orado por el Espíritu Santo anteriormente y no ha pasado nada. Quizás nunca entendemos por lo que deberíamos estar orando o qué esperar. Quizás éramos como el hombre que le puso de nombre a su perro quédate. Vale decir que estamos orando ven a mi corazón, pero la realidad de nuestras vidas dicen quédate.
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