Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 
Como Saber Cuando Tenemos El Espíritu Santo - I
por Richard O'Ffill

Hay un viejo refrán que dice así: "No todos los que hablan del cielo van para allá." De la misma manera, no todos los que hablan del Espíritu Santo necesariamente lo tienen; y digo esto porque el mismo Jesús una vez dijo: "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos." Él hasta nos habló de que algún día vendrá un tiempo increíble. Un tiempo cuando muchos dirán, "Pero Señor, en tu nombre hicimos muchas clases de milagros... Y El les dirá a todos ellos: "Apartaos de mi hacedores de iniquidad. Nunca os conocí!"

El propósito de estos temas es poder conocer cuando tenemos el Espíritu Santo. Pero bajo ningún concepto tienen como propósito incitarlos a juzgar y decir, "Yo tengo el Espíritu Santo pero tú no," o, "yo no tengo el Espíritu Santo, pero tú tampoco," o, "creo que fulano y fulano todavía no tienen el Espíritu Santo." Nuestro propósito es que podamos tener una imagen más clara de lo que el Espíritu Santo hace en la vida cristiana y es mi oración que cada uno de nosotros invite la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Jesus dijo que El les daría el Espíritu Santo a todos aquellos que se lo pidan y le obedezcan.

¿Pueden entenderlo ahora? Si el cielo es santo porque en él está la presencia de Dios y si el arca del pacto era santa por la presencia de la "Schekinah," por lo tanto si le pedimos a Dios que nos llene de su Espíritu, para que el Espíritu Santo more en nosotros, entonces comenzaremos a comprender el verdadero significado... "Antes sepan esto, que su cuerpo es templo del Espíritu Santo", ¿que tipo de templo son ustedes? ¡Oh, Maravilla de maravillas! ¡Gloria de glorias! La responsabilidad del cristiano en buscar que el Espíritu Santo more en su vida es enorme. Porque una vez que el Espíritu Santo mora en nosotros, nos hacemos responsables ante él de proteger el templo. De no permitir que nada pueda profanar el templo del Espíritu Santo, porque Dios destruirá al que permita esto. ¡A quien mucho se le da, mucho se le requerirá!

¿Es posible darle demasiado énfasis al Espíritu Santo? ¡Sí! El Espíritu Santo no forma su propio grupo especial. Un significativo número de cristianos han desarrollado un culto del Espíritu Santo, de hecho, hasta lo adoran. Solo él es el tema central en sus vidas cristianas. Esto no debe ser así, el Espíritu Santo no fue enviado para testificar de sí mismo o para su propia gloria, ...él es transparente. Su misión no es testificar de sí mismo sino de testificar de Jesús.

El Espíritu Santo no fue enviado para atraer la atención hacia sí mismo, no para que moremos en el Espíritu Santo, pero mas bien para que por medio del Espíritu Santo podamos morar en Cristo. De todos modos, Jesús mismo dijo, "Yo soy la vid, ustedes son las ramas" y es el Espíritu Santo quien hace posible esta relación. En su trabajo con nosotros, el Espíritu Santo es mejor descrito como el Espíritu Santo de Cristo.

Permítanme explicárselo de otra manera. Debemos ver la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas como un proceso, no un producto. Aunque el hecho de vivir en el Espíritu Santo produce resultados, no es un resultado en sí, es un proceso. La función del Espíritu Santo en nuestras vidas es mejor descrita como un proceso en nosotros. De la misma forma que las ramas de un árbol están vivas por su conexión al árbol. El árbol es quien le provee vida a la rama, por lo tanto cualquier inclinación hacia Cristo, toda inclinación espiritual real que tengamos viene del Espíritu de Dios.

¿Cómo podemos saber si verdaderamente tenemos el Espíritu Santo? Existen algunos cristianos que se acercan a nosotros y nos preguntan "¿Tienes tú el Espíritu Santo?" Ahora para algunos adventistas esto puede parecer un poco incómodo. Porque típicamente este tipo de personas se refieren a situaciones que la hermana White las define como "experiencias". En realidad a lo que se refieren es si tu hablas en "lenguas" o experimentas algún tipo de fenómeno físico.

A mi me han comentado de un pastor carismático, quien a veces dice: "Siento el Espíritu Santo en mis manos y se lo voy a dar a ustedes!" entonces mueve sus manos y la persona se cae de la silla al piso. Ustedes probablemente han visto estos ministros carismáticos tocar a la gente en sus frentes e inmediatamente caen de espaldas (los diáconos están listos para aguantarlos). Una vez visité una iglesia en Sudamérica donde la gente de la congregación se levantaba en pleno servicio y comenzaba a caminar en círculos y luego caían al piso, supuestamente 'abatidos por el espíritu'.

¿Es esto lo que el Señor quiere que hagamos cuando decimos que necesitamos estar llenos del Espíritu Santo? ¿es a esto a lo que nos referimos?¿Que hablemos algún tipo de jeringonza, nos caigamos de nuestras sillas o nos caigamos de espaldas en el piso? Cuando decimos que nuestros ministros están llenos del Espíritu Santo, ¿nos referimos al hecho de que puedan hacer sanamientos en masa, sin preguntar nada? La oración correcta para los enfermos se encuentra en Santiago 5 y pueden ver que no es pararse frente a cámaras de televisión y gritar: "¡Sana, sana...!" Santiago 5 más bien nos da claras y concisas instrucciones para orar por los enfermos y, aunque usted no lo crea, tiene que ver con la confesión de pecados y el arrepentimiento.

Nos dice "Y si ha cometido pecados, les serán perdonados." La sanidad en el nuevo milenio no significa sanidad sin compromisos de ninguna índole, sino que siempre debería ser para la gloria y honra de Dios, y no de los hombres.

Yo no creo que debiéramos usar una cinta métrica para medir las bendiciones de Dios o las obras del Espíritu Santo. Me gusta lo que mi padre dice, 'no debemos medir al Espíritu Santo por los dones del Espíritu sino mas bien por los frutos del Espíritu'.

Satanás es un buen imitador pero los frutos del Espíritu no se pueden falsificar. Noten que en Gálatas 5:22 no se usa la frase frutos en plural sino fruto en singular. Esto quiere decir que el amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio, son las cosas a las que nos referimos cuando decimos que estamos llenos del Espíritu. Un Adventista del Séptimo Día que anteriormente era un ministro pentecostal decía que lo que más lo confundía era ver como gente que vivían en concupiscencia podían recibir el don de hablar en lenguas.

Quizás sea demasiado ingenuo, pero no puedo comprender como Dios le daría ese maravilloso don, la totalidad de su Espíritu a una persona que esté viviendo en adulterio. Quizás yo no esté lo suficientemente educado, pero no puedo comprender como Dios daría su más preciado don de la totalidad del Espíritu a una persona que no es obediente a Dios. Una vez una señora me estaba explicando por qué ella entendía que no tenía que guardar el sábado, me dijo que hacía un tiempo tenía un problema severo con su espalda, y si Dios hubiera querido que ella guardara el sábado, Él no la hubiera curado del problema de la espalda.

Un ministro dominical dijo que si Dios quisiera que él guardara el sábado, no lo estaría bendiciendo tanto como lo está haciendo. Jesús dijo que enviaría el Espíritu a todos los que le obedecen. No estoy diciendo aquí que tienes que ser un Adventista del Séptimo para tener el Espíritu Santo trabajando en tu vida. Porque la función del Espíritu Santo es convencernos de pecado y de justicia y de juicio. Es obvio que Él está haciendo este trabajo no solamente con los justos pero también en los corazones de los pecadores. Es por esta razón que le pido a Dios en oración que derrame su Espíritu sobre toda carne.

Pero no estoy hablando del trabajo inicial del Espíritu Santo. Me refiero al más precioso de todos los regalos: el estar llenos del Espíritu Santo, Dios morando en nosotros. Una persona que en esta época tenga el Espíritu Santo morando en su vida, sera una persona totalmente entregada que estará viviendo con toda la luz que Dios le ha dado. Y sepan que la presencia del Espíritu en nuestras vidas nos guiará a toda la verdad. Veo la presencia del Espíritu en nuestras vidas como el sello de Dios.

Ahora me dirás que siempre habías oído que el sello de Dios era el sábado. Sí, es el sello de la ley, será la señal externa de lealtad hacia Él en los momentos de la crisis final. Pero el Espíritu Santo es el sello interno de Dios que le será dado a cada hijo de Dios que lo pida y que esté viviendo al nivel de la luz que ha recibido.

Se nos ha prometido una bendición aún mayor del Espíritu que las Escrituras llaman la lluvia tardía. Esta será la más preciosa de las experiencias del Espíritu Santo y, viviendo casi en el siglo 21, calificamos si lo deseamos de todo corazón y estamos dispuestos a aceptar todo lo que eso conlleva. Tengo que recordarles que la principal razón por la que no estamos llenos del Espíritu Santo es porque la mayoría de la gente no desea el estilo de vida que trae el Espíritu. Existe un conflicto de intereses de tipo "quiero" pero "no quiero". Como el hombre que le puso a su perro el nombre de "quédate", el le diría, "ven...quedate". "Ven... quedate." y pueden imaginarse cuán confundido estaba el perro!

Muchos de nosotros hacemos esto mismo con el Espíritu Santo intencionalmente o sin querer. Nuestras oraciones dicen, "Ven" pero nuestras vidas dicen "quédate". Yo pregunto: ¿Tienes que ser un carismático para tener el Espíritu Santo? ¿Podemos los Adventistas del Séptimo Día decir que tenemos el Espíritu Santo? Estoy convencido que hay una bendicion especial para los Adventistas del Septimo Dia y lamentablemente hemos tenido miedo de hablar del asunto o hemos mal interpretado de que se trata.

Nosotros hemos hablado del Espíritu Santo en términos de la lluvia tardía, de la preparación para la lluvia tardía. Siempre nos referimos a un evento para el futuro. Creo que una bendicion especial del Espíritu Santo nos está esperando y nos está esperando en este tiempo. El Espíritu Santo es para nosotros, ahora. Creo en la lluvia tardía, pero estoy confundido en cómo debo prepararme para ella. ¿Cómo se prepara un sembrado de trigo para las lluvias de primavera? simplemente la tierra tiene que estar ahí, presente.

Con respecto a la lluvia tardía, no sé cómo prepararnos por nosotros mismos. De hecho la preparación necesaria para el derramamiento del Espíritu en la lluvia tardía solamente puede venir del Espíritu mismo, morando en nuestras vidas ahora. En otras palabras, no me mal interpreten, pero la realidad es que no podemos prepararnos por nosotros mismos para la lluvia tardía; sólo el mismo Espíritu es que puede hacerlo. Sólo podemos orar sinceramente con todo nuestro corazón, que Dios obre en nosotros todo lo que sea necesario. Una persona que esté afuera en la lluvia sin un paraguas se va a mojar, de la misma forma una persona que quiera el Espíritu Santo de todo corazón y ore fervorosamente por éste, se va a mojar! Aquellos que reciban la lluvia tardía ya habrán recibido el Espíritu Santo. Ya lo tendrán morando en sus vidas.

En Hechos 1, dice que todos ellos continuaron unánimes en súplica y oración y cuando el día del pentecostés vino, todos ellos quedaron llenos del Espíritu Santo. En el caso de los discípulos, el pentecostés vino como respuesta a la oración, el pentecostés continuó porque ellos se dieron totalmente a la oración. Perseverancia y constancia en la oración es el precio que debemos pagar por el gran derramamiento final del Espíritu Santo.

Quisiera preguntarles a todos ustedes que se encuentran hoy con nosotros, desde el momento de su conversión, ¿han recibido alguna vez el Espíritu Santo? No me refiero a si han hablado en lenguas, o si han hecho milagros, o si se han caído de espaldas. ¿Cómo podemos saber si hemos recibido el Espíritu Santo?

  1. Primero que nada, la persona que ha recibido el Espíritu Santo habrá aceptado la muerte de Cristo en la cruz por nosotros a través de lo cual hemos obtenido perdón de nuestros pecados.

  2. Cuando el Espíritu Santo mora en nuestras vidas expulsamos, por su gracia, todo pecado conocido. Debemos ir a nuestro Padre celestial y rogarle que busque dentro y fuera de nosotros para que pueda traer a nuestra conciencia cualquier cosa de nuestras vidas que no sea correcta ante sus ojos. Y si Él nos trae a relucir algo que no sea de su agrado, debemos tener el coraje de sacarlo de nuestras vidas. Cuando el Espíritu Santo mora en nosotros renunciamos a todos los pecados a medida que el Espíritu los manifiesta a nuestra conciencia.

  3. Tercero, cuando una persona tiene el Espíritu Santo morando en su vida, comparte a Cristo con todo el mundo. El Espíritu no se le dará a ninguno que esta tratando de ser discípulo de Cristo a escondidas, sino a aquellos que lo obedecen y lo representan ante el mundo entero.

  4. Cuando el Espíritu Santo mora en nosotros, tenemos un nuevo estilo de vida, una persona que está llena del Espíritu tiene prioridades en su vida muy diferentes. Busca primero el reino de Dios y su justicia.

La vida en el Espíritu es una vida entregada totalmente a la voluntad de Dios. Si nos reservamos algo ante Dios, no importa cuan poco se vea, ese poquito arruina todo. Pero si nos entregamos totalmente a Dios, entonces Dios nos dará todo lo que tiene preparado para nosotros. Hay algunos que no hacen una entrega total a Dios, pero sin una entrega total la vida en el Espíritu se queda solamente en sueños. Se hace imposible. Si queremos recibir el Espíritu Santo definitivamente tenemos que pedirlo. Nuestro Señor Jesús nos dice en Lucas 11:13 que el Padre Celestial da el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan.

Simplemente pídele a Dios que te dé el Espíritu Santo y espera que te lo conceda. El dijo que así lo hará. Una vez hemos pedido, recordemos lo que dice en Marcos 11:24 "Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración crean que ya lo han conseguido y lo recibirán. Cada uno de nosotros, los que nos encontramos aquí presentes, tenemos el Espíritu Santo trabajando en nuestras vidas o de lo contrario no estaríamos aquí.

En cambio si tu vida espiritual está como un sube y baja, esto quiere decir que el Espíritu Santo aún no esta morando en tu vida. Una cosa es tener el Espíritu Santo trabajando en nuestras vidas y otra cosa es tenerlo morando en nuestra vida. Porque cuando tenemos el Espíritu Santo morando en nosotros Él estabiliza la dirección de nuestras vidas.

Es importante tener presente que aun cuando el Espíritu Santo mora en nuestra vida tendremos una constante sensación de que somos pecadores porque, de hecho, el Espíritu diariamente hace una limpieza en nosotros ¡Su presencia es un fuego consumidor! La vida en el Espíritu es el proceso donde las cadenas del pecado que por tanto tiempo nos han tenido amarrados son quebrantadas. Cuando el Espíritu Santo mora en nosotros el pecado habitual no tiene lugar en nuestras vidas.

Es el Espíritu Santo el que, por medio de la vida y muerte de Jesús, realmente nos da una nueva oportunidad, ¡una vida nueva! Cuando tenemos el Espíritu Santo morando en nuestras vidas, no saltamos, ni gritamos o caemos al piso hablando en lenguas, pero si tenemos diariamente la evidencia del fruto del Espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Entonces sabemos que el Espíritu Santo está morando en nuestras vidas, y cuando alguien nos pregunte, ¿tienes tú el Espíritu Santo? Vamos a responder con toda confianza -Sí, por la gracia de Cristo Jesús- ¡Sí, lo tengo!

 
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