Como Ser Un Padre Cristiano
por Richard O'Ffill
Tener hijos tenía que ver con casarse, pero los tiempos ahora han cambiado. Esto ya no es totalmente cierto. Esta generación esta más y más concentrada en el sexo y menos y menos comprometida hacia sus hijos, que son el resultado de esa unión sexual. Desafortunadamente, ante los ojos de muchos, tener niños es algo a lo que hay que evitar -- como si fuera una enfermedad o algo así.
Peor todavía, en los EE UU, cada año un millón de niños son asesinados en aborción. ¡Esta llegando al punto que el lugar mas peligroso para un niño estar es en el vientre de su madre! Aunque algunos no estén de acuerdo, en realidad no existe tal cosa como un hijo ilegítimo, pero sí existe sexo ilegítimo. Y esto está en constante aumento. Ante los ojos de Dios, cualquier persona que nace en este planeta es legítimo para recibir salvación. Esto es porque Jesús hubiera muerto para salvar aunque fuera a uno solo. (Pastor que no quería presentar a Dios a una bebé porque la bebé nació fuera del matrimonio.)
Jesús,
cuando estaba aquí en la tierra, dijo, "Dejad
los niños venir a mí, porque de tales es el reino
de los cielos." Estas palabras tienen que incluir
a todos los niños. Los que nacen dentro del matrimonio
o fuera del matrimonio. Todos los que nacen en
este mundo están incluidos en el plan de Dios.
Con Dios no hay sorpresas. De la misma forma que
él sabía de antemano quien iba a ser un profeta
o un rey, él también sabe que niño nace - no importa
la circunstancia de su nacimiento - y lo ama con
el mismo amor infinito de siempre.
¡Sí! Dios ordenó que la raza humana iba a seguir desarrollándose por medio de la unión entre el hombre y la mujer. Sin embargo, no tengo que recordarles que su plán no era solo para una unión física ? pero también una unión emocional y un compromiso espiritual pueden venir solo mediante el matrimonio.
El título
de este sermón es Cómo ser un buen padre cristiano
- "hablando directo al grano." Pero antes
de comenzar con este tema quiero hablar unos minutos
sobre cómo ser un hijo cristiano, y yo incluyo
los hijos adultos porque nunca dejamos de ser
los hijos de nuestros padres.
Cada vez estoy mas y mas convencido que somos nosotros la generación que se nos habla en Proverbios 30:11 ? "Hay generación que maldice a su padre y no bendice a su madre." Definitivamente algo esta saliendo mal en ésta generación y estamos desesperadamente tratando de culpar a algo o alguien. La mentalidad de estos tiempos es que todo el mundo tiene la culpa de mi forma de ser, menos yo. Pero en especial, nuestros padres son considerados los mayores culpables. No solamente el sexto y séptimo mandamientos están siendo considerados inválidos frente a nuestros propios ojos, pero hasta el quinto que nos insta a honrar a nuestros padres, esta colgando de un hilo.
Noten que el quinto mandamiento no nos pide que obedezcamos a nuestros padres. Si fuera así, no podríamos hacerlo efectivamente, porque cuando llegáramos a la madurez, no podríamos establecer un hogar propio. Pero el quinto mandamiento nos llama a honrar a nuestros padres, y eso aplica a cualquier persona que tenga 15 ó 55 años. Si queremos cumplir este mandamiento, no podemos dar lugar a rencor, reproches o recriminaciones. Aún en casos donde había abusos o disfunción.
Puede
ser una sorpresa para algunos de ustedes, pero
los desajustes emocionales del presente no son
un fenómeno del siglo veinte-uno. Son tan viejos
como el mismo pecado, porque el pecado es un desajuste
emocional, espiritual y físico. Hoy en día estan
estudiando mucho la personalidad. No creo que
hay nada malo en estudiar las personalidades y
como somos cada uno de nosotros. El problema viene
cuando nos amargamos y resentimos y tratamos de
evitar la responsabilidad de NUESTRAS acciones
en el presente ? sea lo que sea nuestra personalidad.
La maravilla es que la experiencia del arrepentimiento
y el hecho de recibir y otorgar perdón básicamente
hace imposible que una persona viva en el pasado.
El arrepentimiento y el perdón, que de hecho,
son regalos de Dios. Son la base para precísamente
sanar los "desajustes emocionales y espirituales."
No necesito recordarles que el pecado ya ha dejado cicatrices en cada uno de nosotros. Todos hemos recibido factores genéticos de nuestros padres y muchos de los factores ambientales que han impactado y continúan impactando nuestras vidas.
Sin
embargo, tengo que recordarles que Dios usó a
nuestros padres biológicos para crearnos a nosotros.
Pueden haber algunos que han nacido de padres
alcohólicos. Y otros pueden haber nacido fuera
del matrimonio. No hace ninguna diferencia en
cuales fueron las circunstancias de tu primer
nacimiento. Tus padres pueden haber sido santos
o pecadores - no importa. Jesús dijo, tenemos
que nacer de nuevo de todas maneras.
Jesús vino para demostrarnos que existen otras opciones antes de amargarnos o rebelarnos contra nuestros padres, o sentir que nos hemos casado con la persona equivocada y necesitamos cambiarla. Recuerden que una de las oraciones de Jesús fue, "Padre, no te ruego que los saques de este mundo, pero que los libres del pecado." Esta oración no nos excluye de sufrimientos o de ser víctimas de los ataques de Satanás. Jesús pasó por ambas condiciones.
Un beneficio
mayor de haber nacido de nuevo como un hijo de
Dios es que no solo tenemos la esperanza de una
futura restauración de todas las cosas, pero que
hoy mismo Jesús, por medio de su Espíritu Santo,
nos puede romper las cadenas que nos amarran al
dolor y al sufrimiento del pasado, y así podremos
amarnos los unos a los otros, inclusive a las
personas que nos han abusado u ofendido.
Pero,
volviendo al título de este sermón de Como ser
un padre cristiano"... Noten que no dije "como
ser un padre perfecto." Aunque, claro, mi meta
es ser un padre perfecto, todavía no he logrado
este blanco. Sin embargo, me siento cómodo de
hablar sobre como ser un padre cristiano. Yo soy
padre de cuatro - dos niños y dos niñas - y soy
abuelo... tengo ocho nietos. Como una persona
que ama a Jesús con todo su corazón, me siento
cómodo de compartir con ustedes lo que estoy haciendo
para ser un padre cristiano ? ... y hablaremos
directo al grano.
Como ustedes sabrán, ser padre no significa lo mismo para todos aquellos que tienen hijos. Esto se debe a que un niño no nace dentro de la misma familia. En mi caso, que soy el mayor, nací en un hogar que no tenía hijos y con ninguna experiencia criando niños, mis padres tenían 24 y 25 años. De la misma manera, mi hermana nació después en un hogar que tenía un hijo (yo), y los padres de ella tenían entonces tres años de experiencia, y tenían 27 y 28 años.... y así sucesivamente hasta que éramos cuatro hermanos.
En el caso de Betty y yo, no casamos y tuvimos nuestro primer hijo cuando teníamos 20 y 21 años. Continuamos hasta llegar a cuatro hijos. El último nació en Pakistan. Tres de mis hijos pasaron 8 años y medio fuera de los Estados Unidos. Como padres, Betty y yo hicimos lo que a nuestro mejor juicio era lo mejor que podíamos hacer. Quizás no lo hicimos tan bien como debimos, pero no recuerdo haber dicho en ningún momento... que no amaba a mis hijos y que quería arruinarles sus vidas. Permítanme decirles que creo que perdemos el tiempo y estamos complicando nuestras vidas y la de nuestros hijos cuando nos hacemos responsables por sus errores.
Aunque me considere responsable absoluto de actos que no debí haber hecho, soy un firme creyente del principio de la responsabilidad individual del ser humano. Con esto me refiero que lo que una persona es en cualquier momento de su vida, es porque definitivamente esa persona lo ha escogido de esa manera. Recuerden que Dios perdió una tercera parte de sus hijos, siendo un padre perfecto, en un ambiente perfecto en el cielo. Entonces creó a Adán y a Eva en un ambiente perfecto, y todos sabemos lo que resultó con ellos. Betty y yo amamos a nuestros hijos y nuestros nietos. Estamos agradecidos de que Dios los creara por medio de nosotros. Como un padre joven tuve mis problemas, y siempre han habido problemas de vez en cuando al criar nuestra familia.
Si nosotros no hubiésemos sido parte del problema o tenido estos problemas de vez en cuando mientras criábamos a nuestros hijos, probablemente estaríamos viajando por todo el mundo dando seminarios de como criar hijos. Pero eso no es así. Cuando mis hijos estén finalmente salvos en el reino de los cielos, no podré tener ningún crédito del mismo. Toda la gloria será para Jesús, que es nuestro Salvador.
No les diré todo acerca de mí, pero quiero "proteger a los inocentes," por decirlo así. Pero solo quiero que sepan que he pasado por muchas tribulaciones y he pasado la angustia de la adicción de drogas de parte de un hijo. También me convertí en abuelo antes de ser suegro. ¿Me comprenden Uds?
Hemos visto dos matrimonios romperse en el núcleo de nuestro hogar y por el momento estamos criando una nieta de 5 años. ¿Me comprenden uds? Cuando estemos en el cielo y me preguntes ¿qué creo de algunas de estas experiencias que hemos sufrido? te tendré que decir que han sido una pesadilla. De la misma manera, cuando me preguntes ¿cómo me siento por todo lo que me paso? te tendré que decir que alabaré a Dios por toda la eternidad porque él compartió conmigo el dolor que él pasó como nuestro Padre Celestial. Lo alabaré por siempre porque en el sufrimiento y las penas que vienen a consecuencia de ser padres, he logrado conocerlo y entenderlo como mi Padre Celestial en una dimensión que jamás habría podido experimentar.
Así que la mayoría de nosotros hemos
cometido errores como padres. Es muy tarde para
nosotros darle para atrás al tiempo o sea, no
podemos vivir nuestras vidas una vez más. Pero
nunca es muy tarde para comenzar de dondequiera
estemos ahora. Vayamos directo al grano, y Dios
nos ayudará a ser padres cristianos en todo el
sentido de la palabra. Hay dos textos que son
mis favoritos... y parafraseados suenan así: Dejando
todas las cosas que eran pasadas, nos amparamos
en el llamado de nuestro Dios, en Jesucristo.
Para hacernos padres cristianos e hijos cristianos.
¿Qué podremos entonces decir? ¿Debemos seguir culpando a nuestros padres o a nosotros mismos por todos los errores del pasado y el presente?
¡NO! ¿Cómo nosotros, que le hemos dado nuestras vidas y nuestros corazones al Señor Jesús? ¿Cómo nosotros, que hemos nacido de nuevo por el Espíritu Santo de Dios, podemos continuar con una vida de rencores y enojos? ¿Cómo nosotros, que tenemos una continua experiencia de arrepentimiento y confesión por nuestros errores, continuamos metiendo la pata? Puede ser que hayamos cometido errores en el pasado, pero ¿Cómo podemos seguir con los mismos defectos?
Vayamos ahora directo al grano. ¿Cuál es el secreto de ser un padre cristiano? Recuerden que no estoy diciendo un padre "perfecto." No tengo que decirles, pero es muy difícil criar adolescentes, y también es difícil ser un abuelo perfecto. Aunque no somos padres perfectos ni abuelos perfectos, yo creo que podemos ser padres cristianos en cada etapa de nuestro crecimiento -- hacia la meta de perfección.
Ya les he dicho un poco de donde vengo en mi vida. Ahora déjenme decirles donde estoy actualmente y a donde le estoy orando a Jesús que me ayude a estar. Dios ha probado en mi vida que el único que realmente puede cambiar a una persona es el Espíritu Santo. Definitivamente nosotros no tenemos la capacidad de cambiarnos el uno al otro, y por lo general complicamos mas las cosas cuando tratamos de hacerlo. Yo creo que la mayor responsabilidad que nosotros como padres tenemos que llevar a las vidas de nuestros hijos es practicar lo que predicamos. Quizás lo que debo decir es, practicar lo que enseñamos.
En estos
últimos años yo he aprendido que cuando le predicamos
a nuestros hijos, no nos hacen caso. Les enseñamos
por nuestros ejemplos, no por nuestro predicar.
También he aprendido que aunque no siempre puedo
sacar a mis hijos de los problemas que ellos se
pueden meter de vez en cuando, si no soy cuidadoso,
definitivamente puedo convertirme en parte de
sus problemas. En un lenguaje claro, yo puedo
complicar mucho mas la situación. Es bien difícil
dejar de tratar de controlar la vida de otros
-- especialmente cuando nos referimos a nuestros
hijos ya crecidos, y cuando tratamos de hacer
eso, típicamente complica mucho mas las cosas,
o las empeora.
Hablando de control, a veces oramos para que el Espíritu Santo tome control de nuestras vidas. ¿Se han puesto a pensar que si eso fuera posible, Dios no nos permitiría que cayéramos en problemas desde un principio? Sí, el diablo puede tomar control de una persona, pero Dios nunca lo hará. Y por lo tanto no deberíamos tratar de controlarnos el uno al otro. Betty y yo estamos aprendiendo a como desconectarnos -- no quiere decir que los dejemos de querer o nos deje de interesar saber de ellos. En un sentido, es imposible que nos desconectemos totalmente de ellos porque el amor siempre nos mantendrá atados.
Pero cuando digo "desconectarnos" me refiero a que no debemos permitir que nuestros hijos nos arrastren detrás de ellos, así afectando nuestras vidas emocionales y espirituales. Perdonen si me salgo de tema por un momento. Algunos de ustedes que han criado hijos saben que una de las cosas que tratamos de enseñarles a nuestros hijos es ser limpios y ordenados en sus cuartos y dormitorios. Dos de nuestros hijos eran nítidos por naturaleza, si se puede decir así. Algunas veces, ¡los otros dos tenían sus cuartos que parecían nidos de lechones! Ustedes probablemente ya han reconocido que para muchos, ser un adolescente es como tener una incapacidad física por aproximadamente 10 años. Es como si nuestros hijos cojieran la enfermedad a los 13 años, y llegan a tener su máximo impacto alrededor de los 17 o 18 años.
Bueno, finalmente aprendí a manejar el problema de los cuartos desordenados. Yo soy del tipo que me gustan las cosas limpias y organizadas. Pero el tratar de hacer que un adolescente mantenga su cuarto limpio y organizado puede convertirse en una situación sumamente tensa. Quizás ya hemos aprendido que una persona que la obligan a pensar en contra de su voluntad no va a cambiar de opinión. También hemos aprendido que, como padres, no ganamos mucho camino en pelear con nuestros hijos.
Finalmente
aprendí que aunque no podía convencer a mi hijo
que arregle su cuarto, yo no tenía que aceptar
el desorden, así que yo mismo iba y recogía el
cuarto. Ustedes estarán pensando que estaba actuando
como un tonto o en violación de principios. Pero
yo no lo veo así. Creo que a eso se refería Jesús
cuando dijo, aquel que quiera ser el mayor será
el que sea siervo de los demás. Cuando Jesús vió
que nadie iba a lavarle los pies a nadie, él mismo
se voluntarió a ser el ejemplo, lavando pies.
Por
esto mismo es que creo que debemos aprender a
reconocer cuando parar una discusión con nuestros
adolescentes, o mejor que eso, como asegurarse
de no meterse dentro de una, y mejor cuando convertirnos
en sirvientes. Yo sé que este tipo de filosofía
no va a tono con el nuevo milenio. De hecho, mi
historia en este caso tiene un final feliz. ¡Los
cuatro hijos nuestros terminaron siendo excelentes
amos y amas de casa!
Creo
que una persona finalmente aprende que no tiene
que ganar todas las batallas para finalmente poder
ganar la guerra. De hecho, ganar todas y cada
una de las batallas con nuestros hijos puede precisamente
resultar en perder la guerra. Una de las cosas
que estoy aprendiendo es tener más cuidado en
como les hablo a mis hijos y mis nietos. Debemos
hablarle en TODO momento con cortesía y amabilidad,
por lo menos, de la misma forma que le hablaríamos
y trataríamos a cualquier persona que nos esta
visitando.
Una vez ví algo que alguien había preparado que decía "¡Cómete las zanahorias, Sr. Figby!" El chiste del asunto es que si invitamos a alguien a cenar a nuestra casa, nosotros no le diríamos que sacara los codos de la mesa, o que no hablara con la boca llena, o que se coma las zanahorias, porque si no hace esto no le damos postre. Sin embargo, así le hablamos a nuestros hijos. Ahora, no me mal-entiendan. No estoy diciendo que le dejen de enseñar modales en la mesa a nuestros hijos. Pero, lo que debemos evitar es humillarlos públicamente. Una persona de cualquier edad aprende muy poco cuando se le humilla o se le ponen nombres.
Creo que si tengo algo de que arrepentirme de la crianza de mis hijos, o si pudiera hacerlo otra vez, sería que los trataría con mas amabilidad -- o sea, en una manera bondadosa. Muchas veces cuando disciplinamos a nuestros hijos nos sentimos incómodos y molestos (hasta enojados) -- y recuerden que nuestros familiares aprenden más de nuestras actitudes que de nuestras palabras. Yo sé de lo que les estoy hablando porque al tener la oportunidad de compartir con mi nietecita de cinco años, todo ha sido tan diferente.
Ahora puedo ver que Dios siempre es sufrido, gentíl, paciente y amable conmigo. Y he aprendido, por la forma en que El me trata a mí, que de la misma manera, como un hijo suyo, debo de tratar de igual manera a los demás. Por favor, ¡no salten a la conclusión equivocada! Aunque Dios es paciente, cariñoso, y bondadoso conmigo, El nunca se olvida de disciplinarme (castigarme) cuando sea necesario. Y también nosotros tenemos que disciplinar a nuestros hijos -- pero ¿con qué actitud?
Quizás ya les esté sonando como un disco rayado, pero tenemos que aprender una vez para siempre que cuando perdemos nuestro temperamento, estamos perdiendo mucho mas que simplemente nuestro temperamento. Estamos perdiendo el respeto de nuestros hijos. Quizás ganamos la batalla, pero con la misma podemos perder sus corazones... y no tengo que decirles que esto también aplica con nuestras esposas o esposos.
Ultimamente he estado aprendiendo otra cosa que me hubiera gustado saberla antes, y ésta es, que hay momentos en que la situación se puede manejar mejor si dejamos las cosas tranquilas por un momento, y no actuar apresuradamente. En otras palabras, hay momentos en la vida familiar cuando es mejor no responder (cerrar mi boca). No voy a hablar mucho de la televisión ahora, pero sinceramente creo que los programas de la televisión que son observados tanto por los padres y sus hijos generalmente están enfocados con una perspectiva que va dirigida a destruir nuestros hogares -- y pueden neutralizar, y hasta invalidar, nuestro compromiso a Jesús.
Estoy convencido que viene un futuro cuando más y más familias cristianas van a botar sus televisores. Nosotros no tenemos un televisor. Nunca tuvimos uno excepto por dos o tres meses en el 1966 cuando alguien nos regaló uno. Les ruego que si tienen un televisor, sean honestos con ustedes mismos y analicen como se ve afectado el objetivo de ser como Cristo, y espero que tomen la acción correctiva lo antes posible.
Yo estoy
arrepentido por todos los errores que cometí cuando
estaba criando a mis hijos, y por las cosas que
dejé sin terminar. Pero estamos ahora en el siglo
veinte-uno, no en los 80's, o los 90's. Yo sé
que Dios me ha perdonado por todos mis errores.
Yo sé
que estamos en el siglo veinte-uno, y ya mis hijos
están crecidos, y que yo no soy responsable por
el camino que ellos decidieron tomar con sus vidas.
Sin embargo, yo soy totalmente responsable for
mis actitudes hacia ellos.
Es por esto mismo, que cuando oramos por nuestros hijos y nuestros nietos, siempre debemos orar por nosotros también. Solo para estar seguros de que no formamos parte del problema que estén pasando en esos momentos. Y debemos orarle siempre a Dios que nos use para revelarles su carácter por medio nuestro. Tarde o temprano, la mayoría de nosotros somos o seremos padres. Sin embargo, ninguno de nosotros dejaremos de ser hijos e hijas.
El mensaje que esta siendo predicado antes de la Segunda Venida de Jesús es un mensaje a los padres y los hijos. Las escrituras nos dicen que, justo antes de ese grán día del Señor, Dios mandará un mensaje que cambiará el corazón de los padres hacia los hijos, y de los hijos hacia los padres. Esto será para aquellos que le escuchen y se comprometan a vivir el mensaje.
Satanás esta haciendo dramáticos avances en su guerra contra la familia. Difícilmente se encuentran familias en estos días que no hayan tenido pérdidas en esta guerra. Pero éste no es el tiempo de ponerse histéricos y volverse locos, ni tampoco de tratar de alimentar nuestro herido orgullo de padres. Este es el momento de ir directo al grano, y permitir que Jesús haga su obra completa en nuestras vidas. Entonces seremos intercesores interminables de nuestros hijos, nietos, padres, hermanos, hermanas, y esposos.
|