Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 
No Hablemos Mas De Obras
por Richard O'Ffill

Creo que no me di cuenta cómo sería vivir en los últimos días. Yo creía que iba a ser más claro de lo que en realidad es. Pensé que era algo así como... lo escoges o no lo escoges; o que casi escogeríamos el día. No sé si me explico.

No conscienticé que antes que todo se terminara, el diablo iba a tomar posesión de casi todo el planeta. Para poder hacerlo, tiene que engañar a la gente. Pero acaso, ¿no vió el profeta tres espíritus impuros como ranas yendo a engañar a los reyes de la tierra?

Además no me di cuenta que el ataque del diablo no solo era confundir el día en que las personas deberían adorar en la iglesia, sino que también trataría de pisotear el mensaje.

Tu quizás recuerdes la historia del turista en la Ciudad de New York. Él necesitaba ir a cierto sitio, y paró a un residente local para preguntarle cómo llegar a ese lugar.

El hombre contestó: "Ve derecho como cinco cuadras, luego en el semáforo doblas a la derecha y sigues. no, mejor sería que regreses por el sitio por donde venías hasta que llegues a McDonalds, y allí doblas una izquierda y continúas por tres cuadras para luego doblar a la izquierda de nuevo. o. pensándolo bien..., ¡no puedes ir allá desde aquí!"

Si, el diablo esta confundiendo al mundo, hasta en las cosas que estaban bien claras. Él ha cambiado lo bueno en malo y lo malo en bueno. En estos días la apariencia es que los buenos son malos y los malos buenos. Los buenos son indiferentes y los malos son compasivos. Los malos son morales, y los buenos no son morales por no aceptar la moralidad de los malos, y así continúa. ¿Dónde va a parar todo ésto?

Amigos, yo temo que no hemos visto nada todavía, y no estoy hablando de terremotos o huracanes. Antes que ésto termine, el diablo habrá tergiversado el mensaje de Dios de tal manera, que lo habrá convertido en mentira.

El diablo está bien activo en la iglesia, o mejor dicho está siendo bien creativo. Me refiero a la que dice ser la iglesia de Cristo. El se pone más creativo con los cristianos. Claro, en su lista de prioridades en el reino de cristiandad, lo primordial es atacar a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No quiero decir con ésto que los adventistas del séptimo día son los únicos cristianos. Hay verdaderos cristianos igualmente en otras denominaciones. Y de paso, cabe mencionar, que ser un adventista del séptimo día no significa necesariamente ser un verdadero cristiano; y ésto no es para rebajar la iglesia.

Lo que quiero resaltar es, que aunque los adventistas no son los únicos cristianos, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la única iglesia que está predicando el mensaje que haría que los perdidos que estén vivos cuando Cristo venga, puedan ser salvos; y los salvos que estén vivos ahora, mantenerlos para que no sean engañados y se pierdan. No nos equivoquemos acerca de ésto; el mensaje que fue dado a esta iglesia más de ciento cincuenta años atrás es un mensaje de vida o muerte para la generación que vive en éstos días.

El diablo trabaja veinticuatro horas al día, siete días a la semana. El ha asignado sus más brillantes e inteligentes demonios para hacer inoperable o ininteligible el mensaje que esta iglesia esta dando.

El mensaje del Tercer Ángel es una espada de doble filo. El propósito del diablo es romper la espada o por lo menos dañarla lo suficiente para que no pueda cumplir su cometido. Aunque sabemos que todo va a salir bien, pareciera hasta cierto punto en algunos lugares, que él está teniendo éxito.

Yo sé que hay ciertas personas que dicen, que estamos tomando una cátedra en teología y estamos mirando mucho los detalles de lo que significa ser cristiano. Quizás algunos sean así. Pero está también la posibilidad de que algunos detalles o puntos claves son de hecho tan fundamentales, que en vez de ser opcionales son más bien la base de todo nuestro mensaje.

Mi preocupación es que en la iglesia estamos actualmente preocupados por descubrir e implementar ideas de qué significa 'tener la salvación'. En cierto modo hemos decidido dividirnos en lo que llaman 'liberales y conservativos'. Y también están aquellos que dicen estar en un punto medio. Pero no nos equivoquemos, pues antes de que ésto termine solo habrá dos grupos; y no van a ser liberales o conservativos, sino que serán aquellos que creyeron el mensaje y aquellos que lo descartaron.

¿Has notado que en los círculos de hoy en día se está hablando más que otro tema, la cuestión de la fe y las obras? Debo agregar, ni siquiera mucho sobre la fe, sino más bien sobre la cuestión de las obras, y el papel que toman o no toman en las vidas de las personas que están siendo salvadas.

Parece como que en cada argumento acerca de lo que significa ser un cristiano, o cualquier cosa que tenga que ver con los aspectos prácticos de la vida cristiana, o lo que significa vivir una vida piadosa y una vida santa, va a haber siempre alguien que diga: "no somos salvos por las obras". Y ésto es como tocar un botón clave, y la conversación ya sea se para abruptamente o termina en una pelea espiritual.

Yo estoy bastante cansado de todo ésto; y tú, ¿cómo lo ves? Yo creo que debemos parar de hablar acerca de las obras en la vida cristiana. No porque yo sienta que las obras no sean importantes. De hecho, las buenas obras son necesarias para vivir una vida santa. Pero creo que debemos cambiar. El asunto acerca de las obras viene de los escritos del Apóstol Pablo. Él estaría bien contrariado si estuviera vivo hoy, y viera cómo se le ha malinterpretado. En Romanos, en Gálatas y en otros libros, Pablo no estaba hablando si debiéramos o no hacer buenas obras; ni tampoco hablaba acerca de cómo ser salvos a través de ellas.

OJO: Pero siendo esto lo que es, sin embargo, parece que en algunos cuartos por lo menos hemos venido a como un tipo de pare, y, como se dice, una persona persuadida en contra de su voluntad sigue teniendo la misma opinión. Yo creo que el punto detrás de todo esto tiene que ver con que la salvación es. Si nos desviamos por dialogar esto, estaremos tirando no solo el agua de bañar al bebe, pero también al bebe.

Pero sea como sea, parece que en algunos aspectos al menos hemos llegado como a un atolladero (o a una calle ciega). Y como dicen: 'una persona que ha sido persuadida en contra de su voluntad, mantiene sin embargo su propia opinión'. Yo considero, que el punto más importante detrás de todo esto es: ¿qué es realmente salvación? Y si nos dejamos desviar del tema, estaríamos (como dice el dicho) 'echando fuera el agua de la bañera junto con el bebé'.

Para aclararlo, propongo que nos quedemos en el tema, pero cambemos los términos de referencia. Vamos a usar un vocabulario diferente. Mejor todavía, si alguno de nosotros cree que el debate acerca de la fe y las obras es un argumento entre Pablo y Santiago, o que Pablo esta diciendo que cualquier cosa es válida, ¿por qué no le consultamos más bien a alguien más? Me refiero a alguien más en el Nuevo Testamento.

¿Y por qué no establecer la pregunta de una vez por todas? Vamos a ir directamente a Jesús. Él nos dará la claridad sobre este asunto. La verdad es que Jesús casi no menciona obras pero el dice mucho en cuanto del fruto relacionado con la vida cristiana. Veamos lo que ÉL dijo acerca de las obras:

Mateo 7:17 "Así, todo buen árbol da buen fruto; pero el árbol maleado da malos frutos".
Mateo 7:18 "El buen árbol no puede dar malos frutos, ni el árbol maleado dar buenos frutos".
Mateo 7:19 "Todo árbol que no lleva buen fruto, se corta, y se echa en el fuego".
Mateo 12:33 "Cultivad bien un árbol, y su fruto será bueno; cultivadlo mal, y su fruto será dañado, porque por el fruto se conoce el árbol".
Mateo 21:43 Por tanto, os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que rinda su fruto."
Marcos 4:7 "Otra parte cayó entre espinas, que crecieron y ahogaron la semilla, y no dio fruto."
Marcos 4:20 "En cambio, los que fueron sembrados en buena tierra, son los que oyen la Palabra, la reciben, y dan fruto, treinta, sesenta y ciento por uno".
Marcos 11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: "Nunca más coma nadie fruto de ti". Y lo oyeron sus discípulos."
Lucas 3:9 "El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego".
Lucas 6:43 "No hay buen árbol que dé mal fruto, ni árbol malo que dé buen fruto."
Lucas 6:44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas."
Lucas 8:14 "La que cayó entre espinos, son los que oyen; pero en su andar, son ahogados por los afanes, riquezas y placeres de la vida, y no llevan fruto."
Lucas 13:9 "'Y si diera fruto, bien. Si no, la cortarás después"'.
Juan 12:24 "Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo. Pero al morir, lleva mucho fruto."
Juan 15:2 "Toda rama que en mí no lleva fruto, la quitará; y toda rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto."
Juan 15:4 "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí misma, si no permanece en la vid; tampoco vosotros, si no permanecéis en mí."
Juan 15:5 "Yo Soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto. Porque separados de mí, nada podéis hacer."
Juan 15:8 "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos."
Juan 15:16 "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, él os lo dé."

¿Pueden verlo ahora? Nosotros estábamos como parados en la relación de fe a obras. Ahora les pregunto: "¿Somos salvos por las obras o la fe?" Seguimos como hacia adelante y hacia atrás. Pero por cierto, nosotros acordamos no hablar más acerca de las obras. De hecho, el título del sermón es: "No Hablemos más de Obras". ¡No lo hagamos entonces, o por lo menos tratemos de no hacerlo!

¿Sabes?, yo hubiera deseado que no hubiéramos dejado a Jesús parado a un lado cuando tenemos nuestros debates teológicos. ÉL estaba inclusive invitado. Nos referíamos a ÉL todo el tiempo, pero no le dejábamos hablar. Y si lo hacíamos, era solamente para hacer el devocional o alguna otra cosa. Pero una vez que traíamos a los teólogos o estudiosos, nos olvidábamos de nuevo de ÉL. Y más aún, le debimos dar a Él la primera y la última palabra. De haber sido así, no estaríamos en la incertidumbre en la cual estamos.

Tu no tienes que ser un teólogo para entender qué importancia Jesús le da a los frutos; y no sólo la importancia, sino también la necesidad del fruto en la vida de una persona que está siendo salvo. Jesús de hecho dice que si no hay frutos, el árbol sería un árbol malo y se debe cortar y quemar. Y dice que aquellos que están envueltos en el proceso de salvación van a tener siempre frutos, y no hay una excepción a esta regla.

Como leímos en los versículos de arriba, los árboles buenos dan frutos buenos, y los árboles malos dan frutos malos, o ni siquiera los dan. Bueno sería que estudiáramos los mensajes según Jesús los enseña, antes de estudiar los temas de cualquier otro contexto y de cualquier otro lugar en la Biblia. En ningún momento quiero decir con ésto que el resto de la Biblia esté equivocado o no sea importante, pero cuando una persona entiende el mensaje según como lo enseñó Jesús, es imposible entenderlo mal.

Si hubiéramos comenzado este mensaje de acuerdo a Jesús, no nos encontraríamos en el debate entre la fe y las obras. Muy en especial en la parte donde nos dice que tener frutos no es opción. Si estuviéramos claros sobre este tema, muchos nos ahorraríamos el problema de caer en los extremos desde hace años.

Una vez que consigamos ver el cuadro de lo que Jesús nos dice acerca de la necesidad de producir frutos en nuestras vidas, los demás textos que nos llaman a vivir una vida santa, ya no serán debatibles u opcionales.

¿Sabias que hay un texto que dice 'a menos que vivamos vidas santas no podremos ver a Dios'? Está en Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." Ésto es bastante pesado. Primero, Jesús nos dice que a menos que tengamos fruto vamos a ser cortados y quemados, y ahora nos insta que a menos que busquemos vivir vidas santas no vamos a ver a Dios, no importa cuánta seguridad nos hayan dicho que tenemos.

No estoy tratando de aumentar los requerimientos poniendo el concepto de vivir una vida santa juntamente con las cosas de producir buen fruto. Personalmente, yo considero que los dos conceptos realmente son uno y el mismo. Una persona que es salva es la que produce buen fruto en su vida. Es decir, ésto es el resultado de ser salvo, y una persona que tiene la 'salvación por la fe en Jesús' siempre, sin excepción, estará viviendo una vida santa.

Es fundamental conocer esta verdad: 'buenas obras, buen fruto y vivir santamente', son todas una misma cosa. En mi caso, confieso que no puedo entender cómo un cristiano en su mente se resistiría a tener buenas obras o frutos en su vida, y creer que está viviendo una vida santa. A mí me parece que sería una contradicción.

La persona que se opone a las buenas obras y al buen fruto, y lleve una aparente vida santa estaría del lado del mismo diablo. Y el que realmente quiere ser un buen cristiano, pero tiene esta confusión, sería porque ha sido mal informada en cuanto este mensaje.

Quizás debería haber un camino objetivo donde se pudiera medir si una persona ha aceptado a Jesús o no, para que nadie pudiera ser confundido. El asunto es, que si algunas personas se engañan a sí mismos y tratan de hacer creer que son santos, ¿no crees que puede haber una remota posibilidad que estén tratando de engañar a Dios?

¡Por supuesto! Como abuelita decía: "la prueba del flan está en el sabor". Y de la misma manera, cuando nacemos de nuevo por la fe en Jesucristo, dejamos de ser lo que éramos. La Escritura dice que las cosas pasadas pasaron, y las cosas nuevas están convirtiéndose en nuevas. Y Jesús va a recordárnoslo al decir que el buen árbol produce buen fruto. Y una persona salva siempre va a ser una persona que se separa del mundo.

Hay muchas máquinas en el mercado en estos días que están hechas para pruebas. No podría mencionarlas todas. Pero hay virtualmente miles de máquinas para hacer pruebas o análisis en casi cada área de nuestra vida moderna. Por ejemplo, en el campo médico hay máquinas que analizan la sangre. Hay también máquinas MRI, y muchas más.

Esto nos llevaría, a que una persona que dice aceptar a Jesús como su Salvador y asegura que es salva, no le importaría ser probada. ¿Me explico lo que quiero decir? Una persona que no está mintiendo no le importaría hacerse una prueba por ejemplo en un detector de mentiras. Y no debería sorprendernos, que en el reino espiritual vamos a tener pruebas y luchas, para ver si estamos permitiendo que el mensaje haga su trabajo en nuestras vidas. Después de todo, cuando estamos enfermos y vamos al doctor y nos manda un tratamiento con medicinas, no es inusual que luego ordene algunas pruebas para ver si los medicamentos están haciendo su efecto.

Vamos a analizar un poco acerca de lo que significa, en las palabras de Jesús, producir buen fruto. La Biblia enfatiza que nosotros debemos vivir vidas santas si queremos morar con Dios. En la medida que avanzamos en este tema, tú de pronto pienses: "no hay esperanza para mí entonces". Otros dirán: "Si eso es lo que significa obtener la salvación, no hay esperanza para mí, pues creía que para ir a través de las puertas del cielo solamente necesitaba saber la clave (o como decimos en computación, saber mi 'password')".

Otros quizás digan: "Oh, cómo desearía lograrlo, pero he tratado duramente y no ha funcionado para mí." Y quizás hasta haya alguien que diga: "Oh, ¿no es ésto maravilloso? ¡Ser un hijo de Dios es mucho mejor de lo que yo creía! Porque sin Jesús no habría ninguna esperanza para mí!" Y con éste último comentario, quiero continuar la idea principal.

Producir buenos frutos proviene del hábito de estar de acuerdo con Dios. Ésto es: amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia. La persona que lleva una vida santa siempre usa la Biblia para encontrar lo que es correcto y lo que no es. Y no esta preocupada con las cosas que podrían escapársele, sino del cómo hacer mejor la voluntad de Dios.

La persona que vive una vida santificada y que está produciendo buen fruto, es aquella que ha tomado la decisión de huir de los pecados y de guardar los mandamientos. Esta persona tiene el deseo sincero de obedecer a Dios en cada detalle de su vida. Ésto es lo que Pablo quiso decir cuando dijo: "Porque en mi interior, me deleito en la Ley de Dios" (Rom 7:22). Y es lo que David sintió cuando dijo: "Considero rectos todos tus Mandamientos y aborrezco todo camino de mentira." (Salmos 119:128).

La persona que en su vida está produciendo buen fruto, será aquella cuyo deseo irresistible es ser como nuestro Señor Jesús, querrá pensar como Él piensa y como la Palabra dice, y deseará ser conforme a SU imagen. Ésta será la persona quien más perdona a otros aunque le hayan hecho daño; así como Cristo perdona. Esta persona querrá cada vez más exhibir el espíritu de pensar en otros primero, y no estará pendiente de lo que otros puedan hacer por él.

Un hombre o una mujer santa orarán para ser mansos, sufridos, gentiles, pacientes, cariñosos, y serán cuidadosos en su manera de hablar a otras o de personas. No estará obsesionada con la idea de reclamar sus derechos.

Una persona que tiene el Espíritu Santo trabajando en su corazón, tratará de ser temperante en todas las cosas. Buscará hacer como la escritura dice: ".crucificando la carne con sus afecciones y lujurias." No le dará libre albedrío a las pasiones.

Recuerden lo que Jesús dijo: "Mirad por vosotros mismos, que vuestro corazón no se cargue de glotonería y embriaguez, y de las preocupaciones de esta vida, y aquel día venga de repente sobre vosotros." (Lucas 21:34). Pablo lo pone de otra manera cuando dice: "Trato severamente a mi cuerpo, y lo someto a disciplina, no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado." (1Cor 9:27).

Una persona que está siendo salvada por el poder de Cristo habitando en su vida, practica la Regla de Oro. Pablo dice que aquel que ama a otro está cumpliendo la ley. Y de paso, cuando hablamos del amor de las Escrituras, no estamos hablando de sexo. Menciono esto, porque la palabra amor no significa lo mismo para todo el mundo en estos días. El día vendrá cuando aún Dios mismo se opondrá a que digamos que Él es amor, dado la circunstancia de cómo muchos conceptúan la palabra amor en estos tiempos. Una persona que esta siendo salva odia mentir, y se rehúsa aún a usar las llamadas 'mentiras blancas', odia toda clase de calumnia, engaño, deshonestidad, y conducta injusta, aunque sea en las cosas pequeñas.

Una persona que está produciendo el fruto de justicia en su vida, será aquella que busca tener un corazón puro. Buscará no caer en adulterio. Esta generación se envuelve demasiado con el sexo. Por eso, muchos resultan cayendo en perversión, sexo con niños, sexo degenerado y mucho más. Aún aquellos que usan el nombre de Jesús, han dejado que sus mentes vuelen sin control con imaginaciones impuras. Un cristiano que ve televisión pone su salvación en peligro. La Escritura es clara al decir que 'el puro de corazón es el que verá a Dios'. Inclusive, ya no es raro hoy en día estar en presencia de los así llamados cristianos y escuchar expresiones impuras, y hasta ver cómo las personas cambian miradas de reconocimiento. Mis amigos, si ésto estuviera pasando en tu vida, debes alarmarte. Es una mala señal, e indica que tu relación personal con Jesús no es lo que crees que es.

Una persona que está viviendo una vida santa no es un vago en el trabajo. La Escritura dice: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres" (Col 3:23); y: "En el trabajo no seáis perezosos. Sed fervientes en espíritu, sirviendo al Señor." (Rom 12:11).

Gente santa debe apuntar a hacer todo bien, y deberían avergonzarse si permiten que otros los obliguen a hacer algo que es inferior a lo que Dios espera de ellos. Debemos ser como Daniel, quien nunca permitió que se le forzara a tener actitudes incorrectas. Ni sus colegas de trabajo lograban encontrar falta en él, y aún tratando de tergiversar la verdad, más bien comprobaban en todo su fidelidad al adorar a Dios.

Una persona que está llena del Espíritu Santo trabajará para ser un buen esposo, o una buena esposa, un buen padre o un buen chico. Una persona que produce el fruto que la salvación siempre trae, va a ser un empleador equitativo y un fiel y digno empleado. El mejor ejemplo lo vemos, mi hermano y hermana, que cuando Dios nos llama a ser santos y a vivir una vida santa, Él nos asegura que produciremos frutos de justicia. El no nos rebaja, más bien nos levanta.

Quiero preguntarles: ¿por qué nos resistimos o discutimos acerca de si debemos hacer buenas obras o no? ¿Por qué discutimos si debemos vivir una vida santa o no? ¿Discutirías si alguien te ofreciera diez millones de dólares anuales, una nueva casa, un carro nuevo y un alisamiento de la piel de tu rostro?

Es porque somos egoístas y orgullosos, porque somos amargados y estamos llenos de ira, porque estamos fuera de control en tantas cosas de nuestras vidas. Por eso discutimos con EL que nos dió la vida. Y ÉL no sólo nos la dió para perdonarnos por nuestras intolerables actitudes, sino también para darnos un nuevo corazón y libertarnos de los pecados que por tanto tiempo nos han dominado.

¿Hace la fruta el árbol? ¡Claro que no! ¡El árbol hace la fruta! Déjenme preguntarles de nuevo. ¿La fruta hace el árbol? Claro que no. El árbol hace la fruta. Pero quien discutiría de que la fruta - y no hay excepción a esta regla - siempre dirá qué clase de árbol es.

Recuerda lo que la Palabra dice: 'sin santidad no vamos a poder ver a Dios'. Jesús dijo que a menos que traigamos buenos frutos seremos cortados y quemados. ¿Podrá salvarnos entonces el fruto bueno? Claro que no puede. ¡Es Jesús quien nos salva!

¿Por qué es la santidad, el producir frutos y ser como Dios, tan importante? ¿Por qué los apóstoles dijeron que sin santidad ningún hombre vería al Señor? Porque las Escrituras nos dicen que así debemos de ser. Jesús dijo: "Porque os digo, que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." (Mat 5:20). En otro lugar dice: "Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto". (Mat 5:48). Pablo escribe: "Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación, que os apartéis de la fornicación" (1ª Tes. 4:3). Y Pedro dice: "Sino que así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta." (1ª Ped. 1:15).

Otra razón por la que debemos vivir una vida santa como Dios, una vida que produce fruto, es porque esa es la razón por la que Jesús vino a este mundo. Oye esto: "Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió, y resucitó por ellos." (2ª Cor. 5:15). Y en otra parte leemos: "Cristo amó a la iglesia, y se entregó así mismo por ella, para santificarla y limpiarla en el lavado del agua, por la Palabra." (Efe 5:25,26). Y finalmente: "Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." (Tito 2:14).

En otras palabras, hablar de ser salvo de la culpa del pecado, sin haber sido a su vez salvo de continuar viviendo en pecado, es contradecir todo lo que La Biblia enseña. La Biblia claramente enseña que aquellos quienes son hijos e hijas de Dios tienen que llegar a ser como Jesús (lo pone en estas palabras: "conforme a la imagen de Su Hijo"). La Biblia enseña claramente que esos quienes son Sus escogidos son llamados a ser santos. Nosotros debemos de hacer buenas obras, porque ésta es la única evidencia real, de que tenemos una fe que salva en nuestro Señor Jesucristo. Debemos de ser santos, porque es la única prueba que demuestra si realmente amamos a Jesús. Él Mismo dijo: "Si me amas guarda mis mandamientos." En otra parte Él dice: "Tú eres Mi amigo si haces todo lo que Yo te digo."

Debemos vivir vidas santas, porque es la única evidencia de que somos hijos de Dios. Si la vida de una persona no es la vida que Jesús vivió, es ridículo decir que somos hijos de Dios. La Escritura dice que de la manera que muchos son guiados por el Espíritu Santo, ellos y solo ellos son los hijos de Dios (Romanos 8:14). Cuando la Biblia dice: "guiarse por el espíritu," no está hablando acerca de hablar en una clase de lengua, bailar en los pasillos, acostarse en el piso, o escuchar a una banda de rock en la iglesia.

Finalmente, ser santo sin vivir una vida santa (una vida como la de Dios) en esta tierra, significaría que nunca seríamos felices en el Cielo. El Cielo es un lugar santo. Dios es un Ser Santo. No debemos olvidar que la Escritura es clara: "No entrará en ella ninguna cosa impura, ni quien cometa abominación o mentira; sino sólo los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero." (Apocalipsis 21:27).

Una persona que no está acostumbrada a vivir una vida santa se sentiría incómoda en el Cielo. Una persona cansada de las cosas espirituales aquí, estaría super aburrida allá. Una persona que no está particularmente interesada en la oración, leer La Palabra, o cantar himnos aquí, estaría como atada allá.

Antes de que fuéramos a vivir a América del Sur, nosotros nos tardamos tres meses aprendiendo el lenguaje y lo que pudimos con respecto a la cultura. Todo eso, sólo para vivir cinco años en Chile. Pero imaginémonos lo que significará vivir por siempre en una nueva y santa tierra que tiene una nueva santa cultura y que habla un nuevo y santo lenguaje!

A lo mejor alguien estará diciendo: 'si lo que tu dices es lo que realmente es, déjame en la próxima parada; lo siento'. U otro podría pensar: 'si lo que tu dices es la verdad, déjame en la próxima estación, porque sé que yo no lo podré lograr. Yo creo que soy muy humano; y a menos que Jesús me acepte de la manera que soy, no hay esperanza para mí'. Bueno, pero ahora espera un minuto. No te bajes del tren todavía. Resulta que 'todos somos muy humanos'. Y es la verdad: 'no podremos prepararnos para lo que debemos ser'. Pero no te preocupes. En vista de que es Jesús quien nos creó, en primer lugar, pues debe ser Jesús quien nos recree y nos prepare para ese lugar. Ese lugar donde Él enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos, y donde no habrá mas muerte, ni sufrimiento o lloro, porque las cosas pasadas se terminaron.

¿Cuál es nuestra parte entonces? Primero que nada debemos saber o recordar, que el Espíritu Santo nada puede hacer en nuestras vidas si nosotros no lo permitimos. Puedes estar seguro, que si nosotros nos resistimos a la santidad, a ser como Dios, y a producir fruto, nunca va a suceder lo contrario (acuérdate lo que dijo Jesús de los árboles que no daban fruto).

Vuelvo a preguntar: ¿Cuál es nuestra parte? Jesús nos ha dicho: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá."

En ocasiones hemos pedido a Jesús por ejemplo por salud y curación. Le hemos pedido que nos ayude con nuestros problemas financieros. Pero la mayoría hemos sido muy superficiales al pedirle o clamarle que nos quite el egoísmo, nuestro orgullo, nuestras iras y resentimientos, nuestra impureza y nuestra falta de control propio. Repito, le hemos pedido tantas veces por sanidad o por la solución de nuestra situación económica; pero no persistimos lo suficiente en pedirle por el Fruto del Espíritu, el cual es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad (fe), mansedumbre, dominio propio (templanza).

Hemos vivido tanto tiempo en esta tierra de enfermedad y muerte que preferimos defender nuestras disfunciones. Preferimos discutir acerca de si las buenas obras son necesarias o posibles, en vez de considerar que Jesús prometió darnos el fruto de santidad y una vida de acuerdo a Dios.

Pero no hablemos más acerca de obras. Es decir, no me hables de obras si acaso pensabas hablar en contra de ellas.

 
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