Ninguna de estas enfermedades
por Richard O'Ffill
En 1963 un hombre llamado Dr. S.J. McMillen escribió un libro titulado: "Ninguna de Estas Enfermedades". El título del libro está basado en el texto de Exodo 15:26, el cual dice: "Si oyes atentamente la voz del Eterno tu Dios, y obras lo recto ante sus ojos, si prestas oído a sus Mandamientos, y guardas todas sus normas, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque Yo Soy el Eterno, tu Sanador".
En el libro el autor cuenta historias de pacientes que fueron curados de todo tipo de enfermedades simplemente siguiendo las leyes de la salud que Dios ha dado en Su Biblia. Es apenas en los años recientes que la ciencia médica moderna ha comenzado a comprender y a defender algunos de los principios que Dios ha revelado a su pueblo miles de años atrás.
Es algo maravilloso que la sociedad en general está empezando a preocuparse por conocer los principios de la vida saludable. Es probablemente porque han descubierto que es más barato mantenerse sano en vez de tener que curarse. En este contexto hay un interés creciente hacia la medicina natural y homeopática. Se están haciendo estudios desde hace años sobre las hierbas y sus usos como tratamientos para las enfermedades.
Es interesante ver cuántas veces consideramos las hierbas como remedios "naturales", mientras que otras medicinas son consideradas drogas, a pesar de que frecuentemente las medicinas que nosotros llamamos drogas son justamente fabricadas de compuestos sacados de las plantas.
Muchas personas son muy cuidadosas con la cantidad de medicina regular que toman, pero parece que cuando toman hierbas, piensan que mientras más toman mejor. Yo personalmente creo que debemos ser cuidadosos. Hay una creciente evidencia de que sí es posible envenenarnos con hierbas al igual como podría ocurrir con cierto tipo de prescripciones de medicinas tradicionales.
En esta época de extremos, es importante que hagamos todo el esfuerzo necesario para ser equilibrados en nuestros criterios y en la práctica. Ya sea en la medicina tradicional o las hierbas (o los así llamados remedios naturales), hacemos bien al recordar que hay remedios buenos y malos. En ambas categorías hay los que ayudan específicamente para una enfermedad en particular, y otros que no. Debemos ser bien prudentes para no recetarnos una sobredosis en cualquiera de las medicinas, naturales o tradicionales.
Mientras les comento sobre estos asuntos desde mi perspectiva personal, déjenme decirles algo sobre los Ocho Remedios Naturales. Repito, es la manera personal de cómo yo veo las cosas. Si no está de acuerdo con lo que yo estoy diciendo, tenga paciencia; en pocos minutos voy a continuar con el sermón. Espero, sin embargo, no haber dicho nada contradictorio hasta los momentos.
Ahora bien, en relación a los Ocho Remedios Naturales - La palabra "remedio" significa para mí "cura o curación". Busqué esta palabra en el diccionario y encontré otros significados que son menos que cura. Una es la palabra tratamiento. Pero para la mayoría de las personas el término "Ocho Remedios Naturales" les suena como si ellos fueran fórmulas que si las hacen se curan la enfermedad. Y seguramente está demás decirlo, que si una persona está afectada con una enfermedad de muerte, estará desesperada por encontrar la cura.
Por favor no me malentiendan, pero generalmente considero que sería mucho más positivo referirnos a los Ocho Remedios Naturales como ocho vías naturales para fomentar o estimular una buena salud, en vez de pensar que son ocho vías naturales que sirven para curar cualquier y/o toda enfermedad. Yo soy partidario de que los Ocho Remedios Naturales harán mucho más para prevenir enfermedades, que lo que pueden hacer para curar una enfermedad una vez que nos haya invadido.
Sobre este asunto yo estoy hablando sólo como un observador, pero por favor escúchenme. Un amigo mío tiene MS. MS es una enfermedad degenerativa. Claro, una persona con una enfermedad como la Esclerosis Múltiple está ansiosa por intentar cualquier cosa por mejorar. Hay libros que comentan que la MS tiene cura. Inclusive hay libros que circulan que dicen que hay curas para el cáncer y que la profesión médica los está suprimiendo.
La prueba de las afirmaciones que se están haciendo es que hay personas que han sido curadas cuando hacen lo que el libro les dice. Pero aquí está el punto el cual yo respetuosamente quiero recalcar. Si algo es realmente efectivo para curar, entonces ¿no sería razonable para Ud. que debería ser efectivo en la mayoría de los casos, o digamos al menos para la mitad o siquiera para el veinticinco por ciento de los casos?
Nosotros nos sentimos muy contentos cuando alguien es curado de alguna enfermedad. Pero me pregunto si será ético que salgan anuncios o publicaciones de algún producto que supuestamente cura el cáncer, MS o alguna otra enfermedad grave. Y, como ocurre tantas veces, las razones que las personas dan del porqué el producto curativo no ha salido al público, es porque la Asociación Médica Americana quiere mantenerlo en secreto para hacer mucho dinero con otros tratamientos ineficaces.
Ahora bien, con toda honradez, si alguien está haciendo dinero a expensas de los sufrientes, me parece que todos están haciendo lo mismo, incluyendo a aquellos que están vendiendo libros con las supuestamente llamadas curas naturales. No quiero ser irrespetuoso, pero ¿han revisado últimamente los precios de los libros sobre remedios herbales?
Doctores me han explicado que en ocasiones enfermedades simplemente entran en una así llamada remisión espontánea. Eso significa que simplemente para, disminuye o desaparece. Esto ocurre de una forma que no entendemos, pero sin embargo, nos regocijamos por ello. Es fácil entonces entender, que si una persona ingiere la hierba 'diente de león' justo cuando su enfermedad entra en una remisión espontánea, ésta pensará que es por la hierba y así surge una industria de extracto de 'diente de león' y algunas personas escribirán un libro sobre ello y de cómo puede Ud. curarse plantándolo en su jardín.
Yo no estoy diciendo esto para ser irrespetuoso, ni tampoco dejo de apreciar los intentos y esfuerzos que se hacen para curar las enfermedades que están matándonos y causando a nuestras familias inmensas y profundas aflicciones. Tampoco quiero ser falto de respeto con alguna persona que conscientemente está tratando de ganarse su sustento de vida de acuerdo a sus propias convicciones. Lo que yo sí creo, es que nosotros quienes somos los consumidores debemos ser cuidadosos, no sea que por nuestra desesperación vayamos a ser candidatos para alguien que quiera hacernos creer de que algo es la verdad del evangelio, cuando resulta que es una excepción y no la regla.
Mientras yo comento ésto, es justo que también diga que estos mismos principios se aplican a aquellos de nosotros que representamos el ministerio del evangelio. Aunque - y espero que así sea - nosotros no administramos medicina o remedios herbales como algo suplementario. Nosotros sin embargo, tratamos con el enfermo y con el afligido y en cierta manera dispensamos una supuesta cura o saneamiento, pero de fuerzas sobrenaturales.
Yo reconozco que cuando nosotros y nuestras familias se enferman, nos desesperamos por encontrar una cura. Si no la encontramos en una medicina o remedio, la buscamos en otra; y claro, si una persona nunca ora en su vida, definitivamente tenderán a comenzar a orar si están en una situación de vida o muerte. Lo que intento decir, es que en lo que concierne al ministerio, debemos ser muy cuidadosos de que cuando oremos por el enfermo y intentemos alentarlo para que ore también, no caigamos en el error de decirle por ejemplo: "si tu sólo tuvieras suficiente fe, Dios contestaría tu oración".
Algunos de los así llamados sanadores o curanderos de fe hablan de esta manera. Ellos oran por la gente, y cuando el enfermo no es curado, les dicen que el problema es simplemente porque no tenían suficiente fe. Personalmente yo no creo que esto sea honesto. ¿Por qué algunos de los enfermos se recuperan en respuesta a su oración, mientras que otros no? Eso es algo que está en las manos del Todopoderoso, y yo estoy contento de dejarlo allí (en SUS manos).
El título de este sermón es "Ninguna de estas Enfermedades". No hay duda en mi mente de que si seguimos las instrucciones que Dios nos ha dado en Su Palabra, el resultado va a ser una mejor salud. Yo digo una mejor salud en oposición a una total salud, porque debemos mantener en mente de que hay consideraciones ambientales que son malsanos o contaminantes y sobre los cuales no tenemos control. Así le sucedió por ejemplo a la gente como resultado del problema en Chernobyl. También hay otros factores, de los cuales estamos aprendiendo más, que tienen que ver con la herencia. Parece actualmente que una persona puede nacer con una disposición genética hacia ciertas enfermedades. Por supuesto el mayor asesino de todos es aquel del cual eventualmente podemos caer víctima, y es la vejez.
Yo le doy gracias a Dios por mi salud. Mi madre vivió 84 años y mi papá tiene 87. Sin embargo, las secuelas del pecado desde aquí hasta la fecha de la segunda venida de Jesús siguen siendo la muerte, y la mortalidad para esta raza - con la excepción de Enoc y Elías - hasta la fecha ha sido 100%.
He escuchado en una ocasión decir a alguien, que una de las motivaciones más prácticas que lo llevaban a seguir un estilo de vida saludable, es para acortar el tiempo de la inhabilidad. Mi suegro murió casi instantáneamente a la edad de 88 años de una hemorragia cerebral masiva; en cambio otros no son tan afortunados. El proceso que lleva a la muerte puede durar a veces años y ser muy penosos. Sin embargo tenemos la promesa de que habrá una resurrección, y de que se está acercando el tiempo en el cual Dios secará todas nuestras lágrimas, y el texto dice que no habrá más dolor, lágrimas o sufrimiento.
La promesa que Dios le hizo a los hijos de Israel fue que si seguirían el plan de salud que ÉL les dio, entonces no serán afligidos con el mismo tipo de enfermedades con las cuales fueron afligidas las naciones circunvecinas. Pero no debemos olvidar que Dios no sólo les dio las reglas para la salud física, sino también les dio los principios los cuales son los cimientos de la salud emocional y espiritual.
Estoy muy contento de ver que hay un despertar en el mundo para con los principios de una vida más saludable. Inclusive los de Nueva Era, quienes creen que son sus propios dioses, están aplicando los principios de los Ocho Remedio Naturales. Sin embargo, mientras por un lado la sociedad se mueve hacia una salud física, por otro lado se aleja de la obediencia de los principios que Dios nos dio para poder disfrutar de una salud moral y emocional. Ésto puede ser verdad aún entre nosotros, quienes pretendemos obedecer la Palabra de Dios.
No es secreto que a través de los años nuestra iglesia ha sido líder en llevar una vida saludable. Pero algo debe andar mal. Debemos estar siguiendo sólo una parte del mensaje pro-salud. Digo esto porque mientras la Iglesia Adventista ha sido líder en el campo de llevar un estilo de vida saludable, últimamente no hemos sido líderes en el campo de la salud emocional y espiritual. Como consecuencia estamos sufriendo las mismas enfermedades emocionales y espirituales que aquellos que no le sirven a Dios.
Pienso que uno de los indicadores más marcantes que tenemos es que algo vital está dejándose fuera en nuestras vidas, puesto que los cristianos están teniendo casi la misma cantidad de divorcios como aquellos que no profesan ninguna religión. Cuando menciono la palabra divorcio, no estoy con ello condenando a aquellos que estén aquí y que hayan pasado por esa experiencia de un hogar roto, ya sea un esposo o esposa afectada o hijos con padres divorciados.
El tema al cual estoy haciendo referencia no es para poner las cosas peores, sino proviene de un sincero deseo de entender dónde es que puede haber estado el error. Después de todo, estudios han mostrado que los Adventistas tienen menos cáncer y viven por más tiempo que la población en general, pero aún así cada vez más nuestros hogares están durando apenas tanto o menos que las de la sociedad. Desde lo más profundo de mi corazón yo pienso que aquellos que seguimos la Palabra de Dios debemos no sólo tener una salud física mejor, sino también ser más saludables con todo lo que tiene que ver con relaciones humanas.
De todas las relaciones sobre la faz de la tierra, el hogar es donde todo comienza. A veces le pregunto a la congregación cuántos abuelos hay y algunos pocos levantan sus manos. Luego pregunto cúantos son padres, y más personas levantan las manos. Y luego le recuerdo a la congregación que a pesar de que pocos son abuelos y algunos más son padres, sí todos son hijos.
En estos días hay una gran sensibilidad con todo lo que tiene que ver con el ambiente. Una pobre pequeña especie de búhos puede clausurar una industria maderera. Desafortunadamente no existe la misma sensibilidad por el bienestar del hogar. Nuestros hogares están rompiéndose acrecentadamente, y ¿qué es lo que recibimos? Ve por ejemplo a un estante de tarjetas en una librería o tienda, y verás que conseguirás tarjetas que dicen: "felicitaciones por tu divorcio". Eso podría estar apropiado para algún esposo o esposa que esté feliz y que considere que es "mejor salirse de una mala relación"; pero ¿dónde consigues una tarjeta que exprese las condolencias por los hijos que están involucrados?
Yo no necesito decirles, especialmente a aquellos que son hijos de padres divorciados, que a pesar de que puedas haberte adaptado, el dolor de un hogar roto es algo del cual nunca te recobras. Yo he hablado con esposos que han sido partícipes de un divorcio, y me dijeron que es algo así como una muerte sólo que peor, puesto que la muerte se lleva al ser amado. En la muerte el amor es roto por fuerzas externas, mientras que en el caso del divorcio es la muerte del amor.
A pesar de que he estado casado con mi esposa Betty por 40 años, hemos sentido los fríos dedos del divorcio al alcanzar las vidas de miembros cercanos a nuestra familia. Como ministro del evangelio de nuestro Señor Jesucristo, siento que ha llegado el tiempo para que la iglesia proteja las familias. Tenemos la promesa de la resurrección para aquellos que mueren por enfermedades físicas, pero ¿dónde está la promesa si quien ha sido alcanzado por la muerte ha sido el amor? Yo sé que hay casos en los cuáles alguno de los afectados logran tener un nuevo comienzo. Pero la pregunta es: ¿será que los hijos logran tener un nuevo comienzo?
Estuve una vez hablando con una maestra de una Academia. Ella me contó, que al llegar el momento de finalizar el año, uno de los eventos de fin de semana para la graduación es colocarle una rosa a sus padres. Desconozco si todavía tienen esa actividad. Pero el punto es, según me contó ella, que a pesar de que el evento se lleva a cabo apenas en mayo o junio, los muchachos ya desde el principio de año atraviesan el trauma emocional de cómo voy a colocarle la rosa a mi mamá y a su nuevo esposo por un lado del auditorio, y a mi padre con su nueva novia en otra parte del auditorio.
Déjenme repetir, yo no estoy diciendo estas cosas para colocarle sal a la herida que el tiempo está tratando de curar. Es simplemente que el divorcio está entrando a nuestro país e inclusive en la iglesia. ¿Acaso nos sentaremos tranquilos y nos acostumbraremos a ello?, o ¿haremos el mejor esfuerzo para mitigar el daño que ya ha ocasionado y a su vez nos lanzaremos con vigor para eliminar la conflagración?
Ud. podrá pensar que lo siguiente que estoy por decir sea ingenuo, o que estoy desinformado, o simplemente que no sea algo viable, pero yo pienso que así como Dios nos dio Su Palabra para mostrarnos cómo vivir sanos, de igual manera nos dio Su Palabra para guiarnos con respecto a la conducción de nuestros hogares y matrimonios y de cómo soportar los tiempos cambiantes. Puesto que es imposible que Dios nos enseñe principios que no funcionen, debo concluir entonces que si estamos sufriendo los estragos de un hogar roto es porque simplemente no estamos haciendo lo que ÉL nos ha dicho que hagamos.
Ud. quizás no esté de acuerdo, pero no hay ni una situación de la vida que las Escrituras no cubran. No hay ninguna circunstancia tan mala que Ud. pudiera estar viviendo como para que las Escrituras no puedan decirle cómo superarla para la gloria de Dios.
1ª de Corintios 10:13 dice: "No os ha venido ninguna tentación, sino humana. Pero Dios es fiel, y no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir. Antes, junto con la tentación os dará también la salida, para que podáis soportar."
Hay algo en nuestro corazón que de manera natural se resiste en contra de la Palabra de Dios. Cuando alguien tiene problemas en su vida y Ud. le dice qué es lo que la Dra. Laura (o algún Doctor reconocido) recomienda que hagan o le refiere un artículo de la revista 'Mejores Hogares y Jardines', la persona probablemente no dude en aceptarlo. Pero si alguno tiene problemas y le decimos que las Escrituras dicen esto o aquello, muchas veces surge una inmediata tensión o la persona tuerce los ojos en señal de rechazo.
Muchas veces he comentado de cuánto me impresiona que pueda predicar un sermón del periódico diario o de la revista 'Selecciones' y nadie se quejará, pero si uso el Espíritu de Profecía el ambiente se pone tenso.
A la actual generación no le importa obedecer a cierta autoridad siempre y cuando ésta esté al nivel de ellos. Una de las maneras que la gente ha usado a través de los años para evitar la autoridad de Dios en sus vidas es simplemente decir que no creen en Dios, o que no creen en tal o cual texto, o que un versículo o tema en particular es aplicable a otro tiempo.
Es patético. Dios es perdonador, misericordioso y sufrido. Es maravilloso que ÉL no sea fácil de ofender. En esta época del año en este país debemos pagar los impuestos. Alguien dijo que hay dos cosas que son certeras, la muerte y el impuesto. El gobierno ha establecido una agencia para recolectar los impuestos, el cual es el Departamento de las Rentas Públicas (o Departamento del Impuesto sobre las Rentas).
Aunque no nos guste y aunque nos sintamos contrariados, pienso que muy pocos de nosotros puedan decir que el Departamento de Impuestos Públicos no existe. Sin embargo, justamente éso es lo que la mayoría hace para no obedecer la Palabra de Dios. Simplemente niegan que Dios existe. Podemos decir que no estamos de acuerdo con tal código de impuestos, pero de todos modos estamos sujetos a él. De igual manera podemos estar en desacuerdo con la Palabra de Dios, pero sigue siendo la verdad, nos guste o no, y estamos todos sujetos a ella.
Estuve en un vuelo hace algún tiempo, y alguien comentaba que un avión se compone de dos millones de piezas diferentes unidas en una cercana formación. Los aeroplanos están hechos por variadas compañías, hay grandes y pequeños, lujosos, para carga o para guerra, y sin embargo cualquier objeto más pesado que el aire tiene siempre una cosa en común, y es que debe obedecer las leyes de la aerodinámica.
Cada avión que se diseña tiene que estar en conformidad con ciertas leyes. Si no, simplemente no podrá volar; y si lo logran, no será por mucho tiempo. De la misma manera todo piloto debe volar su avión de acuerdo con las mismas leyes. El no es libre de hacerlo como él desea. Debe tomar en cuenta la manera en que se diseñó y las leyes de aerodinámica.
¿Será necesario agregar algo al respecto? Sería ridículo pensar que si tenemos que volar los aviones tomando en cuenta las leyes respectivas, pues igualmente sería absurdo pensar que podemos vivir nuestras vidas haciendo nuestras propias reglas o leyes. Hay leyes de vida que son tan ineludibles como por ejemplo la ley de la gravedad. Cada ley que rompemos que tiene que ver con fe y moral tiene un inmediato (aunque muchas veces no aparente) resultado.
Yo sé que el diablo fue el originador del pecado. Y el pecado (en su más simple definición) es trasgresión de la ley. Sin embargo, creo que le estamos dando más crédito de lo que él se merece cuando decimos que tal y cual problema nos sucede por culpa de satanás. No hay duda alguna de que él es el originador que constantemente promueve transgredir la Ley. Sin embargo, en la medida que va transcurriendo nuestra vida debemos observar que, en un sentido amplio, los resultados provienen de nuestras decisiones.
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Si Ud. está piloteando un avión y está volando a 25 mil millas, empuja la palanca hacia delante y la mantiene en esa posición, obviamente va a estrellarse contra el suelo. La ley de aerodinámica y gravedad lo decretaron de esa manera. Hay muchas cosas sucediendo en estos días que son resultado de la causa y efecto. La ley igualmente era válida el día que nacimos, sólo que en algún momento podemos haber decidido ignorarla, u obedecerla después, o quizás la obedecíamos pero dejamos de hacerlo. Estoy seguro que el diablo está encantado con ello, pero no estoy muy seguro que deberíamos decir de que él es en todos los sentidos el culpable.
Sí reconozco que pueden ocurrirnos situaciones que nosotros no ocasionamos. Podríamos estar en un vuelo en el cual los mecánicos eventualmente fallaron en hacer bien su trabajo y de esa manera perder nuestras vidas sin tener nosotros culpa de ello. Pero hablando en base al día a día, nuestra vida consta de decisiones que tomamos, las cuales representan ya sea nuestras iniciativas o reacciones ante iniciativas tomadas por otros.
La vida que vivimos está comprendida de acciones y reacciones que tenemos, y éstas siempre estarán en armonía o desarmonía con lo que llamamos las leyes naturales o leyes preservadoras de la vida.
Las órdenes mayores de la creación de Dios lamentablemente no tienen instinto. Si Ud. Recibe una gatita a la edad de ocho semanas no necesita preocuparse. El gato sabrá cómo ser un gato sin ir a la escuela de gatos. Los monos saben cómo ser monos y los pájaros cómo ser pájaros, pero las personas no saben cómo ser lo que supone que deben ser, a menos que se les enseñe. No necesita enseñarle al gato a ser higiénico o que se lave la cara. Pero si no le enseñas a una persona a lavarse la cara probablemente nunca lo hará.
Hay un texto en 2ª de Timoteo 3:15 que dice: "Y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras, que te pueden hacer sabio para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús".
La sabiduría que viene de las Escrituras nos hace sabios no sólo para la salvación futura que está por venir, sino que nos ahorrará una gran cantidad de problemas en esta vida. Hablando de que si se conoce la Sagrada Escritura desde la infancia, es triste ver que la única sabiduría que muchos niños están adquiriendo en estos días es de sus iguales. Yo no quiero aferrarme al pasado, pero había una época en la cual uno estudiaba la lección de la Escuela Sabática y aprendíamos los versículos de memoria para el trimestre. Desafortunadamente alguien debe haber decidido que ya no necesitábamos memorizar la Biblia. Parece que hemos olvidado la promesa que dice: "En mi corazón he guardado Tu Palabra(o Tus dichos), para no pecar contra Ti" (Salmo 119:11).
Nuestros niños hoy en día están abrumados por los traumas emocionales por los hogares rotos y están sobre-estimulados por la televisión y los juegos de computadora. Lo que ha sido diagnosticado como inhabilidad de aprendizaje es en muchos casos el resultado del medio ambiente en la casa. Tu podrás decirme: ¿cómo podrías tu, si tuvieras 9 años y tus padres se la pasan gritándose uno a otro y también a ti, y tu escape era el programa de TV y juegos de computadora hiper-activos, concentrarte en tus estudios?
Nuestra generación parece haber olvidado de que segaremos lo que hemos sembrado. ¿Será demasiado tarde para nosotros? ¿Habremos ido demasiado lejos? No, donde haya vida hay esperanza. Aunque deberemos llevar las cicatrices del pasado, no necesitamos seguir la manera en la cual hemos vivido. Pero si ha de haber un cambio, debemos buscar primeramente el Reino de Dios y Su Justicia. Si ha de haber un cambio, debemos regresar a Su Palabra, la cual Él nos ha dado para que sea lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestros caminos.
Hay un texto en 2ª Pedro 1:19-21 que dice: "Además tenemos la palabra profética aún más segura, a la que hacéis bien en estar atentos, como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca, y el Lucero de la mañana salga en vuestro corazón. Ante todo, sabed que ninguna profecía de la Escritura vino por una interpretación privada del mismo profeta. Porque ninguna profecía vino jamás por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo."
Este texto no es simplemente para predecir el futuro. La palabra profecía en las Escrituras se refiere a la Palabra de Dios dada al hombre. Los profetas eran los mensajeros de Dios. El texto por lo tanto dice que nosotros hacemos bien al poner cuidado a los mensajes provenientes de Dios, porque es como tener una linterna cuando la electricidad se va en la mitad de la noche.
El problema en nuestra generación no es que hemos escogido no creer, sino que hemos decidido creer la palabra de cualquier persona en vez de creer la Palabra de Dios. El problema de nuestros hijos no es porque no les enseñamos, el problema es que se les enseña lo equivocado.
Dios sabía que íbamos a nacer en un mundo de oscuridad. El no nos dejó sólos. Escucha ésto: "Toda la Escritura es inspirada de Dios, y es útil para enseñar, reprender, enmendar e instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16). En Hebreos 4:12-13 leemos: "Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Nada creado está oculto de la vista de Dios. Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta".
Estamos gastando inmensas cantidades de dinero que no se necesitaría gastar si solamente hubiéramos sido fieles a la Palabra de Dios. Cuesta menos cambiar el aceite que tener que comprar un motor nuevo. Y así nuestras vidas son más y más el resultado de simplemente no implementar las instrucciones gratis que Dios nos ha dado por Su Espíritu Santo a través de la Palabra.
Estuve pensando sobre ello y de repente me dí cuenta que en primer lugar las Escrituras nos fueron dadas para prevenirnos de problemas. Hemos llegado al punto de que volveremos a la Biblia como cuando uno llama a los Bomberos porque la casa se está quemando. Como decía antes, los Ocho Remedios Naturales son más bien ocho remedios naturales preventivos, más que ocho maneras naturales para curarnos de alguna enfermedad.
Es la voluntad de Dios de que no padezcamos ninguna de las enfermedades que están afectando a la sociedad moderna, y sea el cáncer, Sida o un hogar roto. Claro, Él prometió nunca dejarnos y siempre cuidarnos. Eso significa que si he fumado durante toda mi vida, o si somos promiscuos, o nuestro hogar está desecho, Él nunca parará de ministrarnos o atendernos. Lo triste es que hemos y aún estamos ignorando Su Palabra, y así en muchos casos nuestro dolor simplemente es auto-inducido.
Muchos hemos llegado al punto en nuestra vida, en el cual nos pasamos 'apagando incendios'. Pasamos de una crisis a la otra y cuando vamos a la Palabra de Dios por una solución, buscamos solamente la solución para un problema en particular.
Cuando yo era niño usualmente me daba 'poison ivy' (fuerte erupción por una planta venenosa) casi cada verano. Yo no sé si Ud. alguna vez ha tenido esa erupción o no. Es una planta con una hoja tipo trébol. Hay variedades que crecen a lo largo del suelo, hay otra que crece sobre los troncos de los árboles, y otra variedad que crece arriba en los árboles y se le llama 'poison oak'.
El problema lo ocasiona un aceite que está en las hojas. Hay peligro de ser expuesto a este aceite inclusive cuando la planta es quemada. Yo tuve un amigo que cortó unas hojas de la 'poison ivy' y las quemó. Olió solamente el humo y le salió una erupción tan fuerte que tuvo que ir al hospital. He escuchado historias de personas que erupcionaron con tan sólo acariciar animales que han estado en contacto con ese aceite.
Afortunadamente, si llegamos a saber que tocamos la planta podemos lavarnos con un jabón fuerte antes de que el aceite haya tenido chance de penetrar la piel. Como les comenté antes, cuando yo era niño tuve el 'poison ivy' casi cada verano, y les digo que pica terriblemente, y el rascarse pareciera que lo diseminara cada vez más. Para aliviarlo - aunque Ud. no lo crea - le sirve tomarse un baño de avena.
Bueno, suficiente sobre la 'poison ivy'. El punto es, que si le da no puede deshacerse de ella. Que yo sepa no hay cura para ello. Simplemente debe correr su curso, y dependiendo de cuánto se contagió, será más o menos terrible. A mí ya no me da, ni lo he tenido en años. No es que ahora ya sea inmune a ello o por el hecho de ser adulto ya no me da, no, el punto es que ahora sé cómo es la planta. Cuando estoy en áreas donde ella crece siempre estoy pendiente de no acercarme. La clave es que ya no me da porque me mantengo lejos de ella.
La vida es causa y efecto. Si no sabemos qué ocasiona ciertas cosas, iremos por la vida sufriendo los efectos. En ocasiones gastaremos literalmente una fortuna para tratar el efecto, sin ponerle mucha atención a la causa. O aún cuando la conocemos (la causa), una vez se desaparece la picazón (el efecto), regresaremos a aquellas cosas que nos trajeron el sufrimiento desde un principio.
Hemos nacido en un mundo de sufrimiento y pecado. La paga del pecado es la muerte y esta raza es afligida con ello. La Escritua dice de que nuestro destino es la muerte. El Señor ha sido clemente y misericordioso con esta pobre y sufriente raza, inclusive hasta el punto de enviar a Su Hijo Unigénito para vivir entre nosotros y para sufrir por nosotros. Me encanta el texto en Lamentaciones 3:22-23: "Gracias al gran amor del Eterno, no somos consumidos, porque su compasión nunca falta. Se renueva cada mañana", - y por último el profeta exclama: "¡grande es tu fidelidad!"
Dios nos dio Su Palabra. Y si la seguimos, ésta mitigará el sufrimiento en la vida presente y nos asegurará que seremos participantes de la vida por venir. Pero aquí estamos, como una sociedad asistiendo incrementadamente a la iglesia, y sin embargo dándole la espalda a la Palabra. Hemos decidido escuchar las voces que nos dicen lo que nos gusta escuchar. Se nos prometió que si somos fieles al Señor no sufriríamos ninguna de las enfermedades. Sin embargo, cada vez más sufrimos de las enfermedades y espantosamente estamos poniendo en riesgo la salvación para vida eterna.
Supongo que ésto no debería tomarnos de sorpresa al suceder. Escuche ésto: 2 Timoteo 4:1-4: "Ante Dios y el Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino, te encargo: que prediques la Palabra, que instes a tiempo y a destiempo. Convence, reprende y anima, con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus pasiones, apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas."
Esos días han llegado. La profecía está siendo cumplida ante nuestros ojos. ¿Sabe? Yo estoy más preocupado por el hecho de que le hemos dado la espalda a la verdad, que por la Unidad Cristiana o por la Ley Dominical. Otra profecía se está cumpliendo que para mí es tan significante como las señales que predecían al Huracán Andrew.
¿No os acordáis que cuando estaba todavía en vosotros, os decía esto? Ahora sabéis lo que impide que a su tiempo se manifieste. Porque el misterio de iniquidad ya está obrando, sólo espera que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el aliento de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida. La aparición de ese inicuo es obra de Satanás, con gran poder, señales y prodigios mentirosos, y con todo tipo de maldad, que engaña a los que se pierden. Se pierden porque rehusaron amar la verdad, para ser salvos. Por eso, Dios les envía un poderoso engaño, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no quisieron creer a la verdad, antes de complacieron en la maldad. (2ª de Tesalonicenses 2:5-12).
Aunque el fuego del infierno no ha comenzado aún, nosotros estamos en cierta manera sufriendo el fuego del infierno en nuestras vidas; y estamos sufriéndolo porque hemos cesado desde hace tiempo de recibir la verdad de que podemos ser salvos. Estamos en un barco que se está hundiendo. Este planeta se va hacia abajo, pero Dios en su clemencia proveyó un bote salvavidas que es lo suficientemente grande para quien lo quiera aceptar. Y por alguna razón que no comprendo, algunos de los que se habían montado se devuelven al barco en hundimiento.
Y no es que no sigan viniendo a la iglesia. Y tampoco significa que no tengan algún cargo en ella. Pero en nuestras mentes muchos de nosotros hoy en día somos como la esposa de Lot. Pareciera que estamos huyéndole al mundo, pero nuestros corazones están aún en él. Y muchos paramos, miramos atrás, y como consecuencia (así como le sucedió a ella), algunos estamos sufriendo espiritualmente y a veces físicamente la experiencia de la esposa de Lot.
Mis hermanas y hermanos. Podemos decir que el diablo está entrampándonos. Definitivamente él está haciéndonos la guerra. Él anda como león rugiente buscando a aquellos que pueda devorar, pero lo que nos está sucediendo es porque rehusamos creer en la verdad y en lo que Dios puede hacer por aquellos que rechazan Su Palabra y regresan a las perspectivas y filosofías del mundo.
¿Acaso podrían las palabras de 2ª de Pedro 2:20-22 referirse a nosotros cuando dice?: "Si después de haberse alejado de las impurezas del mundo, por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan de nuevo en ellas, y son vencidos, su último estado viene a ser peor que el primero. Mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo Mandamiento que les fue dado." Les sucede lo del proverbio tan cierto: El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el lodo.
A estas alturas debe estar diciendo: "vamos, Pr. O'Ffill, danos un descanso. Ud. no está afirmándonos y aceptándonos como somos. Este tipo de conversación daña nuestra auto-estima. Ud. tendrá que arrepentirse por lo que está sucediendo por hablarnos tan negativo.
Amigos, todo lo que sé es que estamos sufriendo las mismas consecuencias que la gente que no profesa a Cristo. La promesa es que si obedeciéramos al Señor, no sufriríamos como el mundo sufre. Y como sí sufrimos, algo debemos estar haciendo mal.
Alguno podría decir: "Pero nosotros somos salvos por la fe, y Cristo lo ha hecho todo". Eso es cierto. Pero si somos salvos por fe y si Él ha hecho todo lo necesario, entonces díselo a los niños de hogares cristianos cuyas vidas han quedado marcadas por los padres que los trajeron al mundo, pero luego deciden ir a buscar una pareja que llenará sus necesidades y les traiga felicidad.
Oh, mis hermanas y hermanos. Presten oído a la Palabra de Dios en Isaías 55:6-7: "Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadlo en tanto que está cerca. Deje el impío su camino, y el hombre malo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, quien tendrá de él misericordia, y a nuestro Dios, que es amplio en perdonar".
Ud. Puede decir que el texto no es para nosotros, que no somos débiles ni injustos. Quizás sea así, pero yo sospecho profundamente que aunque pensemos que no somos débiles ni injustos, sin embargo hemos actuado débilmente y cometido injusticias.
Damas y hermanas, caballeros y hermanos, ¿qué haremos? Escucha las palabras de Jesús para nosotros, Apocalipsis 3:14-20: "Escribe el ángel de la iglesia de Laodicea: "Así dice el Amén, el Testigo Fiel y Verdadero, el origen de la creación de Dios; conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca". Tu dices: "Yo soy rico, estoy enriquecido, y nada necesito". Y no conoces que eres un cuitado y miserable, pobre, ciego y desnudo. Por lo tanto, te aconsejo que compres de mí: oro afinado en fuego, para que seas rico; vestidos blancos, para cubrir la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos y puedas ver. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso, y arrepiéntete. Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a su casa, y cenaré con él, y él conmigo".
Amigos, hay esperanza para nosotros. No hemos ido aún demasiado lejos. Jesús está a la puerta de nuestro corazón. Él promete que si se lo permitimos, las cosas serán diferentes. Dejar entrar a Jesús en nuestros corazones significa que debemos dejar entrar Su Palabra en nuestros corazones y vidas.
La voluntad de Dios es que no suframos ninguna de esas enfermedades. Es mi oración que le permitamos a ÉL, quien curó corazones y cuerpos mientras caminaba por la tierra 2000 años atrás, curar también nuestros corazones y cuerpos a través de Su Palabra.
A ÉL sea la gloria y el honor en la iglesia, ahora y por siempre, Amén.
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