Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 

¡Muéstrame!

por Richard O'Ffill

No fue una mera coincidencia de que yo presentara este sermón que lo había titulado: “¡Muéstrame!” (en ingles “Show Me”), en el estado de Missouri que tiene como su eslogan: “Show Me”. “¡Muéstrame!”, no es un mal lema para los que vivimos en estos últimos días antes del regreso de Jesús. Posiblemente, te estarás preguntando, ¿Pero, pastor O’Ffill, nosotros debemos de vivir por la fe y no por vista? ¿Cómo es que nos dice ahora que la manera que deberíamos vivir es “muéstrame”?

Para explicarles, yo no estoy tratando de decir que deberíamos de vivir de acuerdo a lo que vemos, escuchamos y sentimos, o en otras palabras, por nuestros cinco sentidos. Cuando yo menciono la palabra “muéstrame”, no quiero darle ese significado. Lo que deseo expresar es totalmente lo opuesto… de que el tiempo ha llegado en que debemos de rechazar lo que vemos, escuchamos y sentimos, y poner nuestra completa confianza en la Palabra de Dios.

En la Biblia, leemos la historia de lo que sucede cuando la gente elije a ignorar “un así dice Jehová” y deciden que la cultura popular haga dictado de lo que debe ser correcto o incorrecto. Hay una manera de expresar este pensamiento en nuestros días: “Hagan lo que sea políticamente correcto”. Yo supongo que usted lo puede expresar de otras maneras; “sigue la corriente”, “déjate llevar por la presión de tus compañeros”, o aun todavía “se contemporáneo”.

La Biblia también ofrece la historia de aquellos que han decidido rechazar el mundo y sus caminos de pecados, y estos no viven tan sólo de pan, pero de toda palabra que procede de la boca de Dios. Claro, Jesús fue el modelo para esta manera de ver el mundo. A través de las edades ha habido muchos otros que no han amado sus vidas hasta la muerte. Dije “no han amado sus vidas hasta la muerte” porque aquellos que siguen al mundo históricamente, no han hecho muy bien en la cultura de este mundo. Escuchen: “Otros experimentaron vituperios y azotes, y a mas de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filos de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonios mediante la fe, no recibieron lo prometido…” (Hebreos 11:36-39).

Desde el tiempo en que este texto fue escrito, se ha estimado que por lo menos 50 millones de personas perdieron sus vidas durante la Edad Media. La razón; que rechazaron aceptar la cultura de su tiempo, la cual durante esos años fue dominada por el papado. Estos perdieron sus vidas por cosas insignificantes como el de insistir el de ser bautizados por inmersión, refutar el confesar sus pecados al sacerdote, o aun por tener en su posición una copia de las Sagradas Escrituras, lo cual estaba prohibido por el clero.

La mayoría de nosotros hemos tenido la oportunidad de gozar de la libertad de adoración. Posiblemente esta libertad ha sido demasiado buena. Algo que no nos cuesta nada, no vale nada.

Yo visite un lugar en el país del Perú, dónde diez mil seres humanos perdieron sus vidas hasta el año del 1810. Yo vi el salón donde se efectuaban las burlas (juicios). En uno de los cuartos hay una pequeña estatua de Jesús, la cual tiene una cabeza que se mueve. Cuando las autoridades preguntaban a la estatua de que si el acusado era culpable, alguien detrás de las cortinas donde se encontraba la estatua hacia mover la cabeza de la estatua hacia arriba y hacia abajo, significando que si.

Cuando la persona acusada era encontrada culpable por la estatua de Jesús, le llevaban a la parte baja del cuarto para ser torturados. Todo allí, permanece como en aquellos días. Allí se haya la garrota donde los ahogaban hasta morir. También se puede presenciar el lugar en donde sus pies les eran quemados. Existe un maquina de tortura, donde le ataban por las extremidades del cuerpo, y luego se las estiraban hasta desgarrarlos, y la fosa donde los arrojaban vivos sobre los cientos de cadáveres en estado de descomposición de los que anteriormente habían sido allí arrojados. Todavía se pueden ver huesos en esta fosa.

Algunos años atrás, yo me encontraba viajando por el país de Etiopia, y me encontré con algunos jóvenes adultos que habían estado dos años en la prisión, por la razón de que habían rechazado enseñar clases comunes en el día del sábado. Fueron torturados, colgados por las muñecas de sus manos, y cubiertos con una serie de insectos y de ratas, y todo esto porque ellos se acordaron del día del sábado para santificarlo. Y hablando acerca de honrar el día sábado, mientras aun me encontraba allí, estos jóvenes me contaron de un hombre joven el cual se le había otorgado una beca de estudio en Europa. No tenia que pagar por el boleto de viaje por avión a Europa. Pero este viaje tenia que realizarlo en el día del sábado. El se acordó de guardar el sábado para santificarlo y rechazo el viajar.

Sólo presente esta referencia de persecuciones por honrar el día sábado, debido a que en estos días, existe un movimiento en ciertos lugares, que claman ser guardadores del sábado pero rebajan el día sábado. Tú reconocerás el fenómeno. No suponen haber quitado el sábado; antes bien, lo mueven hacia el frente bajo la cubierta de “hacer bien” en sábado.

Cuando tú escuches a alguno que dice que debemos de hacer el bien en el día del sábado, pregúntale que quiere decir con hacer el bien. Si expresan que esto significa que debemos construir casas para el programa “Habitaciones para la Humanidad” (Habitat for Humanity), o el de cortar el césped de una ancianita en el día del sábado, entonces acuérdense de lo que le he dicho. No debemos de olvidar, de que a pesar de que Jesús dijo que estaba de acuerdo a la ley el hacer el bien en el día sábado, él mismo había indicado los parámetros para lo que era bueno hacer en el día sábado según esta redactado en el Antiguo Testamento. Yo me temo, que si esta corriente continua, la santidad del día del sábado se halla en riesgo entre aquellos que profesan el santificarlo.

¿Pero que tiene que ver todo esto con el tema de “Muéstrame”? Tan sólo esto; que aquellos que profesan ser el pueblo de Dios, siempre se han (y no hay excepción para la palabra “siempre”), apartado de la fe cuando han tratado de mezclarse con los elementos de la cultura local.

Como ustedes posiblemente se han dado cuenta, existen dos clases de culturas en este planeta. Una cultura que ha brotado para manifestar su cumplimiento a la Palabra de Dios, y la otra cultura, es la cultura que es nativa de este mundo secular y sus caminos de pecados. La mayoría compone la cultura dominante, la políticamente correcta, es la que tiene que ver con el mundo y sus caminos de pecados. De la otra cultura, la Biblia le llama “el camino que lleva a la vida eterna”, y la describe como angosta, y peor aun, dice que la mayoría no la puede conseguir.

Permíteme preguntarte  muéstrame por las Escrituras, cuando el pueblo de Dios en cualquier periodo de la historia, ha sido llamado por Dios para seguir la cultura de este mundo. Muéstrame por las Escrituras, cuando el pueblo de Dios en cualquier momento de la historia de este mundo, se le ha otorgado luz verde, para que trate de presentar el evangelio de acuerdo a los elementos de la cultura, o el de presentar el evangelio acomodándolo la cultura contemporánea.

Al contrario, las Escrituras nos declaran la historia de la lucha por la verdad en contra del error. Claro, también ofrece casos específicos, donde sin ningún margen para el errar, hubo atentados de mezclar la verdad con el error. En todo caso en que esto fue intentado, la verdad fue perdida de vista.

Yo he venido a la conclusión, que la verdad es mas vulnerable que el error. Yo usaba asombrarme de porque un templo hindú podía construirse en un país cristiano, y todavía permanecer cien por ciento hindú, o una mezquita musulmana, o un templo budista puede construirse en este país, y permanecer manteniendo su integridad a sus doctrinas. Pero me hallaba perplejo de cómo era que una iglesia cristiana establecida en un país no cristiano, podía ser tan fácilmente contaminada por medio de las ideologías de las culturas locales. Pero finalmente he logrado comprender porque razón esto acontece. Esto acontece porque la verdad es pura y el error impuro. Esto significa que lo que es impuro no puede contaminarse, debido a que ya esta contaminado. Mientras que la verdad, que es pura, es vulnerable a la contaminación.

Así que tenemos, que cuando la verdad y el error se mezclan, el error sale ganando. Es así, debido a que la verdad no puede unirse o mezclarse con el error y mantener su pureza. Escuchen este texto encontrado en 2 Corintios 6:14: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y que comunión la luz con las tinieblas?”. Y en Efesios 5:11 nos declara: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas…”.

También puede haber cierta verdad en el error. Cuando la verdad se mezcla con el error, llega a ser su propio enemigo, porque tiende a darle cierta credibilidad a lo que esta errado.

Yo temo que hemos estado cometiendo una equivocación de vida a muerte, cuando llegamos a la conclusión de que de alguna manera, nuestra cultura no tiene nada que ver con lo que es verdadero o erróneo, lo que es luz y oscuridad, lo que es bueno y lo que es malo. Levantémonos antes de que sea demasiado tarde, y entendamos, que nuestra cultura es en realidad el camino en donde la verdad y el error, la luz y la oscuridad, así como lo que es bueno y malo se obran en la vida de las personas.

Hitler escribió las letras del Mein Kampf y en la segunda guerra mundial fue usado. Los escritos del comunista Mao fueron usados en el proceso de la muerte de por lo menos 50 millones de personas. No, la cultura nunca es neutral. O es pura o impura, correcta o incorrecta, buena o mala. Parece ser que nos hemos olvidado de lo que fue escrito en el libro de Eclesiastés 12:14: “Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o mala”. Nuestra cultura es la manera en que nosotros vivimos, y el texto leído es claro que en todo lo que hagamos esta sujeto al juicio del Todopoderoso.

En nuestros días existe una mentalidad que declara, que los cristianos han sido culpables de predicar nuestra cultura y no el evangelio. Se ha expresado, que cuando nosotros vamos a otros países, llevamos nuestra cultura y la imponemos sobre las demás personas, como si fuera el evangelio. Yo no sé si alguno de ustedes ha tenido la ocasión de vivir en otros países extranjeros. Yo he vivido en el sur de Asia, y en Sur América, y he viajado en la mayoría de las culturas con la excepción de las islas del Pacifico del Sur. La impresión es, de que cuando los misioneros han encontrado a un pueblo el cual viven desnudos y en cavernas, simplemente le han predicado el evangelio a estos. Si han aceptado el evangelio o no, ellos pueden continuar viviendo desnudos en las cavernas.

Hablando de desnudez, pareciera que nos hayamos olvidado de que el primer resultado del pecado fue, que la raza humana vino a estar desnuda y la primera obra de restauración realizada por Dios mismo fue, el de hacerle vestiduras. (Han notado ustedes, ¿que esta generación pareciera estar determinada a tratar de quitarse las ropas?)

Tú puedes llamar a toda la intención de los misioneros, como tú desees, pero yo no me siento mal de que el evangelio traiga también ideas acerca de la limpieza sanitaria, así como la purificación del agua para beber. Yo no me siento mal, que la predicación del evangelio, haya enseñado a muchos a leer. Tampoco me puedo sentir mal, de que el evangelio haya proscrito la practica suti en el país de la India, donde se espera que la mujer viuda se arroje así misma en la plataforma donde se halla el difunto esposo siendo quemado. Si alguien cree que esto es imponer nuestra cultura en otros, que así sea. Pero necesitamos entender de que hemos sido privilegiados hasta recientemente, el de vivir en la cultura Judea-cristiana. Y no debe de parecer irrazonable, el de esperar que el modo de vivir que el misionero cristiano ha traído, ha de rozar con la cultura local, incluyendo la manera de vivir en la suciedad y en la inmoralidad, si ese fuera el caso.

Yo estaba visitando en el lugar que el misionero Fernando Stahl comenzó su primera misión, en el Altiplano del país de Bolivia. Ahí, el gobierno le erigió una estatua a su honor. Esto, debido a que su obra entre la gente local resulto en significadas reformas de las tierras. Yo no estoy sugiriendo un evangelio de liberación en estas áreas. (Yo también he realizado, que hay perversión del evangelio, en lo cual hacen totalmente lo opuesto).

Claro esta, hay algunos que insisten, en que los misioneros cristianos, imponen su cultura cuando gentes que antes se sentaba en el suelo, ahora se sientan en sillas. Verdaderamente, yo no puede entenderlo. Yo he estado en iglesias en el sur de Asia, donde la gente continua sentándose en el suelo—las mujeres en un lado, y los hombres en el otro lado y los zapatos en la puerta. El cristianismo no les ha quitado esas prácticas. Si visitas el hogar de estas personas, que no importa se sientan en una silla o en el suelo, realmente no tiene que ver tanto con la cultura como con sus bolsillos.

Si se acepta la realidad, la mayor parte en como vivimos tiene que ver con cuanto dinero nosotros tenemos. Yo he venido a esta conclusión, cuando he vivido y he viajado en países extranjeros, si yo tengo el poco de dinero como la mayoría en el mundo tiene, probablemente yo viviría de la misma manera que ellos viven. La gente que cabalga en burros y viven en casas cubiertas de hierba, tienden a progresar cuando se les hace posible; de bicicletas a motocicletas, y de casas hechas de hierba a casas de ladrillos. Alguien puede llamar a esto cultura occidental si así le gusta, pero yo no pienso que es necesariamente así.

Cuando hablamos de la cultura, hablamos también de las comidas. Yo estoy seguro que tu bien sabes que no hay comida tan buena como la de nuestras madres. Existen culturas, que comen con sus dedos, mientras que otras comen con los palillos. Todavía hay otras culturas que usan el pan para agarrar la comida y comerla. Y existe el grupo que usa cucharas y tenedores. Todas estas son diferencias de culturas.

No importa el método en que tu cultura come, hay principios de comer que el evangelio trae a todas las culturas. Una es, en la cual el evangelio enseña algunos principios de higiene y salud, y la otra es que el evangelio enseña lo que es saludable para comer, y lo que no es saludable para comer. El comer sangre esta prohibido en las Escrituras, y claro esta, esto ha de impactar a la costumbre de los Masi, que cortan la garganta de sus vacas y se beben una mezcla de la sangre y la leche.

Yo no creo que estemos obligando a aceptar nuestra cultura occidental en los Masi en el este de África, por remover ese hábito cultural que ellos practican. Es simplemente el de traerle la Palabra de Dios, y cuando esto sucede, la cultura que fue antes de conocer a Jesús desaparecerá.

En ciertas partes del mundo las mujeres están desnudas desde la cintura hacia arriba. El evangelio cambia esto. También existen culturas en las cuales una de las tribus asalta a otra tribu y les roban sus mujeres. El evangelio cambia esta costumbre.

Necesitamos estar consientes de que el pecado es una cultura. Ahí tenemos a la Mafia; una sub-cultura. También los chulos (pimp) y las prostitutas; son una sub-culturas, para no decir del mundo de los que trafican con drogas. Estos son culturas o sub-culturas, porque la cultura es la manera en que vivimos. Nuestros hogares son pequeñas culturas. Cada familia tiene su propia cultura única, su propia manera de vivir y de hacer sus cosas. Lo que es permitido en la familia y lo que es prohibido es una cultura.

Repito, la cultura de las gentes, es la manera en que ellos viven, y la manera en que ellos viven es esencialmente la manera de ver el mundo. La religión de una comunidad con sus familias es esencialmente la base en la cual su cultura es construida Tu puedes preguntarte, ¿Y qué acerca de una comunidad y sus familias que no tienen religión? No hay tal cosa, porque aun una sociedad de ateos, tiene sus dogmas o sistema de valores que es en efecto, su manera de practicar los reglamentos básicos para el comportamiento humano, lo cual en cambio viene a ser su religión. La religión es, después de todo, simplemente la suma de lo que una persona o sociedad mas valora.

Yo me puedo quedar perplejo de que alguien pueda decir, de que podemos predicar el evangelio sin tener que predicar nuestra cultura, porque nada habrá de impactar la cultura como lo hará el evangelio. Lo contrario de eso es también cierto— de que el evangelio puede ser destruido por la cultura. Debido a esto es que podemos apreciar la situación, cuando entendemos que hemos nacido y que existimos dentro de una gran controversia— una controversia que en su núcleo es una guerra entre Cristo y Satanás. Esta guerra se centra en nosotros, como una lucha entre las ideologías y fuerzas del bien y del mal, lo que es correcto e incorrecto, lo sagrado y lo profano, lo puro en contra de lo impuro, lo moral de lo inmoral.

Alguien puede expresar, “Pero eso es tan sólo la manera de usted verlo. Lo que es esencialmente correcto e incorrecto es una cuestión de la opinión personal”. Yo puedo ver como una persona pueda decir eso, especialmente si fue la primera persona en existir. Pero ese no es el caso. No somos la primera familia o sociedad de familias en existencia. La raza humana ha estado de pie y en existencia mucho antes de que la cigüeña nos trajera.

Puesto que nosotros hemos llegado a la escena recientemente, no debemos de ser tan arrogantes en asumir que la historia ha comenzado el día en que nosotros nacimos, o de que hemos inventado de la nada nuestras vidas, tales y como la conocemos. Las Escrituras nos dicen que no hay nada nuevo debajo del sol. Nosotros actualmente no creamos; sólo existe un Creador. Nosotros tenemos el poder de modificar aquello que existe, y esto es porque cuando Dios creo al hombre y a la mujer, él les dio dominio— eso significa la habilidad de manejar y modificar lo que ha sido creado.

Pero necesitamos entender que la tierra ya estaba aquí antes de que nosotros naciéramos, y debemos de reconocer que no creamos tanto como lo que descubrimos; no estamos creando la historia pero la estamos repetiendo. El hombre sabio ha escrito, que no existe nada nuevo debajo del sol.

Puesto que el mundo estuvo aquí antes de que naciéramos, no tenemos la opción de decidir quienes van a hacer los capitanes de los equipos. Aun esto, fue decidido antes de que naciéramos. Tenemos pues que decidir, de que lado vamos a estar. Puesto de que este juego se ha estado jugando antes de que nosotros llegáramos a este mundo, no somos nosotros los que decidamos cuales han de ser los reglamentos del juego.

Aunque nos parezca extraño, de que no elegimos quienes serian los capitanes o de crear los reglamentos de este juego, tenemos la oportunidad de cómo lo vamos ha jugar. Claro, hay un Juez quien decide cuando el juego termina y si estamos jugando por las reglas o no. Este juego de la vida, definitivamente tiene penalidades. Puesto que las penalidades no pueden ser ejercitadas todas a la vez, el juego pareciera ser uno en que podemos jugarlo como quisiéramos, siempre y cuando la mayoría de los otros jugadores lo permitan.

Es sorprendente de que en nuestra presente cultura pareciera perfectamente aceptable el jugar el juego de la vida de cualquier manera la mayoría lo permita, excepto a la manera de Dios. Yo tengo un amigo que recientemente fue sanado del vicio del alcohol y la drogadicción. Yo se que cuando digo “sanado del vicio del alcohol y la drogadicción”, alguno podrá declarar de que “una vez alcohólico, siempre será alcohólico”. Si esto es cierto, entonces yo supongo que tenemos que llamar a cada uno mentiroso, porque yo sospecho que muchos de nosotros somos culpables de haber dicho una mentira en algún momento.

Yo no se porque razón, una persona que ha sido alcohólica, pero que ahora ha dejado de beber, deba de introducirse asimismo como un alcohólico o como uno que ha sido rehabilitado. Aquellos que hemos dicho una mentira en algún momento u otro de nuestras vidas, no se requiere que nos introduzcamos como mentirosos rehabilitados. Una persona que no este viviendo un estilo de vida homosexual, no debe bajo ninguna manera contarse parte de aquellos que lo practican.

De todas maneras, mi amigo que le permitió a Cristo libertarle, me estaba diciendo que el se sorprende cuando va a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, que ninguno desee escuchar lo que Jesús ha hecho con su vida. Ustedes probablemente han escuchado que en los doce pasaos del programa, la vida de uno esta fuera de control y que tan sólo un poder mayor puede libertarlos de insanidad, es donde todo comienza. El único problema es que ese gran poder es un poder ilimitado (à la Carte). Tú puedes tener tu gran poder y ese poder ser cualquier cosa— una cabeza de repollo, si así lo deseas. Mi amigo me dijo, que se sorprende como aquellos que vienen a las reuniones no les importa que el hable de su gran poder a menos de que sea Jesús.

Mi amigo también me dijo, que él está confundido porque muchos de los que han atendido por 10 años o más las reuniones, dicen que si no venían a una de las reuniones había una gran probabilidad de que volverían a beber de nuevo. Habiendo escuchado esto, yo llegue a la conclusión que el asignar a Buda o a la cabeza de repollo como su gran poder, podía ayudarle a una persona a resistir la adición, pero tan sólo Jesús como nuestro Gran Poder de lo alto puede hacernos libres.

Pueden ver, cuando Jesús estuvo en esta tierra y sanó a las gentes, El no les envió con recetas, vendajes o tablillas. El los hacia libres. Nuestro Jesús es un Señor que todo lo hace completo, pero El es opuesto a la cultura. Si tú tienes un problema de adición y también enredándote con la esposa de algún otro, El no simplemente tratara la adicción. El insistirá en tratar todos los problemas. Créalo o no, el evangelio de Jesús no nos deja con la practica del pecado, sino que la cura.

Nuestra cultura es la manera en que nosotros vivimos. Estamos viviendo en una cultura que en su totalidad está en rebelión en contra de la cultura de Dios. No hay ningún medio posible en la cual la cultura prevaleciente de este mundo y la cultura que es representada por el evangelio de Jesucristo puedan armonizar. A menos que nos olvidemos, el reino de los cielos no esta basado en los fundamentos de los reinos de este mundo y sus respectivas maneras de vida, pero en sus cenizas. Pude verse un poco dramático, pero sin embargo es verdad.

Hemos nacido en un juego que ya estaba jugándose en su ultima entrada, y aquellos que estén jugando de acuerdo a las reglas del Todopoderoso habrán de ser los ganadores. No debemos de pensar que lo que Dios permite es su voluntad para nuestras vidas. Esto puede sonar extraño, porque nos gusta expresar que Dios está en control. Debemos de entender de que a pesar de que él está en control de la embarcación, lo que este sucediendo adentro de la embarcación, puede ser que no tenga que ver con su voluntad; y el hecho que al parecer él no este haciendo nada, no debe de interpretarse como si lo que esta aconteciendo es parte de su plan. No fue el plan de Dios de que Lucifer se rebelara o de que el hombre cayera. Es seguro decir que lo que él permita en tu vida y en mi vida no es necesariamente su voluntad.

Haremos un gran error si no estamos claros en esto. Cuando leemos en el Antiguo Testamento acerca de los juicios de Dios, da la impresión que cuando alguien desobedecía a Dios era fulminado por un rayo. Entonces, al no ser fulminados por un rayo quiere decir que estamos haciendo la voluntad de Dios. Pareciera que olvidáramos que las Escrituras son historias que nos presentan lo ocurrido en el periodo de cuatro mil años. Juicios espectaculares, así como milagros espectaculares fueron muy pocos y a distancia de tiempos. Pero cuando leemos la Biblia, tenemos la idea de que cada vez de que alguien ofendía a Dios, algo pasaba inmediatamente, o cuando Jesús, y después los discípulos, estaban aquí, cualquiera que tuviera enfermo era sanado milagrosamente.

No siendo este el caso, haríamos el error en nuestras vidas de que lo que esta pasando en la iglesia de alguna manera esta correcto porque Dios no nos quita la vida o la tierra no se abre para devorarnos. Y al comenzar con el siglo veintiuno, debemos de entender que la iglesia no debe de ser una subcultura de las grandes culturas pero una en oposición a las culturas, o podemos decir una cultura alterna. Infortunadamente, la iglesia, en vez de estar en oposición de la cultura, ha venido a ser una subcultura de las grandes culturas.

Nuestra cultura es un reflejo de nuestro sistema de valores. Nuestros hogares, nuestras vestimentas, nuestras dietas, nuestros entretenimientos, nuestras conversaciones, son todas demostraciones de nuestro sistema de valores. Una persona que tenga por lo menos cincuenta años puede ver, de que en las dos generaciones pasadas ha habido un dramático cambio en el sistema de valores en este país. En el pasado tuvimos un sistema de valores basado en el sistema Judea-cristiana. Infortunadamente en el presente, es menos y menos el caso. La iglesia que debería de tener la Palabra de Dios como su fundamento de fe, ha abandonado mayormente las Escrituras a favor de un acercamiento democrático, en la cual sus miembros forman una confederación independiente que se manifiesta a si misma como “vive y deja vivir”.

En la sociedad en general, esta clase de cultura no es hipocresía, porque la sociedad puede formar sus propias reglas, que casi siempre son las leyes de la jungla. Aun en la iglesia existen ciertos conflictos severos, debido a que la iglesia clama tener una unidad con Dios. Teóricamente, la iglesia debería de ser el lugar donde el hombre va ha adorar a Dios y aprender a practicar su voluntad para su diario vivir. Pero en la práctica, la iglesia ha venido a ser como la cultura que la rodea. Puede no parecerse al mundo, en la cual la regla es: “yo me rasco la espalda y tu te rasca la tuya”, pero la iglesia pareciera expresar “ahora tu me rasca mi espalda, y si tu me haces sentir bien, yo te rasco la tuya si tengo tiempo”.

Es posible que lo hayas escuchado de otra manera, “Yo deseo una iglesia que llene mis necesidades”. No es sorpresa de que nos sintamos de esta manera, porque este sentir es un reflejo de la sociedad en que vivimos. El énfasis de la sociedad en el nuevo milenio no es exactamente nuevo. La naturaleza humana ha sido siempre egoísta, pero esta sociedad ha cargado al egoísmo a una conclusión lógica, en donde ha creado el egoísmo como algo legitimo. Se puede decir que el egoísmo es una institución. En estos días una persona que es egoísta es relevante y esta en estilo. La persona que piense en términos de “yo, mi ser, mi, nuestro y nosotros” es una persona con mente abierta. Pero una persona que use la Palabra de Dios como su norma, busca primero el reino de Dios y su justicia, y vive buscando el bien de otros, casi siempre es vista como una persona legalista, que le gusta juzgar y un fariseo.

¿Se puede presentar por la Palabra de Dios, que la iglesia se supone que sea un lugar donde los miembros asisten para llenar sus necesidades? ¿Pero, qué acerca el hecho de que Jesús suplió las necesidades de las gentes? Sí, él sano a los enfermos, ¿pero hizo a alguno rico o famoso?

Una vez una persona vino a Jesús y le pregunto que le ayudara a resolver un problema de herencia. Jesús le dijo que buscara en algún otro lugar para esa clase de ayuda. Si vamos a usar a Jesús como un modelo de cómo suplir las necesidades, debemos de ser honestos y establecer que necesidades son legítimas y cuales no.

El llamado que prepara a un pueblo para la venida de Jesús no puede ser un llamado de mezclarse con la cultura contemporánea, pero un llamado a salir de ella, separarse. Los problemas que nos acontecen como cristianos en nuestra cultura contemporánea no tienen que ver de si nos quitamos el sombrero cuando entramos al templo o no. Tampoco son los problemas de la cultura que enfrentamos como cristianos concerniente a si adoramos con los zapatos puestos o lo dejamos en la puerta. Los problemas son más profundos y basados en principios eternos.

La situación en la cual nos encontramos no es en que estamos haciendo historia, más bien en verdad, la estamos repitiendo. El aspecto que hace esto tan crítico es, de que muchos que profesan el cristianismo, que en el pasado vivieron vidas consistentes con las metas y principios del evangelio, ahora se sienten bastantes seguros acerca de si mismos de poder traer su estilo de vida del mundo a la iglesia.

Esto puede ser un resultado natural. El vivir un estilo de vida durante la semana y venir a la iglesia como alguien diferente es hipocresía. Pero, el venir delante de la presencia de Dios con el pretexto de adorarle con sacrificios manchados y fuego extraño es aun peor. No necesitamos a un profeta para que nos diga que va ha acontecer si continuamos haciéndolo a nuestra manera. Un niño de tercer grado que ha aprendido a leer la historia de Caín y que ha decidido servir a Dios de acuerdo a la norma de su propia cultura, puede decirte el punto a donde hemos llegado y cual será los resultados.

Los problemas que se nos confrontan en la presentación del evangelio al mundo del siglo veintiuno, no es si debemos de comer o no con los palillos o con nuestros dedos, o con cuchara y tenedor. El evangelio de Jesucristo para esta generación tiene que ver con Filipenses 4:8, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo los justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Los problemas que nos confrontan están marcados en Éxodo 20:2-17:

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saque de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esta arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinaras a ellas, ni las honraras, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres, sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

No tomaras el nombre de tu Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajaras, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en el obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que esta dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposo en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santifico.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

No mataras.

No cometerás adulterio.

No hurtaras.

No hablaras contra tu prójimo falso testimonio.

No codiciaras la casa de tu prójimo, no codiciaras la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.”

Cada persona en cada cultura sabe si esta o no dando el cambio monetario correcto, o si esta pecando con la mujer ajena. La idea de que la cultura es rey, o de que la cultura esta por encima o aparte de lo que es bueno y malo, correcto o incorrecto, es una idea errónea. Dios traerá toda obra a juicio. Cada aspecto de nuestras vidas es para su gloria o no lo es.

El llamado para los seres de cada nación y de cada lengua con todas sus culturas caídas es: Salid de ellas, mi pueblo, no améis el mundo ni las cosas que están en el mundo, porque de continuar y de persistir en amar el mundo, el amor del Padre se apartara y finalmente te convertirás en enemigo de Dios.

El llamado a aquellos de Latinoamérica, de Asia, de África, de Europa y Norte América es el mismo, y lo encontramos en Colosenses 3:2: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”

Nuestro atentado de traer la cultura del mundo a nuestras vidas y a nuestro servicio de adoración va ha tener consecuencias eternas. Si quieres saber lo que ha de acontecer si persistimos, lee el Antiguo Testamento. La continua apostasía de la nación de Israel y finalmente la división de las diez tribus, es un resultado directo de sus intentos de tratar de contemporizar su fe religiosa y de hacerla relevante.

La historia la cual es llamada la Edad Oscura, es la historia de lo que sucede cuando el evangelio y la cultura popular se mezclan. El sistema del papado fue después de todo, la continuación del pagano imperio Romano. En otras palabras, cuando la iglesia primitiva contemporizo el evangelio y lo mezclo con la cultura de entonces, el resultado fue la Edad Oscura.

Se ha querido inferir que la cultura en que vivimos está sobre el juicio del Dios Todopoderoso. Yo no soy del estado de Missouri, pero me gusta la gente de Missouri, yo digo “preséntame”. Preséntame por la Palabra de Dios de que podemos vivir como creemos o de adorar como pensamos o como lo dicte la cultura. Preséntame. De lo contrario, la cultura no es la prueba de lo que es correcto o incorrecto. La Palabra de Dios es la prueba. Es una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro sendero mientras la oscuridad cubre la tierra y densa oscuridad cubre a las personas.

Amigos, hemos venido al tiempo en el cual debemos de poner toda nuestra confianza y seguridad en un “Así, dice Jehová”. En 2 Timoteo 3:16 leemos: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Esto significa que la Palabra de Dios debe de ser la regla de medida por la cual la cultura debe de medirse, y debemos de resistir de probar la Palabra de Dios por lo que la cultura diga.

Existe un fenómeno que hace dificultoso el aceptar la autoridad de las Escrituras en el contexto de la vida moderna, particularmente en este país, y es que vivimos en un gobierno republicano que más y más va tomando las características de una democracia pura. En la forma de gobierno republicano, el pueblo elije los líderes quienes a la vez establecen las leyes y son responsable de administrarlas. En la antigua Grecia, el mismo pueblo administraba al gobierno. No era tanto una regla para defender la ley, sino una regla para defender al pueblo.

Nos hemos enorgullecidos por mucho tiempo que somos un pueblo de ley. Esta ley, aunque también se puede cambiar, no fue sujeta para ser cambiada como se quisiera. A pesar de que todavía estamos siendo gobernados por unos reglamentos de leyes, hay dos cosas que están impactando a nuestro gobierno. Una es que ahora se pasa mas tiempo debatiendo el proceder de la ley que la ley misma, y al mismo tiempo interpretamos la ley de acuerdo al término de “políticamente correcto”. La gran cantidad de encuestas del público, están influenciando sobre el gobierno como ya lo hemos visto. Por medio de ir directamente al pueblo para que nos gobierne, nos encontraremos un día no como una nación de la ley pero al capricho del pueblo.

Esto yo lo menciono porque esta misma mentalidad ha venido a apoderarse de nuestra vida religiosa. Hubo un tiempo en que la Biblia fue nuestra regla, nuestra ley. Esos tiempos han estado cambiando. Más y más vemos la Biblia como algo que debe de ser interpretado y re-interpretado a la luz del tiempo en que vivimos y de la cultura. Hubo un tiempo en que las Escrituras eran vista como lo que transcendía al tiempo y era para todos los tiempos. Se veía como una aplicación a todas las culturas de todos los tiempos. Pero parece que para una creciente numero de personas, ya no es el caso. Cuando en otros tiempos probábamos a la cultura por la Palabra, ahora encontramos que hay aquellos que prueban a la Palabra por la cultura.

Se esta hablando de llamar en la convención de la Constitución de los Estados Unidos en la cual la Constitución de nuestro país pueda ser abierta y sujeta a cambio. El de hacer esto en la orden del día de una cultura políticamente acusada de nuestros tiempos habrá de resultar en extirpar el documento que ha sido único en la historia de nuestro planeta.

Dios en su gracia nos ha dado su Palabra. El no tenia ningún otro propósito en hacerlo así, sino el de salvarnos. Su reino no esta en riesgo, ya que El es el Gran Yo Soy y su reino son de eternidad a eternidad. Su Palabra debía de ser lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Debía de ser el faro que nos guiara a través de las tormentas que se levantarían en los últimos tiempos. ¿Pero ahora qué? Ha sido atacado por muchos de aquellos que fue el propósito salvar.

Yo visite un paciente en el hospital un día, que había tenido un paro cardiaco y se le estaba administrando oxigeno y tubo de alimentación en su nariz. La enferma se vio en necesidad de atarles sus manos, de otra manera él trataría de quitarse los tubos que le habían sido puestos para preservar su vida.

Y Dios nos ha dado su Palabra para preservar nuestras vidas, pero que increíble, tratamos de romper el tubo, que es la única razón que nos puede salvar. Es como si de alguna manera hemos llegado a la conclusión de que todos los caminos nos llevan al cielo y tan sólo tenemos que estar de acuerdo que todos están correctos. Quienquiera que diga que debemos de seguir la Biblia en sus escritos está en un error; más bien, si seguimos la Biblia, debe de ser interpretada a la luz de las normas de la cultura en que estamos viviendo. Es así de ridículo.

Debemos de recordarnos que Sodoma y Gomorra fueron ciudades que se aferraron a sus culturas. Si persistimos en vivir sin considerar la Palabra de Dios, nos vamos a encontrar con la justicia de nuestro Dios de santidad. Quizás no nos guste escuchar acerca de esto o ni siquiera pensarlo, pero el diluvio y la destrucción de las ciudades de la planicie son claros ejemplos que la misericordia y la paciencia de Dios hacia los pecadores no es sin limites.

Escuchemos lo siguientes textos, primero de 2Pedro 2:4-6:

“Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condeno por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impiamente”

Y luego,

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasaran con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ellas hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”. (2Pedro 3:10-14)

La referencia acerca de la tierra y sus obras es acerca de la cultura. La referencia a andar en santa y piadosa manera de vivir, también es con relación a la cultura. No mis amigos la cultura no es sin moral. O es de acuerdo a la voluntad de Dios o no lo es. Las Escrituras son claras de que Dios ha de traer toda obra a juicio y toda cosa secreta. No te equivoques… al final ha de ser la Palabra de Dios que habrá de juzgar a la cultura y no como muchos suponen que ha de ser lo contrario. No mires en estos momentos, pero tu cultura se esta presentando.

 
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