Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 
En Busca del Espíritu Santo
por Richard O'Ffill

"Empero os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os lo enviaré." Juan 16:7

Durante los últimos 30 años se ha levantado un gran interés por las cosas relacionadas con el Espíritu Santo. Claro, han habido iglesias que llamamos pentecostales que más o menos han tenido al Espíritu Santo como el tema central de sus doctrinas desde sus comienzos. Recuerdo que cuando yo era niño y escuchábamos de las iglesias 'pentecostales' inmediatamente pensábamos en extremas manifestaciones físicas tales como hablar en lenguas extrañas o acostados en el piso dando patadas. Los pentecostales dicen que las manifestaciones físicas significan que uno tiene el Espíritu Santo.

Por generaciones las manifestaciones físicas han estado asociadas al término "derramamiento del Espíritu Santo." Estas manifestaciones eran comunes durante los primeros años de su ministerio, la gente que lo estaba escuchando a veces gritaban, caían en convulsiones, otros veían visiones y algunos hasta llegaban a entrar en trances. Inclusive en el comienzo, algunos fundadores de nuestra iglesia, en algunas ocasiones exhibieron a lo que se refirieron como 'experiencias,' que incluía algunos tipos de manifestaciones físicas como hablar en lenguas, sanamientos y el caer al piso inconscientes.

En nuestros días, lo que lucía ser un extraño fenómeno de los pentecostales ha tomado una nueva perspectiva. Ahora la palabra que se usa es carismático y el énfasis hacia el Espíritu Santo ya no es exclusivo de algunos fanáticos histéricos. Las aclamadas experiencias del Espíritu Santo ahora se manifiestan en casi todas las denominaciones desde católicos hasta las iglesias protestantes. Mientras tanto las iglesias pentecostales que se reunían en viejos edificios en la esquina, se han convertido en edificios de millones de dólares con miles de asientos y el típico predicador sudado, sin mucha educación, ahora ha sido reemplazado por un renombrado predicador quien predica a millones de personas todos los domingos en las emisoras exclusivas de televisión.

¿Qué significado tiene esto para nosotros como Adventistas del Séptimo Día? Es que ahora en nuestro medio se ha despertado un nuevo interés en lo relacionado con el Espíritu Santo. Y nosotros estamos estudiando y conversando acerca de cómo recibir el Espíritu Santo. Yo estoy de acuerdo. Creo firmemente que ya es el tiempo de que nosotros como individuos y como iglesia volvamos a estudiar el asunto del Espíritu Santo. Pero hermanos, como resultado de mi estudio, no acepto la definición del Espíritu Santo de los carismáticos, tampoco el criterio que ellos usan para decir quien tiene el Espíritu Santo y quien no lo tiene. Simplemente no puedo concebir que un Dios Santo, un Dios de majestad y orden está enviando el Espíritu Santo para que hablemos jerigonza o caigamos al piso inconscientes o saltemos para arriba y para abajo.

No puedo creer que un Dios Santo nos dirija hacia la inconsciencia sino más bien hacia un mayor sentido de conciencia. No puedo creer que uno reciba el Espíritu Santo por el hecho de gritar o aplaudir o reirse. Creo que lo recibimos por oración ferviente. Dios no está en el viento aunque es el Dios del viento; no esta en el fuego aunque es el Dios del fuego, pero todavía está en el suave susurro. Creo que tenemos que ser un poco más precisos cuando hablamos del Espíritu Santo. Debemos tener cuidado al identificar algo con el Espíritu Santo. A veces decimos: "he sentido el Espíritu Santo" o "tal persona tiene el poder del Espíritu Santo" o "el Espíritu Santo estaba presente."

Es posible hermanos que lo que ponemos a la cuenta del Espíritu Santo pueda ser solamente un sentir humano o puras emociones humanas o en otras ocasiones manifestaciones de otros espíritus. Aún cuando leemos de las experiencias de los fundadores de nuestra iglesia; donde a veces caían al piso inconscientes o en ciertas ocasiones hablaban en idiomas extraños, debemos tener cuidado. Es interesante notar que a medida que los fundadores de la iglesia iban recibiendo más y más luz de la Palabra de Dios, y entraron a guardar los mandamientos, las manifestaciones físicas desaparecieron.

Debemos tener presente que Dios eligió como fundadores de nuestra iglesia a un grupo de carismáticos que comían puerco y guardaban el domingo como el día de reposo. Gente común como eran en el principio los doce discípulos. Una vez, un grupo de los fundadores de nuestra iglesia estaban orando juntos acerca del problema de cuándo comienzan las horas del sábado. La mayoría, incluyendo los esposos White, estaban comenzando el sábado a las seis de la tarde los viernes. Algunos pensaban que la Biblia enseña que el sábado empieza a la puesta del sol. Así que no estaban de acuerdo todavía y por esto oraban para que Dios les diese sabiduría e indicase su voluntad.

Mientras oraban, uno de ellos empezó a hablar en lenguas. Otra persona se puso a interpretar. Con el resultado que quedaban en esa ocasión con el entendimiento que Dios quería que guardaran el sábado a partir de las 6 de la tarde. La verdad, hermanos, es que aparentemente fueron puras emociones humanas manifestadas en esa ocasión. Porque jamás el Espíritu Santo nos va a enseñar que el sábado comienza a partir de las 6 de la tarde.

El problema que yo veo, es nuestra tendencia a relacionar manifestaciones físicas con el Espíritu Santo. No estoy diciendo que el Espíritu Santo no traiga cambios físicos, pero debemos tener mucha precaución en este sentido. Inclusive cuando hablamos de pentecostés tendemos a enfatizar los aspectos físicos; como el viento, el fuego, la casa moviéndose y Pedro hablando en lenguas. Permítanme preguntarles, ¿Cual fue el milagro más grande del día del pentecostés? Al pensar en el día del pentecostés ¿qué viene a nuestras mentes? ¿hablar en lenguas? ¿el viento? ¿las manifestaciones físicas extraordinarias? ¿que la casa se estremeció? ¿que habían llamas de fuego en las cabezas de los discípulos? o ¿acaso no fue el milagro que, este grupo que había estado tres años y medio peleando entre ellos sobre quien iba a ser el mayor y cuando las cosas se pusieron difíciles abandonaron y negaron a su Señor cuando más los necesitaba, ahora estos mismos estaban unidos bajo un mismo techo confesando sus pecados? ¿Cuál fue el verdadero milagro del pentecostés? ¿Fue acaso que cada persona escuchó el sermón de Pedro en su propio lenguaje? o ¿no creen que el verdadero milagro fue que 3,000 personas se arrepintieron y convirtieron en un día?

Y hablando de pentecostés. Aún entre los discípulos todavía existía algo de racismo, favoritismo, prejuicios y algo de confusión doctrinal. Por eso, realmente no quiero ni regresar al pentecostés; quiero que el Espíritu Santo esté en mi corazón y en el tuyo en un sentido aún más profundo que en el pentecostés. Quiero ir más allá del pentecostés. Ya han pasado 2000 años después de ese evento. El racismo, el favoritismo, la confusión doctrinal... ¡Estos no tienen lugar en el 2000! Es tiempo ya que le pidamos al Señor por una bendición especial que vaya más allá del pentecostés.

El Espíritu Santo y su trabajo en la vida cristiana es lo que mantiene precisamente la vida cristiana funcionando. Lo que significa el corazón y la sangre para el cuerpo humano, es el Espíritu Santo para la vida cristiana. El problema que hay es que aunque la verdad es simple, el error es complicado. El error ha enmohecido y corrompido la doctrina del Espíritu Santo. La mayoría de las personas están mercadeando con el Espíritu Santo y compartiéndolo con otros. Creo que están representándolo erróneamente y no tienen ni siquiera el verdadero Espíritu Santo.

Si es poder lo que quieres, estudia energía atómica. Si son milagros de sanación lo que deseas, estudia medicina moderna. Si quieres derribar gente al piso, estudia judo. Pero si es un corazón nuevo lo que tú quieres, si es a Cristo el Señor lo que tú quieres, si quieres poder para sobreponerte a esta naturaleza pecaminosa que hemos heredado y cultivado. Si es amor, paz y gozo. Si es dulzura, bondad, mansedumbre y auto control lo que tú quieres. ¡Entonces el Espíritu Santo es para ti!

Repito. Lo que el corazón y la sangre son para el cuerpo, es el Espíritu Santo para la vida espiritual. El Espíritu Santo es la fuente de vida espiritual. El tener el Espíritu Santo significa tener una mentalidad definida. Significa que buscaremos el reino de Dios y su justicia. Significa que buscaremos alcanzar una vida santa y a medida que el Espíritu Santo trabaje cada vez más y más en nosotros, vamos a detestar las cosas de este mundo. Como en las palabras del himno: "Las cosas mundanales lucen extrañamente obscuras a la luz de su gloria y su gracia."

El Espíritu Santo es el sello interno y la señal de que somos hijos de Dios. A la medida que permitimos que el Espíritu Santo haga su trabajo en lo más profundo de nuestras vidas, seremos fundamentalmente transformados. Quedaremos anclados en la verdad y nunca seremos estremecidos. Si tu vida espiritual es como un sube y baja, es por una sola razón, es porque no conoces las buenas nuevas de estar lleno del Espíritu Santo. Existe un problema al estudiar el Espíritu Santo y es que él no testifica de sí mismo, sino de Cristo. El tiende a ser transparente, es el Dios invisible.

Si me permiten, una persona que practica un culto al Espíritu Santo está fuera de foco, el Espíritu nunca te atraerá hacia sí mismo, sino que siempre te dirige hacia Cristo. Dios hizo al hombre para que fuera un templo vivo, donde el Espíritu Santo pudiera morar. Nuestros primeros padres fueron cubiertos con un vestido de luz. Parecido a la gloria de la "Shekinah". Cuando pecaron, el Espíritu Santo se tuvo que salir, comenzaron a morir. Todo el propósito de la encarnación de Cristo, fue que el plan original de que el Espíritu Santo pudiera reinar otra vez. Es decir que el Espíritu Santo no solo pudiera estar en derredor nuestro, o sea en nuestro medio sino en nosotros.

Cuando leemos: "Permite que esta mente sea también como la de Cristo," o "Cristo es la esperanza de gloria." Estamos hablando del gran misterio del Espíritu Santo de Cristo crucificado y resucitado que puede vivir en nosotros, ¡oh, maravilla de las maravillas! ¡oh, misterio de los misterios!

Resumen

  1. Muchos alegan tener el Espíritu Santo.
  2. No acepto el concepto del Espíritu Santo como lo presentan los carismáticos.
  3. Aunque la iglesia primitiva en el año 31 recibió el pentecostés, yo quiero ahora en el 2000 ir aún más allá del pentecostés.
  4. Aunque el estar lleno del Espíritu Santo es un misterio. Yo lo quiero.
  5. Yo creo que un Dios Santo nos traerá una vida santa a través del Espíritu Santo.
  6. La vida llena del Espíritu Santo no estará enfatizando al Espíritu, más bien estará siempre enfocada en Cristo.
Invitación
Oremos no solamente que el Espíritu Santo esté en nuestro medio, pero durante esta semana oremos para que, a su manera milagrosa, more en cada corazón aquí presente.
 
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