Preparando Gente Santa para encontrarse con un Dios Santo
 

 
La Oración Efectiva
por Richard O'Ffill

Usted no tiene que ser una persona religiosa en particular para orar. Siempre aparecen unos pocos aquí y allá que se burlan de la oración cuando todo anda bien, pero, aún las personas que no son espirituales, cuando están pasando por una situación realmente difícil, generalmente son sensibles a la oración, por lo menos mientras dura la crisis.

Todos nos mostramos interesados en oír historias acerca de respuestas a la oración. Estas experiencias refuerzan nuestra fe. Al escuchar alguna historia de la forma maravillosa como alguien sobrevivió mediante una oración contestada, o algún otro milagro inconfundible, nuestra fe en un Dios invisible es profundamente fortalecida. De vez en cuando todos pasamos por dificultades: problemas financieros, enfermedades de la familia o tal vez uno de esos momentos espantosos cuando vemos un vehículo venir directamente hacia nosotros y sabemos que, a menos que Dios haga un milagro, vamos a perder la vida. Por esa razón nos interesa escuchar acerca de respuestas específicas a la oración; porque sabemos que, tarde o temprano, vamos a necesitar que se haga también un milagro en nuestro favor.

¿Se han dado cuenta que la parte que más nos interesa de las oraciones contestadas tiene que ver con los aspectos materiales o físicos de nuestra vida? No quiero decir que lo material y físico no tenga importancia; pero es una lástima que nuestro interés tienda a ser mayor por lo material que por lo espiritual. De modo que, cuando oímos las historias de respuestas a la oración, subconscientemente tomamos notas para cuando nos llegue el tiempo de necesidad. Algunas personas de mucha oración a menudo mantienen un registro de oraciones contestadas. Sin embargo, esta clase de personas, por lo general, no mantienen un registro de oraciones no contestadas. Pero no importa. Nadie quiere escuchar acerca de oraciones de fracaso. Igual sucede en los asuntos de negocios. Nos cuentan como una persona ganó un millón de dolares en la bolsa de valores pero nadie le va a detallar los millones que se pierden en el mismo mercado. Tuve un vecino jubilado que servía como consultor financiero para negocios pequeños. El me contó que después de cinco años, cuatro de cada cinco nuevos negocios fracasan. Lamentablemente, en la práctica cuatro de cada cinco oraciones no resultan en milagros.

Creo que necesitamos seguir animándonos los unos a los otros con experiencias de oraciones contestadas, pero también necesitamos mantener las cosas en su perspectiva correcta debido a que, aparentemente, de todas las oraciones que se ofrecen cada día la mayoría no rinde los resultados esperados. Esto puede llegar a ser un problema porque la oración es dirigida a Dios y si, aparentemente, no nos está contestando eso podría afectar gravemente nuestra actitud personal hacia a Dios y hacia las cosas espirituales.

Cuando un avión se cae en pleno vuelo, las agencias correspondientes del gobierno no descansan hasta que hayan descubierto las causas que provocaron el accidente. Aunque hayan sido menos de cien las personas que murieron y aunque millones de pasajeros vuelan millones de millas sin tener un accidente, no importa. En la industria aérea un promedio de seguridad de 99% no es suficiente. Desgraciadamente nosotros no somos tan sensibles en cuanto a los detalles de nuestra vida espiritual. Una muerte espiritual es aún más grave que un accidente de avión o una enfermedad mortal. Jesús mismo hizo claro ese punto cuando dijo que no debemos temer a aquél que es capaz de matar el cuerpo, sino que deberíamos temer a aquél que es capaz de destruir tanto el cuerpo como el alma en el infierno.

Siendo que la oración es tan básica para la vida espiritual y con relación al concepto que uno tiene de Dios es imperativo que hagamos el esfuerzo necesario para que, individual y colectivamente, comprendamos el significado de lo que es una oración efectiva.

La oración es el cordón umbilical de la vida espiritual, y el punto donde Dios, a través del Espíritu Santo, se comunica con nosotros. Una persona que no tiene una comprensión creciente del significado de la oración y no tiene una experiencia de la oración dinámica, eventualmente se retirará del proceso de la salvación. Aunque la salvación sea un obsequio que Dios imparte libremente, la manera como nosotros la obtenemos es a través de la oración.

Aunque la humanidad ha orado desde el principio del mundo, no fue hasta que Dios mismo vino a vivir con nosotros aquí en este planeta que aprendimos realmente el significado de la oración efectiva y cómo orar de una manera práctica. Aunque Jesús vivió su vida en beneficio nuestro y su gracia nos fue imputada, hay algo que no puede hacer por nosotros: y es que, aunque él puede orar por nosotros, sus oraciones no sustituyen las nuestras.

La oración es la copa en que la gracia de Dios nos es servida, sin embargo cada uno tiene que traer su propia copa, porque la oración no solamente tiene que ver con la voluntad divina sino también con nuestra propia voluntad. La copa que trajimos a la oración es nuestra voluntad y cuando oramos pedimos que se haga conforme a la voluntad de Dios.

El Padre Nuestro
Jesús nos enseñó a orar y cuando nos dio el Padre Nuestro quiso darnos a entender el significado de la oración efectiva. En el mundo cristiano esta oración es la que las personas rezan cuando saben que necesitan orar, pero muchas veces no saben lo que dicen. He leído historias de barcos que están a punto de hundirse en el mar y la oración que ofrecieron los tripulantes en los últimos minutos de vida era: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hagase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." Muchas veces en momentos terribles, es la única oración que una persona recuerda o puede orar.

Aprendí el Padre Nuestro cuando era todavía un niño de tierna edad. La orábamos como familia, en conjunto. Debo confesar que como niño no comprendía el significado de las palabras. Nunca pensé realmente acerca de lo que orábamos. Imagino que alguna que otra vez debo haber preguntado a alguien sobre el significado de las palabras. Entendía algunas partes. Entendía la parte que dice "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores." Podía repetir la parte que dice "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal," Sin embargo, tengo que confesar que para mí no tenía mucho sentido el orar que Dios no nos meta en tentación. Pensaba que Satanás es quien nos tienta.

Al pasar de los años he llegado a creer que la parte más importante del Padre Nuestro se encuentra en las primeras líneas: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." Creo que estas palabras son profundas y forman la base de todo lo que es la oración. Si no comprendemos el significado de la primera parte de esta oración modelo, todas las palabra que vienen después no tienen significado.

Padre Nuestro que estás en el cielo
Las primeras palabras de esta oración nos dicen qué clase de relación tenemos nosotros con Dios y es que Él es nuestro Padre celestial. No estamos orando a uno que es semejante a nuestro padre aquí en la tierra, que en el peor de los casos pudiera haber sido inadecuado or irresponsable. No estamos orando a un padre a quien recordamos por ser capaz de abandonar a su familia o que fue un alcohólico o que abusó física o verbalmente a la familia.

Es terrible tener que hablar de esta manera pero, en la actualidad, mencionar la palabra "padre" puede resultar para muchas personas en diversas clases de emociones, algunas de ellas pueden ser muy negativas. Es increíble cómo el diablo ha tenido tanto éxito en corromper y desvalorizar tanto lo que es precioso y sagrado acerca de la familia humana. Él está empujando la raza humana hacia la ruina eterna. Debemos, por la gracia de Dios, tomar medidas para proteger a nuestras familias.

En el plan original de Dios las relaciones familiares debían ser un reflejo de la relación que debe existir con nuestro Padre Celestial. Cuando las relaciones familiares no son buenas, tienden a desfigurar y a afectar la relación que tenemos con Dios. Los problemas de la familia pueden traer como consecuencia que una persona tenga problemas con Dios. Si tengo problemas con mi padre terrenal es posible que me confunda en mi relación con mi Padre Celestial. Así que, desde el comienzo, cuando oramos deberíamos entender que no estamos hablando a una máquina, sino a uno con quien podemos relacionarnos y quien se relaciona con nosotros.

Las compañías más grandes automatizan sus sistemas de ventas por teléfono. Es común contestar a una llamada y encontrarse hablando con una máquina. La voz dice "gracias, que tenga un buen día" y cuando cortamos la llamada nos damos cuenta que acabamos de hablar con una computadora. Cuándo Jesús nos enseñó a orar efectivamente, quiso dejar bien en claro que no estamos hablando con una computadora o con alguien quien se aprovecha de nosotros. Al orar, Ud. y yo estamos hablando al Padre quien cada niño en su corazón quiere y desea tener y de hecho es nuestro Padre Celestial. Un padre quien nos entiende y quien sabe, verdaderamente, lo que será para nuestro provecho en todos los aspectos de nuestra vida.

Nuestro Padre Celestial es Santo

Nuestro Padre Celestial tiene atributos que ningún padre en este mundo tiene: uno de estos atributos es que Él es santo. Así pues oramos. "Santificado sea tu nombre." Cuando decimos estas palabras no estamos dándole una especie de cumplido, mas bien estamos reconociéndolo tal como Él es.

Necesitamos estudiar cada vez más el significado de lo que es ser santo porque de todas las palabras que usamos para describir a Dios, Santo es la que mejor lo describe. Las otras palabras que usamos para describirle son sus atributos o características. Puesto que Él es santo debemos descubrir lo que es la santidad o podríamos perdernos y encontrarnos orando a un Dios que no existe.

Todos los ídolos que se han hecho a través de los años, son el resultado de no comprender lo que es el Santo y Verdadero Dios. Cuándo no comprendemos al Dios verdadero inventamos dioses hechos a nuestra propia imagen. Con este conocimiento no tendremos temor cuando decimos "¡Padre nuestro que moras en los cielos, santificado sea tu nombre!" No tendremos memorias negativas de un padre terrenal sino que conoceremos a uno quien es Santo y como resultado todo que él hace es para nuestro bien.

Orando a Dios como Rey y Señor

La próxima parte de la oración dice, "Venga tu reino" Nunca he vivido en un país que tenga un rey como gobernante, pero en cierta ocasión viajé por Irán durante la época cuando tenían un rey. Su retrato estaba en todas las esquinas y su estatua en cada plaza. Hoy, aunque hay algunos países que todavía tienen la familia real, éstas son poco más que un símbolo de estado y virtualmente no tienen ninguna autoridad sobre la población. Con Dios no sucede así. El gobierno de Dios no es una democracia. Hay algunos países que tienen familias reales, pero en cualquier momento los ciudadanos pudieran acabar con ellos como parte del gobierno. En el Reino de Dios esto nunca podrá acontecer. Los reyes en la actualidad obtienen su poder del pueblo. En el Reino del Cielo es lo contrario. La población en el reino de Dios obtiene hasta su existencia de Él, quien es su Creador.

Cuándo el pecado apareció, todos aquellos a quienes Dios había creado repentinamente encontraron su existencia en riesgo. Aunque el misterio es más profundo y más ancho de lo que cualquiera de nosotros jamás podamos comprender, en el gran conflicto entre Cristo y Satanás la existencia continuada del Dios Todopoderoso no está en riesgo; más bien el futuro de toda su creación depende de si ellos elijen o no permanecer leales al gobierno divino.

La rebelión comenzó en el cielo pero, afortunadamente, ningún otro planeta estuvo involucrado. Este planeta se perdió y pasó al enemigo, pero por el Hijo de Dios, Jesucristo, Dios dio a este planeta una segunda oportunidad. Cuándo nosotros pronunciamos las palabras, "Venga tu reino," reconocemos que Dios es nuestro Rey. Este concepto significa más que meramente reconocerlo como nuestro Padre Celestial, ahora decimos: no sólo es mi Padre, pero me estoy colocando como uno de sus súbditos. Él es el gobernante de mi vida. Es aquí donde algunos se confunden. Verlo como padre es una cosa, especialmente si yo fui un hijo favorito de mi padre terrenal y él me daba todo lo que yo quisiera.

Hasta este punto, entonces, tenemos un concepto claro de Dios no sólo como padre sino como nuestro rey. Él no es nuestro presidente o diputado, o coordinador. El es nuestro Dios y cuando oramos, "Venga tu reino" estamos realmente diciendo que es el rey de nuestra vida y que lo vamos a obedecer.

Hágase tu Voluntad
Jesús clarifica más este concepto cuando continúa diciendo: "Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." En otras palabras, cuando decimos "hágase tu voluntad" decimos que, en lo que concierne a nuestra vida, estamos dispuestos a actuar a su manera.

Un evangelista amigo mío me informó que algunas veces cuando está en una campaña evangelística, hace una pregunta a los asistentes. "¿Cuántos de Uds. se sienten cansados de tener personas que los manden?" Me dice mi amigo que la mayor parte de la gente levanta sus manos. Entonces les dice, "Estoy perdiendo mi tiempo predicándoles a Uds." ¿Se dan cuenta, amigos, que "pecado es el deseo de vivir a nuestro modo?" El plan de salvación tiene el propósito de restaurar en nosotros el deseo de decir. "... me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado." (Salmo 119:47).

Permítanme llegar al grano. Ahora comprendemos cómo Dios se relaciona con nosotros como padre, que es santo, y que aún más que un padre, él es nuestro creador y nuestro Dios. Es necesario que comprendamos que el propósito de orar es descubrir la voluntad de Dios. Puede ser que algunos se desanimen cuando digo que el motivo de orar no es convencer a Dios para que haga lo que queremos, mas bien es llegar a entender el plan que él tiene para nuestras vidas.

Una persona que no acepta a Dios como Señor, como Padre y Santo probablemente no ora mucho, pero cuando esa persona empieza a comprender que el único motivo de orar es para que la voluntad de Dios sea hecha, es posible que deje completamente de orar, porque si no puede controlar la agenda en la oración no quiere orar. Una persona quien es egoísta y orgullosa tampoco va a orar si la oración tiene como propósito hacer la voluntad de Dios.

Sería interesante si hiciéramos una evaluación de nuestras oraciones de vez en cuando. Si vamos a ser honestos con nosotros mismos, algunos aspectos de nuestras oraciones no tienen sentido. No es mi propósito el burlarme de alguien y mucho menos menospreciar los esfuerzos que hacemos pero las Escrituras nos dicen que no sabemos orar como debemos y es el Espíritu Santo, quien conoce nuestros corazones y el corazón de Dios, quien tiene que dirigirnos en oración. Nuestras vidas tendrán más sentido cuando reconozcamos nuestra necesidad y nos veamos tal cual somos y la realidad del Dios a quien adoramos.

No piensen que el Dios del cielo menosprecia nuestras oraciones. Él está ansioso de escuchar nuestras oraciones tal como son, pero es su deseo que aprendamos a orar mejor. La Biblia nos dice que "Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 16:25) y, "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. ( Isaías 55:8). Nuestra naturaleza humana no está de acuerdo con la naturaleza divina. La naturaleza humana influye en nuestra manera de orar.

Algunos piensan que si Dios ya conoce nuestras necesidades y de todas maneras va a hacer su voluntad no hay necesidad de orar. Lo cierto es que Dios nos ha dado la libertad de elegir. Pero es posible que alguien diga, bueno pero no sé qué cosa elegir. O tal vez piense que si no elije lo que Dios quiere, él le castigue.

¿Qué opciones tenemos? Dios es el creador y es quien sostiene a todo el universo. En cuanto a Dios no hay un número infinito de opciones. Lo aceptamos o no. No tenemos facultad de decidir si queremos nacer o no, pero Dios nos da la oportunidad de decidir si queremos seguir o no. El nos dio una voluntad libre pero si decidimos no seguir el plan de Dios nuestro futuro sera corto. Con Dios nuestro futuro es por toda la eternidad.

Hay personas que piensan que en nuestras oraciones al pedir que se haga la voluntad de Dios es no tener fe. Ellos piensan que deberíamos poder ubicar una promesa cualquiera en la Biblia y, si eso es lo que queremos, hay que sencillamente reclamarla ante Dios. Personalmente pienso que debemos tener cuidado en este sentido.

No estoy convencido de que todo lo que Dios haya hecho por alguien en el pasado tenga que ser su voluntad para mí ahora. En el siglo 21 tenemos ventajas que no tuvieron las otras generaciones en los tiempos pasados. Entonces, si el propósito de orar es poder hacer la voluntad de Dios, la pregunta lógica es ¿cómo podemos conocer su voluntad? Por supuesto Él nunca hará por nosotros lo que no sea para su gloria y para nuestro bien a largo plazo. Entonces estamos perdiendo el tiempo si esperamos que Él cambie su manera de pensar. El desafío sin embargo es cómo vamos a llegar a conocer su voluntad.

Cuando oramos diciendo que queremos hacer la voluntad de Dios o le pedimos que nos indique su voluntad, no estoy convencido de que estamos pensando de una manera lógica. A veces cuando oramos es como si quisiéramos re inventar la rueda. Queremos que nos trate diferente que a los demás.

Cuando alguien decide construir una casa, puede hacer los planos para la construcción al gusto de esa persona. Puede decidir cuantos dormitorios va a tener y otros detalles de la casa. Puede emplear los servicios de un arquitecto para que dibuje los planos pero, aún después de terminados los planos al gusto del dueño, no se podrá comenzar la construcción hasta que se haya conseguido el permiso del gobierno local y del departamento de construcción. El permiso para construir no le será otorgado a menos que los planos estén hechos de acuerdo con los códigos de construcción vigentes.

De la misma manera cuando llevamos nuestros planes a Dios es posible que pretendamos que Él nos dé un permiso especial en nuestro caso, pero debemos recordar que Dios nos va a dar el permiso según su código, el cual es su palabra, la Biblia. La razón por la cual muchas veces sentimos como si Dios no quisiera responder a nuestras oraciones es el hecho de que no lo tomamos en cuenta. El no hace acepción de personas. Todos nuestros pedidos tienen que estar de acuerdo con sus reglamentos. No podemos pedir que haga una excepción con nosotros. La Biblia es la palabra de Dios revelada y, si estamos orando por algo que no está de acuerdo con ella, estamos perdiendo nuestro tiempo.

En una oportunidad en el siglo 19 el famoso pastor Charles Spurgeon fue invitado a asistir a una ocasión social, a un banquete. La comida principal que iban a servir era un asado de puerco. Antes de comer pidieron que el pastor bendijera los alimentos. El cerró sus ojos y dijo, "Dios, si tu puedes bendecir lo que ya maldijiste, bendice estos alimentos que estamos por servirnos. Amén."

El pastor tenía razón. No debemos olvidar que estamos perdiendo nuestro tiempo y esfuerzo y preparándonos para sufrir un chasco si oramos pidiendo que Dios haga lo que ya ha prohibido o que bendiga lo que ya maldijo. Como en el caso de la persona que quiere construir una casa. Se va a evitar un chasco si antes de pensarlo mucho verifica los códigos con el departamento de construcción. Tenemos que tomar en cuenta que Dios ya nos ha revelado su voluntad en la Biblia y en el Espíritu de Profecía. Nuestras oraciones deben entonces comenzar desde esa perspectiva.

Conozco personas que dicen que si el Señor quiere que guarden el sábado, se lo revelará a ellos. Esta es una manera de pensar equivocada porque la palabra de Dios ya nos revela que debemos guardar el sábado. El motivo de nuestras oraciones en este caso es orar que nos dé la gracia y la fuerza espiritual para obedecer.

Estoy preocupado con la filosofía que tienen algunas personas de que Dios les habla directamente. Para mi concepto, es muy peligroso. Muchas personas creen que no son responsables de obedecer si no están de acuerdo. Aparentemente, piensan que nuestro trato con Dios es como un contrato, si no es firmado entonces no hay que cumplirlo. Existe el concepto de que el considerar algo como correcto o malo depende de la persona. Dios nos considera a todos responsables por igual, pero es Él quien decide y no nosotros.

Cuando leemos la Biblia siempre debemos hacerlo con el solo propósito de obedecer. Espero que podamos ver al Espíritu de Profecía no como un problema para la iglesia, sino más bien como una bendición que Dios nos ha dado.

No se olvide que hay centenares de religiones cristianas que pretenden seguir la Biblia. Hermanos, el Espíritu de Profecía, a pesar del pensar de algunos, no es nuestro problema. El problema es que no queremos creerlo y el mundo religioso es una verdadera selva. ¡Hay tantas opiniones distintas y todos pretenden creer en la misma Biblia!

Las Escrituras nos dicen que porque no creyeron al Dios verdadero, Él les entregó a una ilusión para que crean a la mentira. Y aquí es donde está el punto, una persona que continúa orando y sigue abiertamente en su desobediencia va a tener problemas ahora y más adelante. ¿Cómo, pues, vamos a llegar a saber la voluntad de Dios? Comencemos de lo obvio. Cuando hay dudas, ¿por qué no leer las instrucciones?

Volvamos nuevamente al tema de construcción de casas. Esta vez no pensemos acerca de los códigos, más bien de los reglamentos de la comunidad. Hay barrios donde no se puede colocar una casa móvil. Hay un estándar de la comunidad que hay que cumplir para mantener el bien del ambiente. En el barrio donde vivo son muy estrictos. Tenemos que mantener bien cuidado el césped y no se puede pintar la casa de cualquier color.

Uno de los puntos fundamentales de nuestra experiencia de oración es muchas veces que el estándar que Dios tiene no es el nuestro. Para orar efectivamente tenemos que orar reconociendo lo que Dios dice que es bueno y lo que él dice que es malo.

A veces traemos algunos pero no todos nuestros problemas a Dios y muchas veces queremos que él haga un arreglo provisional. Dios no quiere arreglos temporarios sino arreglos permanentes.

Uno de los obstáculos para la oración efectiva es que la manera de Dios no es la nuestra. Vivimos en una sociedad a la que no le gusta el dolor. Pero en vez de buscar un remedio que sane la enfermedad, a la sociedad actual le gusta tratar los síntomas con el Tylenol. Esta tendencia llega a la vida espiritual. Cuando hay sentimiento de culpabilidad y dolor espiritual es importante buscar la causa. Por supuesto necesitamos llevar estos problemas al Señor, pero con el entendimiento de que a través del Espíritu Santo podemos llegar a conocer el problema que está detrás de los síntomas.

A medida que nos acerquemos cada vez más al Señor, nuestras oraciones van a mejorar. El plan que Dios tiene para todos es que lleguemos a ser conformados a la imagen de su Hijo. Dios no va a estar contento hasta que seamos como Jesús.

Aquí no hay que desanimarse. Todo el mundo quiere ser millonario o presidente de empresa, entonces ¿qué problema hay en que nuestro Dios desee que seamos libres de pecado y llenos del Espíritu Santo?

Nuestras oraciones no pueden ser efectivas mientras no estemos de acuerdo con los ideales divinos. La vida cristiana no es algo que se hace al mínimo. Es preciso que entendamos el significado de lo que es la oración. Es importante saber qué es y para qué es la oración. A veces estamos preocupados por la forma de orar cuando no sabemos por qué debemos orar.

No es posible que el Dios infinito y sabio cambie su voluntad para respondernos.

 
Recomiende Esta Página A Un Amigo
Su dirección de correo electrónico
Su nombre
La dirección de correo electrónico de su amigo
El nombre de su amigo
  
Las direcciones de nombres y correo electrónico no serán proporcionadas a nadie más por ninguna razón.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Website en Inglés ·  Índice de Sermones ·  Busque los Sermones ·  Una Nueva Manera de
Compartir la Fe
·  27 Doctrinas Biblicas ·  Lista de Correo Electrónico