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Adoración en búsqueda de
santidad
por Richard O'Ffill
¿Qué esperamos encontrar cuando vamos a un juego de pelota-cualquier juego de
pelota?
- una multitud
- mucho ruido y excitación
- música
- aplausos y gritos
- competencia
- hazaña, un buen juego
- pagar para poder entrar
- escapar de la realidad - diversión
- refrescos y souvenirs
- esperamos observar, no jugar
- si tenemos suerte, esperamos encontrar a nuestros héroes y conseguir su
autógrafo.
- esperamos que gane nuestro equipo
Estas son las cosas que esperamos encontrar en un juego de pelota. Son
apropiadas en un juego de pelota. Una persona que asiste a un juego no se siente
ofendida o sorprendida por este tipo de cosas.
Ahora, déjenme hacerles una pregunta. ¿Qué esperamos encontrar cuando vamos a
la iglesia? ¿Es concebible que esperemos encontrar en la iglesia las mismas
cosas que encontramos en un juego de pelota? ¿Es concebible que alguna vez se
considerase apropiado esperar las mismas cosas en la iglesia que las que
encontraríamos en un juego de pelota? Increíblemente la respuesta es SI, podría
suceder.
Pero esto nunca sucedería si entendiésemos que el culto no trata acerca de
este mundo, sino acerca de otro mundo - un mundo que es invisible para nosotros.
Esto nunca sucedería si entendiésemos que el propósito del culto no es
complacernos o entretenernos, sino que el verdadero culto es lo que sucede
cuando una persona de repente se da cuenta de que hay algo grandioso, temible y
maravilloso que está por encima y más allá de ellos. En el sentido práctico,
cómo adoramos a Dios depende completamente de nuestro concepto de Dios. Por eso
es que hay un creciente desacuerdo en estos días de como debiéramos adorar. La
realidad es que no estamos de acuerdo en cómo es Dios.
Dios es invisible. La única forma de nosotros saber cómo es Dios es observar
que hay mucho más en la creación que en nosotros mismos, y aprender acerca de El
como El se revela a nosotros en las Escrituras. ¡Pero aún en esto es mejor que
tengamos cuidado! Las Escrituras y la naturaleza no sólo revelan a Dios, pero
revelan también la realidad del pecado. Una persona puede de hecho estudiar la
naturaleza y las Escrituras con un énfasis incorrecto. Cuando lo hacen así,
recogerán la porción humana y pecaminosa de las Escrituras y perderán
completamente la revelación de la santidad divina.
Por esto es que usted puede esperar que a menudo aún un lunático o un
fanático tengan justificación bíblica por su comportamiento. La Biblia contiene
muchas historias de lunáticos y fanáticos. De allí que sea importante que nos
preocupemos en estudiar y comprender el significado de la santidad. El problema
es que sabemos más acerca del pecado que acerca de la santidad. El pecado nos ha
cegado de tal manera en los 90's que nos encontramos confrontados con la
decisión de escoger 'lo mejor de lo peor'. En nuestro estudio de lo que es
inaceptable, hemos escogido aceptar lo menos imperfecto de lo que es inferior.
Hemos estudiado lo anormal hasta que hemos dado con una norma universal de lo
anormal. El resultado final es que la sicología popular y la religión de los
90's puesta a la venta tiene poco conocimiento de lo que constituye santidad.
Hasta que descubramos lo que es santidad, nuestro culto va a continuar
añadiendo más y más componentes que son más apropiados para un juego de pelota
que para adorar a un Dios Santo. Creo que esto es lo que sucederá si comenzamos
a ver el culto a Dios como un reflejo de nuestra cultura. Nada será imposible si
decidimos que el culto es un fenómeno impulsado por la cultura, cuya ejecución y
propiedad debe ser fijado por las personas en sí-como sucede en el caso de un
juego de pelota.
Las falsas religiones del mundo han permeado las culturas de diferentes
sociedades humanas. En el sur de Asia la cultura local es fuertemente
influenciada por el hinduismo, en el Lejano Oriente por el budismo, y en el
Africa por el animismo. Para que una persona diga que el único Dios Santo, el
Creador del universo, es honrado por el culto que es manejado culturalmente, es
absurdo. Sugerir que Dios se complace en un culto que está influenciado por
hinduismo, budismo o vooduismo, o cualquiera de las otras grandes religiones es
estar de acuerdo en que todas las religiones son iguales y que cada persona está
adorando al mismo Dios, no obstante los diferentes puntos de vista. Hay muchas
personas que lo piensan así.
Una vez me encontraba en la India y estaba conversando con una joven hindú.
Ella se había graduado en la universidad. Le pregunté acerca de los más o menos
250,000 dioses que los hindús tienen. Ella me dijo que creía que solamente
existía un Dios, pero que existen 250,00 manifestaciones de El. Muchas personas
piensan que hay solamente un Dios y que es legítimo adorarle en la forma que lo
veas. Cuando leemos el Antiguo Testamento, vemos como Dios mira el culto como un
fenómeno cultural. Cuando El sacó a los hijos de Israel de un ambiente pagano,
les llevó mil años romper con las culturas idólatras que les rodeaban.
Finalmente, sin embargo, ellos establecieron una cultura única, separada de las
culturas ateas alrededor de ellos. Pero antes de mucho tiempo, su cultura única
en sí se convirtió en parte del problema, y cuando el Mesías apareció en la
escena su cultura lo rechazó.
Nos encontramos en una lucha en estos días acerca de cuánto debiéramos
permitir que nuestra cultura influencie la forma en que conducimos nuestro
servicio de culto. Si venimos a la iglesia a adorarnos a a nosotros mismos, y
por lo menos hacernos sentir bien acerca de nosotros, entonces hagamos lo que
nos haga sentir bien. A ese punto la cultura es rey. Si un servicio de culto,
sin embargo, se supone que sea dirigido a Dios y aceptable para El, entonces
mejor que nos olvidemos de estudiar acerca de nuestra cultura y comencemos a
estudiar acerca de la cultura de El. Cuando lo hacemos así estamos hablando de
pureza y santidad. El acto de adoración nunca tuvo la intención de ser algo que
nos trae a Dios a nuestro nivel, sino algo que nos eleva a Su nivel.
Un día una mujer le hizo a Jesús una pregunta acerca del culto. No fue una
pregunta de COMO sino de DONDE. Ella preguntó dónde era el mejor lugar para
adorar. Jesús le contestó, no con un mero dónde o cómo, pero con un cuál. Jesús
le dijo cuál era el verdadero culto. El no dijo que era un hermosísimo nuevo
edificio de iglesia, o que es un drama conmovedor, o que es una orquesta
completa con un teclado de piano u órgano. El dijo que aquellos que adoran a
Dios correctamente son los que le adoran en espíritu y en verdad.
Todo el resto es solamente programación, arquitectura y coreografía. El
Espíritu Santo no está necesariamente presente en edificios nuevos o en un orden
específico del programa. El Espíritu Santo y una búsqueda de santidad separan el
verdadero culto de todos los otros cultos que son movidos por las fuerzas del
mercado y las culturas contemporáneas. De hecho, si el culto fuese un asunto de
cómo, cualquiera podría adorar-o por lo menos pensar que están adorando. Pero el
verdadero culto a Dios está basado en obediencia a su palabra, practicado en la
vida del adorador. Una persona que viene a la iglesia el sábado en busca de una
experiencia significativa del culto fallará, o sin esperanza se engañará a sí
mismo, a menos que experimenten en una base diaria una vida completamente
consagrada al servicio de un Dios Santo.
Un día el rey Saúl, del Antiguo Testamento, tomó la programación del culto en
sus propias manos. El acababa de experimentar una gran victoria en la batalla.
Puede ser que él y sus amigos hayan decidido tener un culto de celebración.
Cuando el profeta de Dios llegó allí, en lugar de unirse a la celebración
preguntó, "¿Qué es este ruido? ¿No se dan cuenta que el obedecer es mejor que
los sacrificios y el prestar atención que la grosura de los terneros?" (1 Samuel
15:22).
En el
siglo 21 la gente está desesperada tratando de
hacer el culto más significativo y proveer más
oportunidad para que los adoradores participen.
Pero lo que se necesita es aprender las lecciones
de la historia, que la adoración a Dios no consiste
del cómo o el dónde, sino en cuál. Una persona
que no está entregada a Jesucristo y a la búsqueda
de la santidad no puede adorar a Dios como debiera.
Como dijo Jesús mismo, la verdadera adoración
no es acerca de hacer sino de ser. Si realmente
tenemos el deseo de saborear y animar los cultos
de adoración en los 90's, debiéramos llamar a
nuestro pueblo al arrepentimiento y a la búsqueda
de la santidad.
Nosotros debemos comprender que no podemos subir más alto como cuerpo de
Cristo o como individuos que nuestro concepto de Dios. Nada, excepto bendiciones,
vendrán cuando veamos a Dios en lo alto y exaltado. Nada, excepto desengaño y
eventualmente fracaso, vendrá cuando tratemos de bajar a Dios a nuestro nivel e
imponer nuestra cultura mental sobre El. Dios nos llama a salir de nuestras
fracasadas culturas. Puede ser que vivamos dentro de las culturas del mundo,
pero no debemos ser parte de ellas. Jesús oró por nosotros. El no le pidió a
Dios que nos sacara del mundo, pero que nos guardara del mal que hay en el mundo.
Aquellos que están hambrientos y sedientos de justicia, y que están en la
búsqueda de una vida santa en Cristo, aunque sean de muchas naciones, idiomas y
personas tendrán mucho en común. La reverencia, pureza, respeto y todos los
frutos del Espíritu son fácilmente reconocibles a través de las barreras del
idioma, las líneas raciales y los límites nacionales.
Es posible, y aún probable, que nuestra actual tendencia de institucionalizar
las diferencias culturales sirva bien para perpetuar nuestra respectiva
debilidad en lugar de llevarnos en el camino a una vida nueva y santa. Que
seamos de los Estados Unidos, de Zimbabwe, o de Paraguay; que seamos de
ascendencia europea, africana, latina, o asiática no debe ser usado como una
excusa para una carnalidad o mundanalidad regional. El llamado de Dios a todos
los que quieran seguir a Jesús, sean de piel rojiza, amarilla, negra o blanca es
"amad no al mundo, ni las cosas que están en el mundo, porque aquellos que
persisten en defender las cosas que son de este mundo, el amor del Padre más
tarde o más temprano no estará en ellos."
Es sorprendente que un templo hindú en el predominante contexto cristiano de
Norteamérica sigue siendo 100% hindú, o una mezquita musulmana en la cultura
americana es aún 100% musulmana. Pero por alguna razón que se me escapa, una
iglesia cristiana en la India puede muy fácilmente ser a veces 85% cristiana y
15% hindú, y una iglesia cristiana en Pakistan puede muy bien ser a veces 95%
cristiana y 5% musulmana en su perspectiva.
Existe la expresión "Nada triunfa como el éxito." Vayamos de vuelta al juego
de pelota por un momento. Lo fundamental y básico es que en el estadio de los
Miami Dolphins si nadie viene a ver los juegos no durarán mucho tiempo. Aún una
orquesta no continuará tocando indefinidamente sin una audiencia. Por eso la
asistencia a la iglesia es importante. Pero no debe ser vista tan importante en
el mismo sentido que un juego de pelota. Las razones por las cuales un equipo de
pelota existe, y que la iglesia existe, no son las mismas. Si es sólo cantidad
lo que usted quiere en un evento particular, usted puede aumentar la asistencia
a la iglesia manipulando la programación. Igualmente, y usando los principios de
mercadeo establecidos, la asistencia a la iglesia puede ser grandemente
aumentada. Sin embargo, debiera entenderse que al hacerlo así, el verdadero
propósito de la iglesia se abarata o se pierde completamente.
La palabra "iglesia" significa "los llamados." Esto no quiere decir los
llamados a ir a la iglesia el sábado de mañana. El verdadero significado de la
palabra es aquellos que son llamados a salir del mundo y de su cultura y estilos
de vida corruptos. La iglesia es un grupo de individuos que han salido de algún
lugar para buscar con afán y experimentar una vida santa. No se trata de cantar
santo, dar palmadas santas o reirse santamente. Se trata de personas que están
consistentemente rechazando al mundo y sus caminos pecaminosos. Los llamados no
disfrutan siquiera ver a los pecadores simular pecado en la televisión, pero en
el fondo de su corazón ellos oran, "Crea en mi un corazón limpio, oh Dios, y
renueva un espíritu recto dentro de mi". Esta es la verdadera adoración.
¿Significa esto que debiéramos tomar una posición firme y ver si podemos
actualmente evitar que la gente venga a la iglesia? ¿Quiere decir esto que lo
pequeño es bueno y lo grande es malo? ¡Por supuesto que no! Pero debemos hacerle
perfectamente claro a todos los que asisten que si la vida no es, de hecho,
adorar a Dios de domingo a viernes separándonos del estilo pecaminoso del mundo,
y que si una persona no es guiada por el Espíritu Santo en la búsqueda de
santidad, entonces lo que una persona hace el sábado puede, de hecho, tener más
en común con lo que sucede en un juego de pelota que lo que nosotros querríamos
admitir.
Se dice mucho en estos días acerca de venir a Dios "tal y como somos." Venir
a Dios como eres es válido solamente hasta cierto punto en el proceso de la
salvación. Pues aunque es cierto que debemos venir como somos (porque de hecho
no hay otra forma de venir) cometeremos el error de nuestras vidas si pensamos
que, cuando venimos a Dios como somos, podemos con impunidad permanecer como
somos.
Dios es un Dios santo, un fuego consumidor. Para verdaderamente estar en la
presencia de nuestro santo Dios significará disolver el orgullo, el egoísmo, la
amargura, el placer, la codicia y el amor al mundo. El Apóstol Juan declara que
aquellos que continúan en esas cosas, no importa lo que clamen, no importa cuán
contemporánea pareciera ser su experiencia, no tienen al Espíritu Santo y no
conocen al verdadero y santo Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Las
personas que continúan aferradas al orgullo, el egoísmo, el placer y el amor al
mundo no pueden, en ningún sentido de la palabra, adorar a Dios, no importa cuán
selecto sea el servicio de adoración.
Por esto es que un llamado de volver a la iglesia nunca debe estar separado
de un llamado al arrepentimiento y a una vida santa. La historia no es ambigua
al mostrarnos que, cuando el arrepentimiento y el llamado a la obediencia son
dejados fuera del llamado de volver a la iglesia, el mundo responderá al llamado;
de hecho, el mismo diablo realizará una transformación sin obediencia ni
renuncia a una vida de pecado. Su presencia e influencia mortal ha causado
siempre que la iglesia esté corrupta y que caiga en apostasía.
Por esto es que lo que se está predicando en las iglesias en cualquier
momento dado es siempre una indicación de hacia donde nos dirigimos. Por esto es
que no debemos cesar de predicar lo que Jesús, Juan, Pedro y todos los profetas
predicaron, esto es, arrepentimiento y un llamado a una vida santa. Yo sospecho
grandemente que la verdadera razón de que exista una tendencia de hacer los
servicios de adoración contemporáneos en programación y música es porque la
adoración a Dios en espíritu y en verdad no nos atraen ya más. Lo que nos atrae
es la música del mundo y la televisión. Es posible que estemos en ciertos
lugares introduciendo estilos y ritmos de música mundanos, así como drama,
porque podemos relacionarnos más fácil con las cosas sensuales que con las
espirituales.
Hay matrimonios que encuentran su tiempo de intimidad física aburrido, o
difícil o desencantador. Ellos pueden quejarse de que su compañero falla en
atraerlos. La pareja va a menudo a terapistas, quienes sugieren a los
matrimonios que ellos pueden sazonar su relación si usan fantasías, experimentan
o aún usan la estimulación que viene de mirar videos Clase X. ¿Has escuchado a
personas decir que están atraídos a Jesús? Dime, ¿cómo puede una persona decir
en un suspiro que ellos son atraídos a su esposo, o novio, o video Clase X, y en
el próximo suspiro decir que son atraídos a Jesús? Debemos reconocer que ciertas
palabras que estamos usando ahora para describir nuestra relación con el mundo
no pueden ser usadas en un sentido espiritual sin corromper nuestro concepto de
santidad. Lo mismo sucedería con la expresión escuchada a menudo de 'GETTING A
HIGH WITH JESUS'. Se está volviendo cada vez más difícil distinguir entre lo
sagrado y lo profano. Algo aterrador le está sucediendo a nuestro idioma.
Y así está sucediendo lo que no se puede ni pensar, que usemos las cosas
sensuales de la carne para tratar de atraer a las personas a un Dios santo. Así
como Madison Avenue usa la sensualidad para vender sus productos, desde carros
hasta cereales de desayuno, cada vez más estamos usando la sensualidad para
atraer a la gente a los pies de la cruz. Pero Jesús dirá, "Tú no entiendes mi
plan. Los que me adoran deben adorarme en espíritu y en verdad."
Yo no creo que el fin justifica los medios. Esta es la decepción de esta
época, y pudiera muy bien ser el cumplimiento de las palabras de nuestro Señor
cuando dijo que muchos vendrían en Su nombre, pero que no les creyeran. El
llamado a la verdadera adoración puede ser reconocido porque será un llamado a
la santidad. Si la experiencia nos ha enseñado alguna cosa, habrá como respuesta
a ese llamado más evidencia de una profunda convicción y lágrimas en lugar de
gritos, manos levantadas o aplausos.
¿Cuándo nos despertaremos y haremos un verdadero chequeo? La respuesta es
cuando reconozcamos que en la búsqueda de santidad la carne debe morir, en las
palabras del Apóstol Pablo. No hay comunión entre la luz y las tinieblas. Esto
significa que Dios no habita en áreas grises. Las así llamadas áreas grises a
que nos referimos son solamente lo mejor de lo peor, y de allí inaceptables a un
Dios santo y a nuestra búsqueda de santidad.
Cuando hablamos acerca del culto, hay personas sinceras que sienten que el
culto se ha vuelto aburrido y sin significado. Ellos están convencidos de que
las cosas que he estado diciendo son un intento de mantener el status quo, y que
queremos que el culto sea tedioso. Personalmente yo no quiero perpetuar el
status quo. Sin embargo, creo que debemos orar para que Dios nos enseñe el
significado de la verdadera adoración. Pero no estoy de acuerdo con aquellos que
preguntan si yo preferiría tener el plan A o C (esto es aburrido o celebración).
Estoy seguro de que hay otras opciones. La verdadera adoración dirigida hacia un
Dios santo por un pueblo en busca de una vida santa no será aburrida. Será
cálida, relevante, aceptable, y sobre todo será reverente y aún ferviente. En
estos días nuestros predicadores están en un gran dilema. Un ministro que trata
de predicar un mensaje de arrepentimiento y obediencia puede ser pobremente
recibido por la congregación que, de hecho, está cantando "Quédate con el mundo
pero dame a Jesús."
Cuando se predica un mensaje de arrepentimiento y santidad no significa que
dé a entender, "Démosnos golpes hasta hacernos pulpa y ver cuán mal podemos
hacernos sentir a nosotros mismos." El arrepentimiento es justo lo opuesto.
David dijo que cuando él se negó a arrepentirse se secaron sus huesos-eso quiere
decir que estaba afectando su salud. Pero cuando se arrepintió, el gozo de su
salvación regresó. Lo que hace para muchos que el ir a la iglesia resulte
aburrido es que aman al mundo.
Mientras hablaba con una persona recientemente le pregunté si él oraba alguna
vez. Me contestó, "No, yo no quiero hacerlo. Yo sé lo que tendría que abandonar
si orase." Aquellos que aman al mundo y sus caminos pecaminosos no les gustará
la predicación que está llena del espíritu y que llama a una nueva vida.
Por qué cuando vamos a un mecánico automotriz queremos que él arregle el
problema. Cuando vamos al médico queremos que nos haga sentir bien. Sin embargo,
para muchos, cuando van a la iglesia, no es para liberarse del pecado que está
arruinando la calidad de sus vidas. De alguna manera ellos tienen la idea de que
vienen a la iglesia para sentirse bien acerca de sí mismos, para desarrollar su
auto-aceptación y auto-estima, mientras que continúan insistiendo en justificar
su egoísmo, su orgullo, su ambición, su placer, su amargura y su falta de
auto-control.
Si sólo nos sometiéramos al poder de Dios, si solo creyésemos que Jesús debe
no sólo perdonarnos nuestros pecados pero que debemos permitirle que nos limpie
de toda injusticia. Yo no sé por qué nadie, excepto alguien que ha perdido todo
su sentido espiritual, habría de resistirse a esto. Si pudiésemos captar la
visión de que si solo admitimos que olemos mal, Jesús, como dice el Apóstol
Pablo "nos librará del cuerpo de esta muerte." Si solamente creemos, Jesús puede
lavar nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestro placer, nuestra falta de
auto-control, y darnos amor, gozo, paz, y todo el resto de los frutos del
espíritu. El problema es que muchos de nosotros oramos que el Espíritu Santo nos
dé frutos en un árbol que está muerto por sus errores y pecados.
Un árbol de sombra que teníamos en el patio al frente de mi casa murió hace
un año. El hombre que lo cortó dijo que probablemente se había ahogado por toda
la lluvia. Necesitábamos la sombra que este árbol proveía. Pero cuando este
árbol murió yo no salí a comprar 500,000 hojas de seda para tratar de pegarlas
al árbol muerto. En lugar de eso yo hice que lo cortaran. Si quiero hojas para
que me den sombra, necesito buscar un árbol nuevo.
Si no te estás llevando bien con tu esposa o esposo, si estás lleno de
amargura y resentimiento, si estás siendo arrastrado por los malos hábitos que
son impulsados por un comportamiento obsesivo y compulsivo, podrías beneficiarte
de un seminario o un curso de auto-ayuda, o aún un poquito de terapia. Pero
mientras estás en eso, chequea el árbol. Jesús quiere darnos un nuevo corazón.
Las cosas viejas ya son pasadas y todas las cosas son hechas nuevas. Si
permitimos que Jesús nos de un nuevo corazón, hasta podremos ver un cambio en
nuestro cónyuge e hijos. Aún nuestro jefe verá la diferencia.
Todos somos diferentes. Tenemos diferentes maneras de expresar nuestros
sentimientos. Somos hombres y mujeres, y en diferentes etapas de nuestras vidas.
Hay los que son saludables y aquellos que están enfermos. Hay aquellos que
tienen trabajo y aquellos que están desempleados. Hay aquellos que se sienten
solos y están de luto, y aquellos que son nuevos en el amor. Así que no estamos
todos en el mismo lugar en el camino de la vida. Una persona me dijo en una
ocasión que para él la mayor expresión de emoción, sea gozo o tristeza, eran las
lágrimas. Y pensemos en esto: ¿qué experimenta un nuevo padre cuando sostiene en
sus brazos a su bebé recién nacido y se da cuenta del milagro que esta nueva
vida representa? Lágrimas. ¿Qué hace una novia a menudo al pararse al lado de
aquel a quien ella le está entregando su vida? Llora. ¿Qué hace un ganador de la
medalla de oro cuando de pie en la plataforma colocan el medallón de oro en su
cuello y él oye que están tocando su himno nacional? Llora. Por esto es que yo
no sé por qué debiéramos sentir que si no estamos gritando, riéndonos o dando
palmadas en la iglesia, algo falta o anda mal.
El hombre sabio dijo que "hay tiempo para cada cosa debajo del sol." El
problema en el siglo 21 es que nuestros medios de expresar emoción humana, sea en
acciones o en palabras, parece estrecharse y volverse menos significativo en
lugar de expandirse y convertirse en más significativo. Es de veras apropiado
gritar en un juego de pelota, pero no a tu esposa.. Es apropiado caer en la cama
en la noche, pero no creo que es apropiado caerte de tu banco en la iglesia.
Quizás estamos confundiéndonos nosotros mismos, y quizás engañando a nuestra
juventud, al continuar empañando la diferencia entre las cosas santas y las
cosas del mundo. Si una persona piensa que el responso apropiado en un juego de
pelota, en un concierto de rock y en el culto de adoración en la iglesia tienen
elementos comunes, quizás tenemos que pensar de nuevo. Por esto es que Jesús no
falló a la pregunta de la mujer samaritana cuando ésta le dijo: "¿Dónde
adoraremos, en nuestro lugar o en el tuyo?" Es hora de que tomemos esto en serio.
Es hora de pensar profundo, no superficialmente. Es tiempo de expandir nuestros
estrechos conceptos del mundo y sus caminos sensuales y aprender el concepto más
ancho del mundo invisible, aquello que es sagrado y santo.
Sabemos lo que el mundo y su cultura son. Sabemos como se siente ser sensual.
Lo que no conocemos, pero necesitamos aprender, es lo que el cielo y su cultura
son. ¡Lo que necesitamos aprender es acerca de la santidad!
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